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Con el desarrollo de los medios de información y de la comunicación, aquello que nos parecía tan lejano se volvió accesible. Además, la movilidad de los individuos en el mundo contemporáneo, tiende a amplificar el fenómeno de las comunidades en el seno de las naciones. Esta es una situación nueva que impone reflexiones sobre las condiciones de la cohabitación entre las identidades culturales. En efecto, el lugar de los particularismos identitarios en el espacio público es uno de las mayores problemáticas de las democracias en el contexto de la universalización de los cambios. Los medios de comunicación masiva se encuentran confrontados con la emergencia de una palabra que afirme sus especificidades. Esta situación requiere un nuevo equilibrio de las expresiones. Así, la relación con el territorio se ha transformado profundamente y la recomposición de las diásporas (comprendidas como el esparcimiento de los individuos dentro y fuera de las naciones) ha sido favorecida por este contexto mediático.
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