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Muchas reliquias que se conservan aquí en Constantinopla son de origen dudosísimo, pero el fiel que las besa siente emanar de ellas aromas sobrenaturales. Es la fe la que las hace verdaderas, no las reliquias las que hacen verdadera a la fe”.
La reciente visita del Papa Juan Pablo II a México, la quinta en 23 años de pontificado, estuvo marcada por ser más un espectáculo mediático que una visita cuyo carácter predominante se suponía era pastoral. Desde unos meses antes la mayoría de los medios de comunicación daban cuenta de los preparativos de la visita, pero también de las pugnas y divisiones al interior de la Iglesia Católica por la canonización del beato Juan Diego. De alguna manera las disputas eclesiásticas, los debates sobre el carácter laico del Estado mexicano y las frivolidades en torno a la visita del pontífice se dirimieron a través de los medios de comunicación. No es raro, entonces, señalar que la fe mediatizada se podía ver, leer y escuchar. |