
Chasqui
76, 2001
ERRORES COMUNES EN EL LENGUAJE PERIODISTICO:Invasión pasiva
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Como enfermedad
cada vez más cercana a nosotros, igual que el
miedo incubado en nuestra cotidianidad, la construcción verbal pasiva
nos acosa hasta ocurrir lo que Martín Vivaldi había
pronosticado allá por los
setenta: “Nos empieza a invadir un modo de expresión que no está de acuerdo
con el genio de nuestro idioma: el uso –mejor abuso- de la voz pasiva.” Si
el uso de la pasiva es raro, el abuso
–sobre todo en el periodismo- es
realmente peor que una epidemia de cortedad
y simpleza. En algunos casos este uso es tan frecuente como si
nos educaran para ocultar o escamotear las ideas, en vez de para
manifestarlas. La voz pasiva es una perífrasis, un rodeo en la tarea de comunicar, y propicia por tanto el
melindre, la hipocresía, el
ocultamiento y la impunidad. El castellano
es una lengua que prefiere la información directa, sin rodeos, con fuerza y sin
complicaciones estilísticas. En
este sentido, no explicaré así mi situación
académica ante un amigo: “he
sido suspendido en redacción
por el malvado profesor, y
seré castigado por mis inmejorables padres.”
Ante el peligro de las llamas, ni el más pedante de los pedantes,
gritaría de este modo: “¡Socorro!
Mi cuerpo es rodeado por las llamas. La casa será destruida por el
fuego. Si alcanzo el teléfono, seré salvado por los bomberos.”
(Las llamas rodean mi cuerpo. El fuego destruirá la casa. Si alcanzo el
teléfono, los bomberos me salvarán.)
En el uso del
habla coloquial muy rara vez
empleamos la construcción pasiva (verbo ser
+ participio), sin embargo,
este uso antinatural y rebuscado
se ha vuelto común en los escritos de todo
tipo, particularmente de algunos periodistas que alardean
de una elegancia
artificial y oscura,
sin plena conciencia de que con ello sacrifican la naturalidad y fuerza
del estilo directo. El caso
de la modelo hermosa En cierta ocasión
conocí a una mujer muy bella y escribí en el diario de mi memoria:
Miro a la modelo hermosa.
Escribo a la modelo hermosa. La construcción
de esas dos oraciones es muy
similar, ambas con
un sujeto sobreentendido, con verbo
en el mismo tiempo y con complementos idénticos. Pero
a pesar de parecer dos complementos iguales, son muy diferentes. Con el primero
es posible la transformación a
pasiva: “la modelo hermosa es mirada
por mí”; pero no puedo hacer lo mismo
con la segunda oración: “la modelo
hermosa ha sido
escrita por mí”, pues no la he escrito el cuerpo,
aunque quizá lo hubiera deseado,
solamente la he escrito algo (carta, poema, piropo…). En el
primer caso puedo transformar la oración a voz pasiva porque el
complemento es directo. En el
segundo ejemplo no puedo hacerlo porque
el complemento es indirecto. Si quisiera obviar la lata “modelo hermosa” y
abreviar el texto diría así:
“la miro”, donde “la” es un pronombre que reemplaza lo eliminado, el
complemento directo. Y en voz pasiva, tendría la
expresión “ella es mirada por mí”. En el segundo ejemplo diría,
“le escribo”, con pronombre de
complemento indirecto “le” y sin
posibilidad de elaborar una
construcción pasiva. Si el segundo ejemplo hubiera tenido
un complemento directo, entonces podría convertir la oración a pasiva. “Yo
(sujeto) escribo una carta (complemento
directo) a la modelo hermosa (complemento indirecto).” Y
la transformación a pasiva quedaría de la siguiente forma: Una carta
(el complemento directo ha pasado a sujeto) es
escrita (verbo en pasiva) por mí (complemento
agente) a la modelo hermosa (el
resto de la oración queda igual). ¿Es preferible
el uso directo de la activa o el rodeo de la pasiva? Depende. “Yo miro a la
modelo hermosa”, suena bien
y es correcto,
pero si la modelo hermosa es, por ejemplo, Sharon
Stone, entonces la cosa cambia, claro
que definitivamente cambia, pues diré humildemente “Sharon Stone fue
mirada por mí”. He usado la pasiva para
resaltar al objeto mirado (o admirado), y el pobre sujeto que mira se
desvanece. En castellano, lo más
importante suele colocarse al
comienzo del enunciado. El protagonista
pasivo puede tener en algunos casos más importancia que
el agente activo de la
acción. Entonces, si bien es válido usar frecuentemente la activa, hay casos y
circunstancias que ameritan el uso de la
construcción pasiva. Debemos
advertir y notar como escritores que con el cambio de voz se altera la
perspectiva del narrador y se da un carácter
sicológico (intencional o no) al
estilo. Véase la diferencia entre
“Los norteamericanos amenazan a los
afganos” (presencia del sujeto), y “los afganos son amenazados por
los norteamericanos” (disimulo del
sujeto activo). Decida, usted, cuál cree que se
debería usar según la intención.
Por su
responsabilidad social con el público, el periodista no puede eludir
estos problemas lingüísticos que
muchas veces conllevan matices éticos.
Si la noticia la hace el
escritor y el público que la lee,
no será igual escribir que “los norteamericanos
lanzan bombas contra
los afganos” que “las
bombas contra los afganos son lanzadas por los norteamericanos”, o que
“se lanzan bombas contra los afganos”
(pasiva refleja). La pasiva refleja escamotea a los actores, o sea,
el sujeto activo “norteamericanos” desaparece
de la expresión o es sustituido
por un pronombre como en “se lanzan bombas contra los afganos por
ellos”. Una
pequeña reflexión sobre lo
expuesto nos conduce a considerar
la voz pasiva como una forma de
atenuar culpables, de excusar a los
responsables, de no decir con firmeza, de no testimoniar, de
elegir un sentido ambiguo, de marcar la
impersonalidad, de evitar el compromiso, de propiciar la
hipocresía, de callar y hacer
la vista gorda ante los hechos. La
información parcializada busca simplemente
la voz pasiva para decir sin
expresar realmente los hechos. Varios
casos particulares En el artículo
“El país de los puros” (Diners), de Jorge Ortiz, es evidente la parcializada
visión del autor, la forma exagerada
de emitir juicios
de valor, la manipulación
de los datos, la desinformación como “el
control directo de ciudades, puertos, aeropuertos
y carreteras,”
no parece referirse a
puertos fluviales o de montaña,
y Afganistán no
linda con el mar. Por
otro lado aparece ese abuso de la pasiva como en el siguiente párrafo. “Lo cierto es
que en enero de1997, poco después de que
Kabul, la capital de Afganistán,
fuera tomada por la guerrilla
talibán, Jami, una joven mujer afgana, fue
llevada a un hospital público con quemaduras profundas en cuatro quintas
partes de su cuerpo. El
médico de turno se
lanzó a atenderla. Pero, antes de que pudiera hacerlo, un guardia armado
con un rifle de asalto AK-47 se interpuso con rudeza”. Sorprenden varios rasgos estilísticos
como la construcción cortada, con exagerado uso de los incisos y,
sobre todo, el uso de los verbos. “Lo cierto es que” genera una
subordinación que se hubiera evitado con el uso del borrador, la cohesión
entre las oraciones no necesitaba de esa conexión. “Fuera tomada”(pasiva)
se suprimiría poniendo a los talibán como sujeto y no como complemento agente:
“los talibán tomaron Kabul”. La impersonalidad en “se interpuso” y “se lanzó”
choca con los otros detalles, o
sea, algunos actores se diluyen mientras
los detalles objetales se precisan. |
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| Chasqui
Apartado 17-01-584 Quito-Ecuador. Telfs. (593-2) 250.6149 / 254.8011 Fax (593-2) 250.2487 E-mail : chasqui@ciespal.org.ec |
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