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En un contexto en donde el cambio tecnológico es cada vez más rápido y exige la adquisición de nuevas habilidades para resolver un número cada vez mayor de situaciones, nos preguntamos sobre probables nuevos modos de exclusión, vinculados con el poder que otorga el conocimiento.
La preocupación por la distribución del conocimiento ha sido abordada por diversos autores, como Schutz y Luckmann que afirmaron que "no puede existir una distribución del conocimiento totalmente uniforme". En tanto Toffler, hablando de distribución de la información señala que: "una potencial pesadilla a la que los gobiernos de países con alta tecnología se enfrentan, se deriva de la división de las poblaciones en inforricos e infopobres".
Con este propósito hay algunos conceptos que fue necesario considerar para abordar el tema: · la problemática del acceso vinculado con diferencias socioeconómicas y · el uso que los jóvenes hacen de los medios, en este caso de las nuevas tecnologías –computadora e internet–, en relación con la motivación;
Fueron referentes en este trabajo teorías de comunicación, provenientes de la sociología y de la psicología de la comunicación, que han abordado los efectos en el corto plazo y teorías del largo plazo que estudian efectos acumulativos, como la teoría del distanciamiento social de la información.
La mayor parte de estas interpretaciones han estudiado la relación de los receptores con los medios tradicionales, diarios, radio, televisión pero sus aportes pudieron ser aplicados al estudio de la relación de los jóvenes –unidades de análisis en este estudio– con las nuevas tecnologías.
La población entrevistada
Se trabajó con una muestra intencionada de colegios, seleccionados por aranceles diferenciados representativos de diferentes niveles económicos: dos de nivel medio bajo, dos de nivel medio y dos de nivel medio alto/alto y se aplicó un cuestionario estructurado.
Los colegios fueron definidos como escenarios organizados para el aprendizaje y la práctica y desarrollo de habilidades en nuevas tecnologías. Pero para evitar el sesgo en la formación de los alumnos, se encuestaron 286 cursantes del último año de colegios, con bachilleratos que no tuvieran orientación en el área de sistemas, informática y comunicación.
Por lo tanto, es importante señalar que estamos trabajando con jóvenes que han alcanzado el máximo grado de educación media y que pertenecen a familias con la capacidad de acceder a colegios arancelados. Quedan fuera de la muestra todos los jóvenes de entre 17 y 19 años que no están escolarizados y, de los escolarizados, todos aquellos que concurren a escuelas públicas.
Acceso y uso de las nuevas tecnologías
El primer objetivo buscó conocer si la diferencia de nivel económico social entre los encuestados explica la integración a las nuevas tecnologías, más precisamente si el nivel económico social influye en el nivel de integración.
Tichenor, Donohue y Olien formularon la teoría del distanciamiento social y sostienen que "cuando la introducción de la información de los medios de comunicación de masas en un sistema social se incrementa [la introducción de la computadora e internet en un sistema social se incrementa], los segmentos de la población con un status socioeconómico alto tienden a adquirir esta información de una manera más amplia que los segmentos socioeconómicos bajos, así el distanciamiento entre estos segmentos tiende a incrementarse en lugar de decrecer", en este contexto se planteó la siguiente pregunta:
¿Cuál es el nivel de integración de nuestra población de jóvenes?
Se definió integración como la capacidad de acceso y nivel de uso de las nuevas tecnologías, considerando que aquellos que tienen facilitado el acceso y dedican un mayor tiempo al uso de estas tecnologías, tienen mayor grado de integración.
El concepto de integración es asimilado al de información, debido a que la relación con las nuevas tecnologías requiere de conocimientos generales como decodificar y codificar mensajes y conocimientos específicos como el manejo de funciones propias del equipamiento y el aprendizaje de software con diferentes grados de complejidad.
Bajo este enfoque el diferente desarrollo de competencias comunicativas influiría en el mayor o menor aprovechamiento de los recursos que ofrecen las nuevas tecnologías. Un 43% de los jóvenes se ubica en la categoría de totalmente integrados, es decir, son los que han desarrollado mayores competencias comunicativas, un 32% se definen como integrados con un menor aprovechamiento de los recursos tecnológicos y un 25% con escasa o nula integración o desarrollo de habilidades comunicativas.

La situación descrita plantea un nuevo interrogante:
¿Están más integrados los jóvenes de mejor nivel socioeconómico?
El análisis de la información mostró que cuanto mayor es el nivel económico social familiar, más alto es el nivel de integración de los jóvenes con las nuevas tecnologías. Mientras que el 44% de los jóvenes de nivel medio bajo están poco o nada integrados, el 63% de los de nivel medio alto y alto están totalmente integrados. Si bien el nivel económico social se asocia con el nivel de integración, la mayor brecha se observa entre los jóvenes de nivel medio y nivel medio bajo.
NIVEL DE INTEGRACIÓN SEGÚN NIVEL ECONÓMICO SOCIAL

Sin embargo, dado que la variable integración está construida a partir de –acceso y uso– y, bajo el supuesto de que el acceso es condición del uso, se formuló el siguiente interrogante:
¿Acceden con mayor facilidad a las nuevas tecnologías los jóvenes mejor ubicados en la escala socioeconómica?
Se observa que mientras el 54.7% de los jóvenes provenientes de familias de nivel económico social medio alto/alto tienen un nivel alto de acceso a las nuevas tecnologías, el 57.8% de los que provienen de familias de nivel socioeconómico bajo tienen un bajo acceso a ellas. El análisis de estos datos muestra que las diferencias entre los sectores medios altos/altos y los sectores medios bajos se profundizan cuando se examina el acceso a las nuevas tecnologías a la luz del nivel económico social. Por otra parte se reitera la semejanza entre los sectores medios y los medios altos/altos, observada cuando se analizó el nivel de integración.
La crisis económica y social que está afectando a la Argentina durante el año transcurrido desde el relevamiento de los datos, permitiría suponer que los jóvenes de nivel medio, cuya relación con las nuevas tecnologías era semejante a los del nivel alto, tenderían hoy a acercarse al tipo de acceso que tienen los jóvenes de nivel medio bajo. Descrito el acceso y su relación con el nivel socioeconómico cabe preguntarse cómo se relaciona este con el uso medido en promedio de horas semanales de utilización de computadora e internet en la casa y/o en el colegio.
¿Usan con mayor frecuencia las nuevas tecnologías los jóvenes mejor ubicados en la escala socioeconómica?
Al relacionar el nivel económico social de la familia con la intensidad de uso de las nuevas tecnologías, por parte de los jóvenes, se observa que cualquiera sea el nivel económico social familiar, una vez que el joven accede a las nuevas tecnologías la intensidad de uso es similar. Por lo tanto esto indica que el nivel económico social se asocia más al acceso que al uso de las nuevas tecnologías por parte de los jóvenes.

Acceder o no, está mostrando el primer y más profundo nivel de brecha al describir un grado significativo de exclusión que se manifiesta en relación con la proximidad del joven con estas nuevas tecnologías.
Podría preguntarse si la cercanía o lejanía condiciona el promedio de horas de uso de computadora e internet. Cualquiera sea el lugar de acceso, es decir , la proximidad, el promedio de uso es de 11.50 horas semanales, pero cuando se distingue el lugar de acceso se observa un distanciamiento en los niveles de uso, los que acceden en la casa utilizan las nuevas tecnologías 14.10 horas promedio semanales, mientras que el promedio baja al 5,18 horas semanales entre los que sólo acceden en el colegio.
Si bien el nivel económico social no explica el nivel de uso, define la accesibilidad a las tecnologías, por lo tanto, indirectamente condiciona el promedio de uso y consolida la brecha inicial.

Por otra parte , los datos han demostrado que, tener acceso próximo a estas tecnologías no implica promedios de uso semejantes. El promedio de uso de computadora e internet entre los jóvenes que acceden en su casa, oscila entre menos de una hora hasta 75 horas semanales.
¿Cuál es entonces la variable que explica, superado el acceso, un diferente grado de uso?
Es posible que la motivación conceptualizada, como un estado psicológico de disposición, esté explicando estas diferencias, es decir, que jóvenes más motivados utilizarían más tiempo las nuevas tecnologías.
En el presente trabajo se incorpora esta variable desde la perspectiva de la teoría de las diferencias individuales, que sostiene que cada receptor llega a la situación de comunicación con diferentes intereses, capacidades cognitivas, pertenencias culturales y modos de exposición, que condicionan la adquisición de conocimientos y en este caso de competencias para la comunicación.
HORAS DE USO SEGÚN GRADO DE MOTIVACION

Los análisis de los datos permitió describir que a mayor motivación mayor es el tiempo de uso de las nuevas tecnologías. Los muy motivados las utilizan 16,48 horas semanales en promedio, los motivados 12,26 horas y los no motivados 6,31 horas.
Las diferencias en el grado de uso describen un segundo nivel de brecha que resulta de la asiduidad con que los jóvenes se conectan con las nuevas tecnologías.
Proximidad de acceso y tiempo de uso definen, como vimos al principio, la variable integración. Los jóvenes más integrados –los que tienen proximidad en el acceso y son usuarios más asiduos– desarrollan mayores competencias, tanto en el manejo de programas como en conocimiento del leguaje multimedial. Por lo tanto, se evaluó el conocimiento de las nuevas tecnologías a partir del reconocimiento de conceptos que nominaban programas, sitios y hacían referencia al lenguaje técnico. Se preguntó entonces si los jóvenes más integrados conocían más programas, sitios y lenguaje de las nuevas tecnologías, observándose que distintos niveles de conocimiento se asocian a grados diferentes de integración.
Los más integrados conocen más sitios, programas y palabras técnicas que los menos integrados.
CONOCIMIENTO DE PROGRAMAS Y SITIOS SEGÚN NIVEL DE INTEGRACIÓN

CONOCIMIENTO DEL LENGUAJE DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS SEGÚN NIVEL DE INTEGRACIÓN

A partir de lo expuesto puede arribarse a las siguientes conclusiones:
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Como sugiere la literatura sobre la difusión de innovaciones, el nivel socioeconómico es importante para comprender la integración de los jóvenes a las nuevas tecnologías de comunicación.
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El nivel económico social condiciona el acceso a las nuevas tecnologías.
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Los factores estructurales son una condición necesaria para interpretar el acceso y condicionan indirectamente el nivel de uso de las nuevas tecnologías.
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Superado el acceso, el nivel económico social no explica la intensidad de uso, lo que lleva a atribuir a la motivación las diferencias.
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Los jóvenes que tienen facilitado el acceso y utilizan mayor tiempo las nuevas tecnologías están más integrados.
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Distintos niveles de integración –diferencias en acceso y uso– marcan diferentes niveles de conocimiento. Es decir que los jóvenes más integrados participan del progreso que supone la relación con las nuevas tecnologías, mientras que grados menores de integración suponen diferentes niveles de exclusión.
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