
Chasqui
77, 2002
COBERTURA INFORMATIVAUN CUADRO PATOLOGICOEL
"TERCER MUNDO" EN LOS MEDIOS EUROPEOS
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¿Desde
qué perspectiva se está informando? ¿Cómo se ha enfocado el
acontecimiento? ¿El lenguaje utilizado es objetivo y neutral? ¿Qué
intención se esconde tras la selección de esta información? ¿Y por
último, qué imagen se está sugiriendo con estas generalizaciones? Muchas
de estas interrogantes flotan en el aire a la hora de leer, ver u oír
noticias en los medios europeos sobre el hemisferio sur. El más atónito
es el público que, de una u otra manera ha vivido, simplemente palpado, un
poco de la realidad del llamado "tercer mundo", o se ha acercado
científicamente a los países en desarrollo. Y observan cómo se
resume toda esa complejidad en un reportaje de algún acontecimiento puntual,
que pretende en cuestión de líneas o minutos hacer amplias generalizaciones
sobre la "problemática" de éste o aquél continente. Ciertamente,
Latinoamérica, Africa y Asia, son algo más que pobreza, criminalidad,
sobrepoblación, exilio, terrorismo, guerrilla, analfabetismo, corrupción, cólera,
sida, catástrofes y similares. Sin
pretender querer tapar el sol con un dedo y reconocer como nuestras, muchas de
estas dolencias, también hay que admitir que la forma de enfocar los temas de
los países en desarrollo, dentro de la cobertura noticiosa europea, peca, en
continuas ocasiones, de ser poco reflectiva. Como respuesta, y ya
desde hace algún tiempo, tanto en Estados Unidos como en Europa, se han
articulado sectores organizados de la sociedad para protestar, a viva
voz, por la forma imparcial, discriminatoria, poco diferenciada o simplista
de las noticias del "tercer mundo". A su vez,
organismos autoreguladores de prensa y medios, gremios de periodistas y
asociaciones interdisciplinarias también se han comprometido con la causa de
la equidad o veracidad en la cobertura de noticias sobre estos países, y según
sus fines ideológicos han abierto espacios de diálogo y debate en torno a
ellos. Ambas
iniciativas controladoras se diferencian, por su parte, en el móvil y la
justificación de su enfoque crítico. Las primeras representan grupos específicos
del disperso público lector, televidente o radioescucha. Y que, legitimadas
en toda sociedad pluralista y democrática, pueden ser de diferente índole.
Así como existen agrupaciones civiles orientadas a los temas del "tercer
mundo", también hay las que resguardan los valores propios de una
confesión, o la integridad familiar en la televisión, o buscan un trato más
igualitario e íntegro de los homosexuales en los medios, o salvaguardan los
valores patrióticos y nacionalistas, etc. Es decir, que
independientemente del poder de influencia que tengan las iniciativas civiles,
simplemente ejercen exigencias y sanciones morales desde su punto de
vista ideológico y valorativo. En
cambio, los organismos formados por comunicadores, llamados media
watchdogs, apelan al imperativo de conservación de las normas
profesionales y éticas del periodismo y la comunicación y por lo general,
buscan el sano pluralismo informativo. De una manera plausible, Toralf
Staud, redactor del semanario Die Zeit, compara en un estudio referente a
grupos reguladores de los medios, a estos colectivos como una especie de
Greenpeace o Amnistía Internacional para los medios. Con estas
herramientas se movilizan y actúan como observatorio y tribuna, se
dirigen a las redacciones, cadenas de televisión, o a periodistas en
particular. Pues son justamente estas iniciativas las que han puesto el grito
en alto y han aclamado por un trato más equitativo para los temas de los países
en desarrollo. |
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Conflictos
del este europeo son preferidos Según
un estudio del Ministerio de Cooperación para el Desarrollo Alemán, para el año
1983, la información referente a los países del sur ocupaba tan solo un 4,5%
de toda la información sobre el extranjero. Lo cierto es que desde la caída
del muro y la conversión de los países, que se cobijaban tras la "cortina
de hierro", la relevancia y cercanía de las noticias del "tercer
mundo" ha bajado muchos casilleros. Los conflictos del Este europeo
son, desde todos los puntos de vista (humano, económico, político), más
urgentes de ser transmitidos que cualquier guerrilla al otro lado del
hemisferio. Con
esta sobresaturación de noticias, es difícil que los medios informativos
cumplan al mismo tiempo con todos los criterios de actualidad, objetividad, o
cobertura completa. Y se enfrentan al problema de la selección de noticias.
Como
bien es sabido, la "cotización" de una noticia en el mercado de las
informaciones se mide según el vínculo que tenga con el lugar donde se la
publica, aparte del grado de particularidad o sensacionalismo de la noticia, las
posibles consecuencias, prominencia de sus protagonistas. En el caso político
se diferencia su relevancia para países con status internacional, la distancia
política o la cercanía geográfica del acontecimiento, etc. Acertadamente,
como lo han manifestado periodistas observadores, la lejanía geográfica de una
remota región puede aparecer de pronto bastante cerca...si es que existen catástrofes
de por medio. Así, el tema de Somalia fue agotado en los medios alemanes
hasta la saciedad, debido a la intervención de la ONU, en la que se encontraban
soldados alemanes. Como señala el periodista free-lance austríaco, Ralf
Leonhard, en una publicación en Internet, el drama filipino del secuestro en la
isla de Jolo fue la comidilla diaria de los noticieros y reportajes europeos,
justamente por la nacionalidad de sus rehenes. "Nunca nos enteramos
realmente del móvil del secuestro de la guerrilla filipina musulmana...Antes
que eso, nos alimentaron con las repetidas imágenes del campamento donde escondían
a los rehenes, y el único debate que nos presentó la ORF (canal austríaco)
fue en torno a la peligrosidad de realizar viajes hacia este tipo de países". Pero la razón turística impera también en nuestro continente, y es la causante de que a países como la República Dominicana se le dediquen documentales y reportajes para que aparezca, de vez y cuando, en los compactos noticieros alemanes. Los temas tipo: el posible engatusamiento del turista, el estado catastrófico de los aviones que viajan a Europa, la prostitución (enfocada desde la perspectiva turística), la condición insalubre de los hoteles, la conveniencia de aprender a bailar merengue, la belleza de sus playas, entre otras. Pero son realmente pocos los medios de información que se han adentrado un poco más en la realidad de este país. Lo cierto es que los platos fuertes de la noticia latinoamericana se concentran en la actualidad puntual que, en su momento, confieren el motín de la cárcel en Río de Janeiro, la guerrilla colombiana, la delincuencia juvenil en Lima, o la catástrofe ecológica de Galápagos. Los hechos están enraizados en contextos que gritan por una cobertura y tematización más detallada, pero ésta es literalmente negada. Corresponsales
vs. agencias de noticias La
falta de cobertura noticiosa sobre los nombrados países, no es meramente un
desliz de los corresponsales de las cadenas de televisión y de los principales
diarios de los países industrializados. Las agencias de noticias, como
principales informantes también tienen un rol importante, así como las
exigencias de las redacciones nacionales, que siempre están receptivas a todo
tipo de catástrofes. En
una reproducción escrita del documental alemán de Michael Franzke "Pero
las agencias no declararon nada...", los corresponsales toman la voz y
describen la situación de manera patética. Un periodista radial
manifiesta que si las grandes agencias de noticias como Reuters, Agence France
Press o Deutsche Presse Agentur no tienen una mención del hecho, la noticia es
descartada por la redacción, a pesar de que el corresponsal disponga de
información de primera mano. En otras ocasiones, puede ser también la
falta de cobertura de una región, o mejor dicho, de un continente entero, la
causante de la poca fluidez informativa. Este es el caso de muchos
corresponsales europeos, que tienen cada uno la responsabilidad de cubrir las
noticias de hasta 53 países africanos al mismo tiempo! En su incapacidad
de ser omnipresentes, los corresponsales optan por hacer uso de los servicios de
las agencias internacionales. Este paso puede tener repercusiones
directas en el posterior enfoque de las noticias que se vayan a difundir en el
"primer mundo". Las
agencias o pools alternativos de noticias han hecho un intento de diversificar
la información proveniente de estos países. Por ejemplo, el "Pool de
Nuevas Agencias de América Latina", que es un agrupamiento noticioso que
trabaja con agencias noticiosas latinoamericanas, ofrece su información a
medios, periodistas, instituciones de desarrollo político y ONG alemanas que
tienen interés en esa región del mundo. Los temas son redactados por
periodistas latinoamericanos y enviados a la sede alemana, donde son traducidos
a este idioma. Así
como la elección de fuentes alternativas puede llegar a evitar distorsiones en
la focalización de un tema, existe la idea de un trabajo en cooperación de
periodistas europeos con colegas de los países en vías de desarrollo. El
objetivo es justamente llegar a un pluralismo de las perspectivas y voces de los
informantes. Según una entrevista a Mekonnen Mesghena, portavoz del
extinto organismo denominado Media Watch, y concedida al documental de Michael
Franzke, el criterio europeo es considerado como verdadero y sirve como regla de
medición para calcular la veracidad de las noticias extranjeras. "Las
declaraciones formuladas por informantes del extranjero van acompañadas de
frases cuestionadoras, como "supuestamente", "se dice
que...", "parece ser...". Todo lo que no provenga de las
fuentes fidedignas occidentales es puesto en tela de juicio o en duda. Aparte
de eso, señala Mesghena, el lenguaje calificativo denota la perspectiva del
informante: ¿Cuáles son los términos utilizados en el reportaje de la
última inundación o explosión volcánica?, ¿cómo son descritos los daños
materiales en casuchas de barro, de caña, domicilios míseros, o son
simplemente casas? Este uso, casi subliminal del lenguaje, apela a una
revisión, un análisis y abre en todo caso, un debate. Una de las iniciativas encargadas de este fin, fue Media Watch, que recopiló en la década de los 90, una serie de noticias, reportajes y documentales para discutirlos directamente con sus autores. A base de foros, estudios, análisis de contenido de todo tipo se intentó dialogar a favor de un trato informativo menos eurocentrista y más igualitario. Esta iniciativa hizo escuela en Austria también. Y a pesar de que un par de años después desaparecieron, considero que dejaron huella en la conciencia de muchos comunicadores y sectores del público consumidor de medios de estos países. Ya que esta crítica sirvió como espejo y al mismo tiempo como estímulo para un trabajo periodístico más equitativo y diferenciado, sin sofocar las libertades de prensa, de las que gozan los medios.
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| Chasqui
Apartado 17-01-584 Quito-Ecuador. Telfs. (593-2) 250.6149 / 254.8011 Fax (593-2) 250.2487 E-mail : chasqui@ciespal.org.ec |
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