El dicho, el cliché que reza que la verdad es la primera víctima en cualquier guerra, más que un dicho es un axioma. La guerra del Golfo versión II sirve como un ejemplo claro para demostrarlo. En este caso, el mensaje y el mensajero se confundieron en uno para trasmitir tarjetas postales de un evento cruento, filtrado y saneado. Un evento premeditado, diseñado para el consumo de un público confundido y maleado por una alianza insaluble y corrosiva para el bienestar de cualquier sistema democrático. |