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El nombre no es una contradicción de términos, es una contradicción de dichos y hechos ya que estos Grammy Latino se produjeron y se transmitieron en inglés. Solamente la música, en español, cumplió su papel diplomático y sirvió para estrechar lazos y tender puentes entre anglos y latinos, entre exiliados y residentes, entre la salsa y el rock. Sin embargo, el puente más dulce se tendió desde el más allá. ¡Uno de azúcar!
"Ay, no hay que llorar, que la vida es un carnaval, es más bello vivir cantando". Así dice la letra de uno de los temas de la última producción de la Guarachera de Cuba, la Reina de la Salsa, la dulce Celia Cruz, quien falleció el pasado 16 de julio lejos de su amada Cuba, cerca del corazón de todos los cubanos de uno y otro lado de la barrera ideológica que les separa.
El tema parecería anunciar por medio de sus canciones la muerte que se avecinaba. Fue un ‘Regalo del Alma’ como titula su disco; un adiós, una despedida feliz, y ella misma lo pide así en otro de sus últimos temas con su "Ríe, llora, que a cada cual, le llega su hora… Ríe, llora, que esta negrita - a pesar de que ya no está viva - no pasa de moda". Al contrario, ahora que ya no está viva vende más música y está más de moda que nunca: vive en la memoria de sus admiradores. No sería nada extraño que en Celia reencarnara el efecto Elvis quien desde el más allá ha vendido más, acá.
Mientras algunas de las canciones, de Cruz, anuncian que ése sería su último disco, los Grammy del 2003 se presentaron por primera vez en Miami, su ambiente natural. Sin embargo, esta presentación no solo puso en alerta a toda la extrema derecha del exilio cubano, sino que volvió a darle la oportunidad a la ciudad de Miami de reivindicarse de los bochornosos episodios que se presentaron, y que causaron la cancelación del evento en Miami y su traslado a Los Ángeles, en tres ocasiones previas.
Representantes del exilio cubano han rechazado, por medio de protestas, que se presenten artistas que ellos consideran partidarios al régimen castrista en las entregas de los premios Grammy Latino. En cada una de las ocasiones que la Academia planificaba que la entrega sucediera en Miami, los del exilio se alistaban para "impedir que vengan". Estos cantantes cubanos son tildados de politizados, y de "no haber sacrificado sus principios en aras de un mercantilismo barato".
A pesar de la tradición de intolerancia del exilio, la música sirvió una vez más como puente de cultura. Pero dicha reivindicación fue a medias, después de todo, las visas de los participantes invitados de la isla "no llegaron a tiempo". El argumento de este último año, según los funcionarios de la división encargada de tramitar las visas, la Sección de Intereses de los Estados Unidos (SINA) fue que las solicitudes no solo las entregaron tarde, sino que faltaron las de algunos músicos.
Dentro del marco de los nuevos, el grupo Bacilos, con ‘Mi Primer Millón’ promete un cambio fresco y bienvenido. Su canción "Yo sólo quiero pegar en la radio, para ganar mi primer millón… Voy a lo que voy, a volverme famoso a la vida de artista, a vivir de canciones", es honesta y va a lo que va: a ganarse el bolsillo y el corazón del consumidor.
Por otro lado, el colombiano Juanes, que recientemente ganó seis premios Grammy Latino por su álbum ‘Un día normal’, se dedicó en cambio, a pedir en la oración cantada ‘A Dios le pido’, que el conflicto armado que sacude a su país Colombia desde hace más de cuatro décadas llegue a su fin y a su vez a amar la tierra en que se nace. El patriotismo colombiano en general y el regionalismo "paisa" iza su bandera en Juanes.
La también ganadora de varios premios Grammy Latino, y quien tiene la admirable habilidad de bandearse de un género a otro (merengue y balada) y lograr premios y reconocimiento por ambos, es la puertorriqueña Olga Tañón. Ella ahora se dedica a cantarle al amor, a la infidelidad, y a la soledad... con todo el ánimo de lucro de que es capaz el corazón humano.
El camino Latino de los Grammy
Ganarse uno de estos premios implica que la producción musical en general y de la agrupación particular, desde el cantante, hasta los ingenieros, sean merecedores de este galardón de excelencia musical hispana en los Estados Unidos: el sexto país de habla hispana en el mundo.
Los Premios Grammy surgieron en 1957, a raíz de un acuerdo entre profesionales de la música y ejecutivos de sellos discográficos, cuya intención era crear una organización que reconociera los logros de la creatividad musical, y no el nivel de ventas de la producción. Digamos que su meta consistía en premiar la calidad, sin tomar en consideración la cantidad de copias vendidas.
Cuarenta años más tarde, en 1997, y luego de 10 largos años, los miembros de la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación de Estados Unidos (LARAS, por sus siglas en inglés) decidieron crear los premios Grammy Latino (Latin Grammy) con casi el mismo fin de los Grammy "americanos": "Reconocer logros artísticos y/o técnicos, no cifras de venta o posiciones en las listas de venta" pero esta vez de cantantes latinos; entiéndase intérpretes cuyo idioma principal sea el español o el portugués.
En ambos casos se determina el ganador por los votos de sus colegas (miembros votantes, calificados de la Academia Latina). Este premio añade a sus objetivos, "crear una conciencia más amplia de la diversidad cultural y las contribuciones de artistas latinos de la grabación, nacional e internacionalmente". Las nominaciones, que incluyen variedad de ritmos musicales que van desde pop y rock, hasta merengue, salsa, samba, rap y tango, entre otros, incluyen categorías que van desde Mejor Grabación del Año hasta Mejor Nuevo Artista.
Cada año, la organización aprovecha la popularidad de los ganadores y se producen dos discos (uno del Grammy y otra del Grammy Latino), cada uno con una colección de temas de artistas ganadores. ¿Les importará en esta producción el número de copias vendidas? Presumimos que sí, pero suponemos que es válido, pues en el disco ya están los ganadores legítimos, esos que se eligen sin tomar en consideración su nivel de ventas, ideología y esos que ahora son más populares, y por tanto, más comerciables.
Desde entonces, los Grammy se suman a la cantidad de transmisiones donde se destaca el talento latino.
El pasado 3 de septiembre se celebró la cuarta entrega de estos premios; esta vez por la cadena de televisión CBS, y según la compañía Nielsen, especializada en analizar los niveles de audiencia, las premiaciones de este año contaron con un millón de telespectadores más que el año anterior. Un total de 5.11 millones de personas vieron las premiaciones a través de su televisión, en inglés.
"Los Grammy Latino en CBS han sido una exitosa demostración del talento dinámico de los artistas latinos y su contribución a la industria musical… Este es un evento que cuadra, perfectamente, con las metas de CBS, de transmitir grandes eventos de entretenimiento y de promover la diversidad cultural", expresa en un artículo del sitio de los Grammy, Leslie Moonves, presidente y Gerente General de CBS.
Además de la televisión, los usuarios de Internet también se enteraron de los resultados inmediatos de los GRAMMY Latino. La producción de los premios se llevó a cabo "en asociación" con la mega compañía de comunicaciones estadounidense, America Online (AOL). De manera que además de ser importante patrocinador, proveyó el espacio para publicar los más mínimos datos de la actividad; desde publicar la lista de nominados, tan pronto fue permitido, hasta publicar galerías con fotos de los ganadores, los presentadores e intérpretes de la noche, y claro, las fotos de la esperada alfombra roja, que esta vez, el notable auspiciador Heineken decidió transformarla en verde. El color que identifica a esta empresa cervecera.
El “efecto Tequila”
Entre la gran variedad de géneros nominados para premios en los Grammy Latino, se destacan los de origen mexicano. Aquí se encuentran las categorías de Mejor Álbum Ranchero, Mejor Álbum Banda, Mejor Álbum Grupero, Mejor Álbum Tejano, Mejor Álbum Norteño, Mejor Canción Regional Mexicana. Estos son los únicos premios específicos a una comunidad particular, en este caso la mexicana, que compone más del 60 por ciento de la población latina de los Estados Unidos.
El resto de las nominaciones comprenden categorías variadas en las que, por su género (merengue, salsa, rock, jazz, etc), atrae a más artistas latinos de diferentes nacionalidades. Aunque claro, en estas categorías también son bienvenidos los mexicanos, que además de sus categorías específicas, obtienen otros premios, como los que obtuvo el grupo de rock Maná (Mejor Álbum Vocal Rock Dúo o Grupo y Mejor Ingeniería de Grabación Para Un Álbum) y el que obtuvo el grupo Molotov: Mejor Vídeo Musical.
Sea motivado por el porcentaje de mexicanos que conforman el mercado en los Estados Unidos, o no, lo cierto y frecuente es, que la mayoría de los receptores de los Premios Grammy Latino suelen ser mexicanos, y que una gran parte del total de las premiaciones están aseguradas para los de este origen.
El poder de la música
Desde hace muchísimos años la música ha servido como medio de comunicación, tanto entre grupos definidos, como en culturas variadas. Porque así es el fenómeno de la música, no tiene barreras. Ni el idioma, ni la diversa variedad de ritmos impiden que la música tenga límites establecidos.
No se sabe a ciencia cierta cómo se creó la música, ni cuándo. Lo que sí es evidente es que desde sus inicios pretendió trasmitir mensajes a sus oyentes.
La música, como arte, permite que el compositor se desahogue, comparta su felicidad, sus penas, sus metas. Nos hable tanto del amor, como del odio, situaciones opuestas y paralelas.
No solo a través de la bastante obvia letra de las canciones el músico nos transmite mensajes, sino que también lo hace a través de su estilo particular.
Escuchar un lento bolero, o la llamada "música clásica" no provoca la misma reacción que escuchar un movido merengue, una salsa, un vallenato, un mambo, o una samba. En la mayoría de los casos, los boleros incitan a pensar en lo triste, o en lo amado. La salsa, por su parte, invita a ponerse de pie y empezar a bailar. Así, y muy curiosamente, la manera en que estén ubicadas las notas en el pentagrama motiva a la audiencia a comportarse de determinada manera.
El fenómeno del crossover
"Feliz Navidad, Feliz Navidad, Feliz Navidad, Próspero Año y Felicidad… I wanna wish you a merry Christmas, I wanna wish you a merry Christmas from the botton of my heart".
Uno de los primeros artistas latinos que logró traspasar sus canciones al mercado estadounidense fue el cantautor y guitarrista puertorriqueño José Feliciano. Feliciano, quien nació ciego a causa de un glaucoma congénito, cuenta con condecoraciones tales como: Mejor Guitarrista de Pop por cinco años corridos (Guitar Player Magazine), más de 45 álbumes de oro y platino, seis premios Grammy (dos en inglés y cuatro en español, en la época en que ni existían los Grammy Latino) y el Lifetime Achievement Award de la Revista Billboard. Además, es el único cantante en haber recibido dos premios a la música pop en categorías de ambos idiomas. Quizás una de sus canciones más famosas y comúnmente escuchadas en los Estados Unidos es ‘Feliz Navidad’, que se popularizó a finales de la década del 60. El talento de Feliciano ha sido reconocido internacionalmente desde San Remo, Italia, hasta Mar del Plata, Chile. Su música se escucha tanto en las cantinas más arrabaleras como en los mejores salones de conciertos clásicos.
Feliciano abrió la puerta grande para que cantantes como Gloria Estefan, Ricky Martin, Shakira, Enrique Iglesias, y otros, que pueden ser considerados más esfuerzos que éxitos, como Paulina Rubio y recientemente Thalía, quien ha recibido críticas de sus propios fanáticos por querer copiar la imagen y el estilo de Jennifer López, se lancen a probar su suerte en el mercado anglófono.
Esperemos que Juanes, con su estilo de música que pide por la paz, logre lo que se le acredita al grupo U2 en Irlanda: el establecimiento de un diálogo abierto y honesto que ayude a evitar y a la vez a subsanar las diferencias que hay entre los pueblos.
Sí, y que se divierta tanto como Shakira; tal vez la artista latina que ha logrado traspasar no solo la barrera del idioma, sino las de las diferencias culturales, porque en ella se conjugan estilos variados de música, baile e idioma. Que siga haciendo su buen trabajo, porque según ella, "para unos puede ser trabajo, sí. Pero yo siento que mi parque de diversiones es ahora un poco más grande. Ahora puedo hablarle a otras culturas y espero poder tender un puente para acortar las diferencias que nos separan. Es una aventura, un sueño..."


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