|
El 2202 estaba señalado en el calendario audiovisual español como el año del cambio. La tecnología digital sería obligatoria para la emisión de los canales. La digitalización traería consigo esa televisión que marca el último tramo del denominado narrowcasting , y con ella la tan prometida "televisión de la abundancia". Una televisión llena de canales temáticos y de interactividad. Nacería la nueva era televisiva en la que, junto a la información y el entretenimiento, llegaría también una posibilidad de realizar un buen número de servicios, gracias a tecnologías complementarias que racionalizarían el consumo televisivo y que supondrían el comienzo del fin de las televisiones generalistas.
La digitalización ha llegado pero faltan contenidos y al parecer sobran plataformas.
Las profecías en el campo audiovisual son arriesgadas. El panorama hoy en Europa es cuando menos preocupante. El magnate Leo Kirch ha tenido que ceder su imperio mediático a sus acreedores, los bancos en este caso, por no poder hacer frente a sus compromisos con los créditos concedidos precisamente para la compra de derechos, fundamentalmente deportivos, de cara a ese nuevo tipo de televisión novedosa. En el Reino Unido la plataforma ITV ha suspendido pagos y en España las dos plataformas digitales luchan por permanecer empecinándose en no fusionarse. La crisis se produce también en canal Plus Francia. Desde la entrada del grupo Vivendi Universal en su accionariado las cosas han cambiado. Los números rojos del último balance hacen referencia sobre todo a experiencias en otros países que han desmejorado las cuentas en un negocio que parecía saneado y que le ha costado la cabeza a uno de los padres de la criatura, Pierre Lescure.
Mientras esta crisis afecta sobre todo a un modelo de televisión que creíamos suponía el futuro, las televisiones generalistas, aquellas destinadas a desaparecer, nos sorprenden con audiencias millonarias, nunca pensadas, con formatos como este de "Operación Triunfo" que ha sido definido como un auténtico fenómeno sociológico. Un triunfo con muchas caras
El éxito de este programa -con más de 10 millones de espectadores en alguna de sus emisiones- sorprende todavía más cuando se hace público que Endemol y sobre todo Gestmusic, la filial española de esta empresa de nacionalidad danesa y cuya mayoría accionarial detenta la empresa española Telefónica, dice haber intentado vender durante años el formato a todas los canales, hasta que al final fue precisamente el canal estatal TVE, y más concretamente su primera cadena, quien apostó por el. Al parecer lo que animó a los directivos de la cadena a quedarse con el formato era la posibilidad de unir la idea del mismo con el festival de Eurovisión.
Televisión Española, que arrastra una deuda de dos billones de pesetas, y que ha recibido serias advertencias por parte de la Unión Europea, ha pasado de ser un organismo autónomo a depender de la SEPI, la macroempresa que aglutina aquellas empresas donde existe participación estatal. Con la ayuda recibida, con el éxito del programa, ha construido una franja de "prime time" atractiva. A ello han contribuido, ayudado sin duda por las retransmisiones del fútbol, una potente programación cinematográfica y un programa de ficción que ha tenido una notable acogida "Cuéntame". Con estos elementos TVE, que tenía el peor perfil de todas las cadenas, ha conseguido renovarlo y liderar el mercado televisivo durante largo tiempo, con el correspondiente cambio de imagen de canal, más atractivo y positivo.
Un traje a la medida del nuevo espectador
Desde el punto de vista de la programación, "Operación Triunfo" se inscribe dentro de las corrientes que están dominando la actual programación. Los altos costes de producción hace que los programadores busquen programas económicos y rentables, con una probada resistencia en la parrilla.
Ese espectador impenitente y compulsivo, que parece ser el retrato robot de quien utiliza mucho el mando a distancia y gusta más que ver un programa completo que alimentarse de retazos de otros, ha condicionado a los programadores. Se imponen fórmulas sencillas de asimilar, que hagan que este espectador pueda seguir perfectamente la "trama " del programa, cuando se dedique a hacer zapping.
Otro elemento dentro de la búsqueda de una economía en los programas es la tendencia a entronizar al hombre de la calle como verdadero protagonista de los nuevos formatos. Los cinco minutos de protagonismo que pedía Andy Warholl para el hombre de nuestros días, se los pueden ofrecer hoy algunos de estos géneros televisivos. Las programaciones están llenas de rostros anónimos que buscan inmortalizarse en sesiones, en ese nuevo ágora televisivo, que son los nuevos formatos.
Llega esta tendencia en su momento. Cada vez resulta más difícil establecer una taxonomía televisual, un elenco de géneros que distinga y clasifique los programas. Y eso fundamentalmente porque cada vez la programación televisiva es el reino de la simbiosis, la mezcla y el sincretismo. Los programas mosaico ofrecen esa posibilidad de ser consumidos o disfrutados, no en su totalidad, sino en "pequeñas raciones". En este sentido el ejemplo que nos ocupa es singular. ¿Qué tipo de programa es Operación Triunfo? Podemos definirlo como un musical, ya que los concursantes deben demostrar sus dotes en esta actividad como cantantes. También lo podemos calificar como concurso, puesto que el fin que persiguen los participantes es el alzarse como favoritos, conseguir fama y sobre todo estar presentes en Eurovisión. Y lógicamente también lo podemos encuadrar dentro de ese nuevo cuño de programas que se definen como reality soap. Y lo es, puesto que los espectadores participamos como invitados a los momentos de euforia y de decaimiento que sufren los concursantes, siendo testigos de momentos de intimidad que la cámara como fisgona busca y selecciona para nosotros. El termino soap nos remite también a ciertas coincidencias con los espectadores acostumbrados a las telenovelas, como si el programa en cuestión fuera una prolongación dramática de este género.
Un formato diferente
El formato es sencillo, como otras muchas formas de éxito en televisión. Se trata de seleccionar a una serie de jóvenes, con ciertas dotes para la canción, y hacerlos trabajar duro dentro de una academia, construida especialmente para el concurso, donde los protagonistas deberán demostrar su cualidades trabajando a las órdenes de una serie de profesores que trataran de sacar lo mejor que cada uno de ellos tiene como cantante. Lógicamente el sentido dramático está presente, ya que cada cierto tiempo, y por votación del público, uno de ellos deberá abandonar la academia.
La diferencia en este caso con otro formato de éxito de audiencia como "Gran hermano" es notable. Mientras esta última buscaba el lado morboso de una serie de personas, muy bien seleccionadas, que debían de convivir juntos en una casa aislada, superando determinadas pruebas, Operación Triunfo ofrecía a los concursantes la posibilidad de mejorar su cualidades como profesionales de la música. Al mismo tiempo, el programa les sirve como trampolín profesional y, en al caso de los ganadores, obtienen un buen contrato y la posibilidad de representar al país en Eurovisión.
Un programa ¿nace o se hace ?
Las primeras autopromociones que emitió TVE, antes de que comenzase la emisión, auguraban un programa con buenas dosis de agresividad. En ellas, y en un espacio escénico muy inferior al decorado real del programa, un cantante con visos de profesional era derribado por sus fans, que entronizaban en su lugar a una joven diletante. Los colores fríos utilizados y las frases en voz de off del locutor nos ponían en guardia frente a un duelo a muerte entre los concursantes. Por el contrario, el programa fue derivando hacia aquellos valores que la opinión pública quiso percibir desde el principio: trabajo duro y en equipo, compañerismo, lealtad entre el grupo, y unas ganas de triunfar contagiosas. Las autopromociones de sostenimiento del programa, emitidas cuando éste ya estaba en antena, tenían un tono cálido y entrañable muy en esta línea apuntada. Esto demuestra que, tras los primeros resultados, los productores rectificaron el sentido del programa, tanto que en la inevitable comparación con "Gran Hermano", la valoración del programa resultaba altamente positiva.
Gestmusic y sus directivos concibieron el programa con la experiencia profesional de quienes conocen bien el riesgo del negocio televisivo, pero con la seguridad de quien apuesta fuerte.
No regatearon en el esquema de producción. El propio escenario resultaba espectacular. El esquema del programa mezclaba el interés humano del trabajo en equipo y el personal de cada concursante. La realización era cuidadísima y el ritmo impecable. El espectáculo cada lunes estaba garantizado. Como formato respetaba perfectamente esa regla según la cual los programas de entretenimiento, por el hecho de serlo, no deben olvidar esas características que parecen reservadas solo a los programas de ficción: ritmo, dramatismo y suspense.
Estas tres claves comparecían en cada entrega a base de un buen diseño de producción, al ritmo, a los momentos que cada uno vivía en sus disciplinados ensayos y pruebas y a la incertidumbre de quién sería el candidato a abandonar, no solo la academia, sino el sueño que ellos lograban contagiar a tantos espectadores que deseaban estar en su piel.
Lógicamente la producción tenía muy en cuenta que la manipulación parece inherente también a cualquier formato. Me refiero a la manipulación en el sentido etimológico de la palabra. Aquello que de concurso tiene el programa debía estar muy amarrado. Una buena selección de concursantes no resultaba suficiente. Era necesario un cambio de look para que cada uno de ellos pudiera vivir un rol, ya predestinado, sin perder su personalidad. A este respecto llamaba la atención las declaraciones de uno de los parientes de los concursantes que se quejaba de cómo este vestía de una manera que no era la suya habitual.
Idea original o un "deja vu"
En cuanto a la idea original, basta con repasar eso que los estudiosos denomina el "imaginario colectivo". Buscar en el recuerdo algo común "que funciona". En este caso, detrás de una idea que parece realmente original estaba el esquema de la película de Alan Parker : "Fama" . En ella se narraba la historia de un conjunto de muchachos de un barrio suburvial de Nueva York que querían salir del oscuro porvenir que les esperaba, a través del dominio de alguna disciplina artística, sobre todo la música y la danza. La película tuvo tal reconocimiento que constituyó una fuente de inspiración para una serie dramática de televisión del mismo tipo.
Se sabe que el espectador tiene ya en su cabeza determinados esquemas mentales, una especie de cliché mediante el cual reconoce casi inconscientemente determinadas tramas con las que, sin darse cuenta, se identifica rápidamente. Este "dejá vu" constituye sin duda una especie de esquema previo que contribuye al reconocimiento más rápido. En este caso "Fama" y sus secuelas televisivas, más algunas otras cinematográficas como "Flashdance" o "Dirty Dance", podrían haber influido no solo en el público, sino en los promotores del formato, de forma casi inconsciente, al formar parte de ese denominado "imaginario colectivo".
El propio programa estaba diseñado para la búsqueda de ese amplio target que toda televisión persigue en el prime time. Por ello se cuidó especialmente ese planteamiento americano del "less objectionable program ".
Los jóvenes protagonistas vestían de forma moderna, desenfadada pero sin estridencias de ningún tipo. Su comportamiento era correctísimo y hasta elegante. Los concursantes, amantes del fair play, cumplían con una imagen que a nadie podía molestar, todo lo contrario. El tipo de canciones que cantaban nada tenían que ver con ritmos más o menos fuera de tono. Eran en su mayoría melodías pegadizas, románticas... El ambiente con el público presente cargaba de emoción las actuaciones, que en ocasiones se interrumpían por la visita de algún famoso cantante que estimulaba, con su consejo o con las canciones, a cada uno de los componentes de la academia. El propio presentador, Carlos Lozano, resultaba modélico en sus actuaciones contenidas, consciente del rol que se le había asignado.
Lógicamente, el programa se completaba con la presencia de algunos de sus protagonistas en otros espacios de la cadena. Gracias a este efecto de irradiación, la cadena se veía favorecida en algunos de sus espacios del day time, con el consecuente resultado positivo en cuanto a audiencias.
El hecho de que el programa sobrepase en duración los formatos estándar permitía llenar el prime time con este único programa. Por otra parte, está más que comprobado que los denominados programas long form salen siempre primados en términos de share, pues son muchas las personas que, al terminar de ver su programa escogido en otra cadena, se pasan a la que los emite para ver su tramo final, con el consiguiente aumento de audiencia.
Esta vez televisión española aprovechó la ocasión para rentabilizar también su segunda cadena, de tal manera que todas las noches ofrecía en ella un resumen de la jornada en la academia, justo en el momento en que una cadena competidora emitía su boletín informativo de la noche
¿Quien gana en esta operación ?
Este triunfo televisivo, debido a una nueva fórmula que, además de novedosa, resulta muy rentable y bien programada, gracias a una serie de estrategias, es también un negocio que supera el ámbito de lo puramente televisivo, reforzando la teoría según la cual la televisión comercial es un gran supermercado capaz de vender de todo.
El mundo discográfico español, una industria en crisis, ha visto cómo unos recién llegados llegan a conseguir discos de platino en un tiempo record. El propio programa es el trampolín para la venta de los discos en una práctica de product placement notable. Libros, y videos del programa se venden por miles. Los finalistas, tres de los concursantes, tienen ya suscritos contratos con sellos discográficos. Todos los componentes de la escuela tienen firmadas galas por todo el país durante meses, mientras las empresas publicitarias los reclamen para unirlos como imagen a sus productos. Y curiosamente el teléfono, un medio de comunicación, no lo olvidemos, cuyas prestaciones crecen por día, se convierte en el arma ideal para que los espectadores, valiéndose de una línea especial y de los mensajes sms, ofrezcan sus votaciones.
El programa se ha convertido en un referente diario en los días de emisión, sus protagonistas son los personajes más populares del país y Televisión española, consciente de que el éxito en el medio es efímero, apuesta por trasmitir los lunes nuevos programas de las actuaciones de los componentes del grupo. Falta ahora la prueba de Eurovisión. Mientras tanto se ha abierto el plazo de selección de los candidatos a ingresar en esta curiosa academia en la próxima edición, pues al parecer TVE ha dado con un filón que quiere explotar lo mejor y más rápidamente posible. Así es la televisión.
Las críticas, pocas, pasan por preguntarse si este tipo de programas no fomenta un éxito rápido que como tal es efímero. También si estos jóvenes sabrán asimilar un éxito que puede durar poco. La constatación está también en el propio medio que, tal como hoy funciona, pretende siempre que el espectáculo continúe.
Para ampliar información: www.tve.es www.telecinco.es LAS CIFRAS DE OPERACIÓN TRIUNFO en formato RTF
|