
Chasqui
77, 2002
INTERNET:NUEVOS PARADIGMAS DE LA COMUNICACION
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En
esta época de cambios vertiginosos impulsados por la revolución digital, es
frecuente encontrar por igual a fascinados y a perplejos. Los encantados y los
desconcertados comparten la misma situación de parálisis: han dejado de
pensar; el contexto les ha sobrepasado y no saben cómo resituarse en el
presente. El fascinado sólo ve inmensas posibilidades para el futuro,
mientras que el perplejo vive anclado en la confortable seguridad del pasado. Reflexionar
sobre los nuevos escenarios comunicativos provocados por Internet es aceptar
el desafío de seguir pensando, de no sucumbir al vértigo, y de intentar dar
cuenta razonada de lo que está ocurriendo en nuestra profesión. Aunque todo
se mueva muy rápido. Internet ha trastocado gran parte de los paradigmas que hasta ahora nos ayudaban a comprender los procesos de comunicación pública en medios masivos. En lo que sigue, me propongo sistematizar en siete paradigmas los cambios que, de modo más relevante, caracterizan el nuevo paisaje mediático que emerge en la Red. |
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Primer
paradigma: Interactividad Frente
a la unidireccionalidad propia del modelo de difusión punto-multipunto, típico
de la prensa y de la radio-televisión, la Red genera un modelo bilateral,
debido a su arquitectura cliente-servidor, que en cierta forma es inverso al
anterior. Al
existir un soporte físico común, tanto para la distribución como para el
acceso a la información, los proveedores de contenidos y los usuarios pueden
establecer en este canal un vínculo
bilateral, ya que sus roles resultan perfectamente intercambiables. De
este modo se proyecta a escala pública el paradigma de la comunicación telefónica,
situación en la que los interlocutores intercambian permanentemente sus roles
de emisor y receptor gracias a la utilización del mismo canal. La
interactividad cristaliza en sistemas de feedback
más dinámicos, inmediatos y globales, que paulatinamente se transforman en
mecanismos de encuestas online, ya
utilizados para orientar el sentido de las campañas electorales o el desarrollo
de las tramas y la evolución de los personajes en los seriales de ficción
televisiva. Segundo
paradigma: Personalización Los
medios de comunicación electrónicos, gracias a la concurrencia de las tecnologías
del cable y el satélite, consiguieron en los años ochenta segmentar temáticamente
sus ofertas de programación pasando así del modelo broadcasting
al modelo narrowcasting. La Red ha
permitido un grado más en esta evolución: del narrowcasting
al point-casting. Los
servicios de información online no sólo se orientan a targets
con perfiles demográficos, profesionales o económicos similares, sino que se
orientan a individuos, ya que la Red permite responder a las demandas de
información específicas de cada usuario en particular. La
desmasificación de la comunicación pública mediante la personalización de
los servicios de información ya se verifica en las versiones electrónicas de
los medios, así como en las posibilidades de configuración de algunos
buscadores y portales de Internet. El
viejo sueño de la información a la carta se hace realidad, pero no sustituye
las bondades del “menú del día”, clásica oferta de los medios masivos
generalistas. Un modelo de
comunicación personalizado a la medida de cada usuario tiende por definición a
eliminar los referentes comunes, y si no hay una agenda pública, no hay opinión
pública. Tercer
paradigma: Multimedialidad La
tecnología digital permite la integración de todos los formatos de información
(texto, audio, video, gráficos, animaciones) en un mismo soporte. Este carácter
multimedia de la Red ha permitido la convergencia de los diversos medios de
comunicación en Internet. Diarios, revistas, emisoras de radio, canales de
televisión y hasta películas de cine se han integrado en un mismo soporte,
junto a multitud de nuevos servicios de información, diseñados originalmente
como recursos multimedia. Esta
característica de la Red suele dar lugar a la polémica acerca de su identidad
como medio y a la supuesta sustitución de los medios anteriores. Históricamente,
cada nuevo medio en función del potencial comunicativo del soporte que
utilizaba ha desarrollado unos contenidos, un lenguaje, una sintaxis y una estética
propias, a la vez que su emergencia ha conducido a los viejos medios a redefinir
su identidad. Por
una parte, la evolución de las tecnologías de la información muestra que la
dinámica que opera entre viejos y nuevos medios es la de complementariedad, no
la de sustitución. Por otra parte, gracias a los medios clásicos que han
proyectado su presencia en la Red, Internet constituye un meta-medio; mientras
que considerando los nuevos servicios de información surgidos originalmente
para la Red, Internet es un nuevo medio. Cuarto
paradigma: Hipertextualidad Frente
al modo lineal o secuencial que ordena la estructura del discurso en los medios
tradicionales, los soportes digitales permiten un modelo de construcción
narrativa caracterizado por la distribución de la información en unidades
discretas (nodos) y su articulación mediante órdenes de programación
(enlaces). El
hipertexto es la última frontera tecnológica de la escritura (al menos por
esta semana), y exige nuevas destrezas comunicativas y un mayor esfuerzo de
lectura. La desarticulación del texto, su fragmentación y la posibilidad de
enlazarlo con cualquier otro texto disponible en la Red, desvanece el paradigma
lineal, y con él desaparece también la unidad, la autonomía, la estructura y
a veces hasta la coherencia y el sentido propios de los textos escritos y
audiovisuales. Motores
de búsqueda, metabuscadores, índices temáticos, portales y páginas de
recursos, ayudan a los navegantes a encontrar información en esta enloquecida
Babel y, en el mejor de los casos, a darle sentido. Hay que aprender a descubrir
las conexiones adecuadas, a establecer las relaciones pertinentes, a recomponer
en la lectura el puzzle de textos
fragmentados. En definitiva, hay que aprender a navegar por la información. Este
nuevo paradigma discursivo tiene la virtualidad de dotar a la escritura y a la
lectura de un modelo estructural muy próximo al del pensamiento, que funciona
por procesos asociativos y no de modo lineal. Precisamente el nacimiento del
hipertexto fue motivado por la necesidad de disponer de sistemas de
almacenamiento y recuperación de información que funcionaran de modo análogo
al pensamiento humano. Quinto
paradigma: Actualización El
carácter periódico de la renovación de la oferta informativa es uno de los
paradigmas centrales de la comunicación pública y base de las industrias
informativas. Gran parte de las denominaciones que utilizamos hacen referencia a
la peculiar frecuencia temporal de los medios, comenzando por “periodismo”.
Así, hablamos de: “diarios”, “semanarios”, “boletines horarios”,
“periódicos mensuales”, “revistas quincenales”, “noticiero del mediodía
o de la noche”, “informe semanal”, “anuario”, etc. La
era del tiempo real en la información comenzó en los ochenta con el fenómeno
de la CNN, el primer noticiero mundial de 24 horas en directo. En los noventa,
el paulatino despliegue de medios en la Red así como el surgimiento de nuevos
servicios de información online, ha provocado que el paradigma de la frecuencia periódica se
vea superado por uno nuevo: el del directo permanente. La
Red hace posible el seguimiento al minuto de la actualidad informativa, y ya se
utiliza en paralelo a la televisión para retransmitir acontecimientos a escala
mundial en tiempo real, como viene ocurriendo, por ejemplo, con la ceremonia de
entrega de los premios Oscar. Esta
nueva temporalidad mediática caracterizada por la velocidad y la obsesión de
inmediatez, hace saltar por los aires -en muchas ocasiones- los mecanismos de
control, verificación y contraste de fuentes, sacrificados en aras de llegar
los primeros. Hoy, los medios corren más riesgo que nunca de ser manipulados, y
se multiplican los casos de falsas noticias, a veces reconocidas en el
transcurso de la misma emisión en la que se lanzaron al aire. Sexto
paradigma: Abundancia El
espacio, en los medios impresos, y el tiempo, en los medios electrónicos, han
sido tradicionalmente los recursos escasos en el sector de la comunicación.
Además, en los medios electrónicos, se suma otro recurso escaso: el espectro
electromagnético. Por otra parte, la complejidad de los sistemas de producción
de medios escritos y audiovisuales hacen que sólo algunas empresas muy
poderosas puedan disponer de las costosas infraestructuras necesarias para poner
a disposición del público sus mensajes. Los
medios digitales también trastocan el argumento del recurso escaso, ya que
multiplican los canales disponibles, trasmitiendo mayor cantidad de información
en menor tiempo y a escala universal. No hay límites a la cantidad de medios
que pueden existir en la Red, no hay límites tampoco sobre el volumen de
información que cada uno de ellos puede ofrecer al usuario, y además el costo
de hacer pública la información en la Red es prácticamente equivalente para
todos. El
diseño de servicios de información electrónicos es, en consecuencia, una
alternativa profesional de primera magnitud para los graduados en Ciencias de la
Información. No requiere de grandes inversiones en infraestructura, no requiere
permisos ni licencias, no tiene costos de distribución y alcanza una audiencia
universal. Séptimo
paradigma: Mediación Finalmente,
y como consecuencia del punto anterior, la Red ha puesto en cuestión el último
paradigma que nos quedaba en pie: el de la mediación profesional de los
comunicadores en los procesos de acceso del público a las fuentes y a los
propios medios. El
papel tradicional de los editores, gatekeepers,
así como la función clásica de agenda-setting,
eran constitutivos del perfil profesional de los comunicadores y del rol social
de los medios. Buscar información, filtrarla, contrastarla, editarla y
publicarla decidiendo acerca de su relevancia, oportunidad e interés, era hasta
ayer una facultad exclusiva de nuestra profesión, y hoy parece la descripción
de las funciones de un portal de Internet. Ocurre
que la Red, por una parte, permite el acceso directo del público a las fuentes
de información sin la mediación de los comunicadores profesionales; y por otra
parte permite el acceso universal a un sistema mundial de publicación que
funciona, igualmente, al margen de los editores de los medios tradicionales. El
paradigma de la nueva mediación multiplica el número de voces, pero a la vez
diluye su autoridad al haber fracturado el sistema de control editorial previo a
la difusión pública de información. Conclusiones Los
nuevos escenarios de la comunicación pública que plantea Internet han de
interpretarse no de un modo apocalíptico, sino como la ocasión para redefinir
el perfil y las exigencias profesionales de los comunicadores, así como los
contenidos y los procedimientos de su formación académica. Los
soportes utilizados dejan de ser el factor distintivo de la profesión -ya que
todos los soportes se funden en la Red-, y una vez más emergen los contenidos
como factor diferencial de identidad y calidad. Internet
ha provocado un efecto paradójico en la comunicación publica, que por una
parte se ha desprofesionalizado (publica cada vez más gente que sabe menos
cosas) y por otra parte se ha superespecializado fragmentando el conocimiento en
infinidad de parcelas. Corresponde hoy a los comunicadores, con mayor urgencia que nunca, hacerse cargo de la complejidad, transformar la información en conocimiento, gestionar el conocimiento y responder de un modo más efectivo a un público que, a fuerza de ir a la deriva, naufragando en muchos casos, ha comprendido que podemos ayudarle a navegar. A navegar en la información.
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| Chasqui
Apartado 17-01-584 Quito-Ecuador. Telfs. (593-2) 250.6149 / 254.8011 Fax (593-2) 250.2487 E-mail : chasqui@ciespal.org.ec |
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