SECCIONES FIJASERRORES COMUNES EN EL LENGUAJE PERIODISTICO - NEOLOGISMOS EN LA HORMA DEL ZAPATO, Simón Espinosa Cordero

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Liz y Jenny van de shopping. - ¿A qué mall irán? Irán al "Mall del Sol". Y allá van las dos, cual rubias hermanitas de rinseado pelo estyled como se usa en USA. 

Compran bacon, pancakes, lomo para roast-beef, aftershave para el Johnsito al que le están saliendo los primeros pelos, slips para Kenny, shorts para el Richard, y boxers para que las balls del Joe resalten mejor. Son tan chiquitas, pobrecito. A media mañana se toman un coffee break en la bakery del mall. Y deciden, porque tienen el día off, quedarse a lunchear e ir a las movies luego de dejar las compras en el parking. Regresan a las cinco a casa llenas de popcorn y dietcoke. No quieren perderse la interview que harán en la CNN a Bill Gates, ya que Peter, el hijo de la Liz, se ha comprado una laptop y tiene problemas con el mouse. 

Los neologismos dan vida a las lenguas vivas. Y vienen de la cultura dominante. En el siglo antepasado Francia era Francia y de París a la América Hispana se escurrieron muchos neologismos que forman parte de la lengua castellana. El siglo XX y con seguridad el XXI han sido tiempos de innumerables préstamos del inglés y sobre todo del inglés usamericano. El poder irradia su influjo en el lenguaje de la política, ciencias, comunicaciones, recreación y el inmenso mundo del mercado. 
No es para alarmarse. El castellano no morirá. Pero el fenómeno sí da para pensar. Nuestra lengua puede perder el sabor propio o al menos volverse desabrida y quedarse sin "color". La comunicación podría también volverse menos precisa y clara. Los periodistas deben estar atentos para no incurrir en una gringoparla innecesaria como en la parodia de Liz y Jenny que abre esta columna No hay reglas en esta materia tan fluida. Hay que acogerse a la sombra del sentido común. 
El sentido común nos dice que un neologismo es necesario cuando no existe en castellano. Entonces, el sentido común aconseja adaptarlo al sonido de nuestra lengua. Y por último someterlo a la prueba de si ayuda a la claridad de la comunicación. 

En los préstamos léxicos (de palabras) habrá que ver ante todo si no existen en castellano términos más apropiados. El uso del diccionario se vuelve imperativo. Decía el académico español Emilio Alarcos: "El estado del neologismo es provisional ¿Quién distingue hoy los que fueron en su día neologismos respecto de las palabras hereditarias, si no son los especialistas? ( ) Tenemos recogidas en el diccionario palabras tan recientes como whisky porque esa bebida, whisky, no es igual a las demás, y sin embargo todavía ausente hall, palabra también de uso muy frecuente , aunque verdaderamente innecesaria puesto que lo que hall designa ya es designado desde mucho antes por otras palabras que sí están en el diccionario, como vestíbulo y zaguán. Creo, pues, que un vocablo se despoja de su carácter neológico cuando pasa inadvertido entre todos los demás tradicionales". Este criterio de Alarcos es amplio y da primacía al uso siempre que el castellano no ofrezca la palabra precisa. 

Uso y sonido. El neologismo necesario debe ser adaptado al grave sonido castellano. Tiene que sonar grave, seguir las normas de las sílabas y acogerse a nuestra ortografía. Cuando un pasajero pide a un taxista que lo lleven al World Trade Center, los taxistas sevillanos responden ; -"Sí, señó, a Huerto Vicente". No está mal. Sin llegar a este grado de gracejo natural, bien se puede castellanizar el neologismo como lo ha hecho la Academia al señalar que el plural de club es clubes o como lo dicta el buen sentido al escribir record como récor y su plural con el esdrújulo récores. 

Habrá que ver si el producto obtenido funciona para dar más claridad y precisión a los pensamientos, afectos y mensajes que se comunican. 

Pero más que seguir cavilando en algo tan fluido como una lengua viva, valga más bien el consejo de dar con libros apropiados que nos puedan iluminar, sacar de apuros y ayudarnos a castellanizar los préstamos de otras lenguas. Colombia suele ser un modelo en esto: en vez del usaíta pancake dicen simplemente ponqué. Hay que leer "El Tiempo" de Bogotá. La agencia española EFE suele lanzar regularmente al mercado libros breves sobre el uso de la lengua como "Manual de español urgente", "El neologismo necesario", "El idioma español en las agencias de prensa" "El lenguaje deportivo". Los efesios cuentan con un Departamento de Español Urgente cuya tarea a cargo de especialistas en lengua y periodismo consiste en acumular datos errores, neologismos, barbarismos y otras muestras de esta laya, para sentar doctrina que tienda a que los corresponsales de la Agencia uniformen el lenguaje dentro de la natural libertad de creación e información ajustándose a las normas de la sintaxis castellana, del sabor del idioma, de la fonética española, del genio de la lengua. 
En el libro sobre neologismos podrá el periodista leer con fruto la transcripción de la mesa redonda sobre "Neologismos en los lenguajes técnicos". Hallará, allí, listas de neologismos en sentido estricto, la palabra correspondiente de la lengua original y podrá ver esto de españolizar el neologismo, por ejemplo acuracidad (accuracy), agroindustria (agrobussiness), externalidades (externalities) y así sucesivamente. Hallará una explicación de los préstamos de otras lenguas a la economía: estanflación, desinversión, etc. Y una lista de préstamos corrientes desde ad valorem hasta yuppy y tycoon (taicún, magnate). 

Tal vez todo se reduzca a usar frases redondas y claras, bien construidas, con léxico apropiado. Si en ellas cae algún neologismo necesario, métamoslo en la horma del zapato de nuestra lengua en cuanto a sonido y habremos salido bien del paso. 

Con esto de léxico apropiado nos referimos a usar nombres, adjetivos y verbos en su sentido preciso. Vaya de muestra este excelente ejercicio tomado de uno de los textos de lenguaje de Fernando Lázaro. Tan tonto como usar bakery en vez de panadería es emplear en todo verbos muletillas como realizar, hacer, estar. Vaya el ejemplo, con la venia de Lázaro y con su perdón por robarle sus royalties que no son sus realezas sino sus derechos de propiedad intelectual. 

"En las siguientes oraciones sustituir el verbo tener por otro verbo, de modo que no se repita ninguno: 
· Esta habitación tiene catorce metros cuadrados. 
· La urbanización tiene todos los servicios imprescindibles. 
· Esta doctrina tiene cada día más adeptos. 
· Mentir no suele tener buenos resultados. 
· Empiezo a tener hambre. 
· Los dos hermanos tienen las mismas ideas. 
· Este señor tiene un título que no le corresponde. 
· Carlota tiene un puesto importante en la empresa. 
· Esta ley tiene doce artículos. 
· El jazmín tiene un perfume delicioso. 
· El balcón del ayuntamiento tiene hoy un bello tapiz. 
· Los rebeldes tuvieron ayer una derrota. 
· Los rebeldes tuvieron ayer una victoria. 
· Tiene un buen salario. 
· Ayer tuvimos un peligro grande. 
· Celebraré que todos tengan buena salud. 
· Este aparato tiene muchos defectos. 
· Este negocio tiene un mal momento. 
· Los viejos del asilo tienen una vida bien triste. 
· El Duero tiene muchos afluentes. 
· Bañarse en los ríos tiene muchos riesgos. 
· Tomar drogas tiene consecuencias funestas. 
· No quiero tener la responsabilidad de esa decisión. 
· Esta nueva propuesta tiene muchas ventajas. 
· Cuando madure , ese fruto puede tener el tamaño de una manzana". 

Ojalá (quiera Alá) que este ejercicio les haya gustado. Y si no, pueden ir de shopping y terminar comiéndose un macdonald en la maldonadería del señor Maldonado, primo hermano del señor MacDonald que con sus arcos de triunfo ya nos tiene hasta la coronilla.
 
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