ENSAYOSRevive el culto a la personalidad en Rusia, Raúl Sorrosa |
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La señal de alarma la llevó a Moscú incluso la propia secretaria de Estado de los Estados Unidos, Condoleezza Rice (en sí especializada ya en temas de esta región), cuando a mediados de abril de este año expresó su preocupación por la libertad de prensa en Rusia. “Las tendencias no han sido positivas por el lado democrático. La centralización del poder del Estado en la Presidencia, a costas de minar instituciones como el Duma (la cámara baja del Parlamento) o la independencia de las judicaturas, es muy preocupante. La ausencia de medios independientes en el espectro de los medios electrónicos es, claramente, muy preocupante”, dijo Rice el 19 de abril en viaje a Moscú, para reunirse con Putin. El encuentro transcurrió envuelto en el llamado de Reporteros Sin Fronteras (RSF), que pidió a Rice poner en la mesa de negociaciones el tema de la libertad de prensa en Rusia. En carta abierta, RSF habla de serias amenazas a la libertad de prensa, a la fuerte espiral de violencia que gira alrededor de los periodistas rusos y sobre los ataques brutales que los periodistas reciben. “En 2004, los medios rusos continuaron operando bajo presiones crecientes provenientes de los gobiernos federal y locales. No es casual que el grupo Reporteros Sin Fronteras, en su informe anual, colocara a Rusia en el puesto 140 de entre 167 países al medir la libertad de prensa. El grupo encontró una cobertura tendenciosa en el caso de la crisis en la escuela oseta de Beslán y lo calificó como una ilustración flagrante del control total ejercido por el Kremlin sobre las estaciones nacionales de televisión”, consta en el preámbulo del informe Media Sustainability Index 2004 preparado por IREX (Internacional Research Exchange Board). Independencia y libertadPoco después de ese encuentro, el 24 de abril, Putin declaraba durante la apertura del Primer Congreso Internacional de Agencias de Prensa, celebrado en Moscú, que ni la lucha contra el terrorismo servirá como razón para dañar la libertad de prensa y el carácter independiente de los medios de comunicación. Un cable de la agencia de prensa ITAR-TASS reporta que Putin dijo: “No hay dudas en considerar la crítica por una parte de la prensa como algo útil para las autoridades, a todos los niveles. Nosotros hemos creado las posibilidades para que las autoridades sean abiertas y transparentes. No obstante, nosotros también esperamos responsabilidad y veracidad por parte de los medios. Solo con el cumplimiento total y mutuo de esas obligaciones, por el lado de las autoridades y de los medios, podremos ser productivos”. ¿Es tan cierta esa posición de Putin? ¿Es cierto ese declarado respeto a no mancillar ni en aras de la lucha contra el terrorismo la libertad de prensa? No todos piensan que la respuesta es verdadera e incluso señalan que Putin va consolidando un sistema de culto a la personalidad, como el visto durante la era de los zares comunistas, donde solo se escribe lo positivo y donde el escribir críticas implica perder anuncios comerciales, lo que lleva a los medios a morir. Aunque, para ser justos, también hay que considerar que viendo los últimos 150 años de historia rusa, por no ir más atrás, no hay tradiciones ni raíces de libertad de prensa, ni de democracia. No se puede olvidar que al derrumbarse la Unión Soviética, Yeltsin trajo aires democráticos pero a costa de un tremendo caos, sobre todo económico, y el Ejército quedó en desbandada. El paso de mando fue casi pactado, con garantía de inmunidad. Putin llega con la imagen de fuerte, del que pondrá orden y consolidará una ex URSS desmembrada y con una imagen de superpotencia venida a menos. Paró los sustos cambiarios entre el rublo y el dólar, estabilizó a Rusia y eso es, en estos lados, un mérito. Pero se le ha ido la mano y revive el halo encantador del Zar con su águila bicéfala. La mejor persona para explicarnos el tema es Oleg Panfilov, director del Centro de Periodismo en Situación Extrema, radicado en Moscú, que sirve como observatorio de la prensa rusa. Panfilov es un especialista en temas de Asia Central y conversamos con él vía Internet (yo en Praga, él de viaje en varios sitios) porque a través del Centro de Política Exterior (Londres) publicó una tesis titulada: Putin y la Prensa, el revivir de la Propaganda al estilo Soviético. El nuevo Zar“A poco de juramentar el cargo, en su primera presidencia, hubo una inmensa demanda por libros acerca del nuevo presidente. Docenas de artículos sobre Putin, muchos libros editados por periodistas extranjeros acreditados aquí en Moscú; pero si bien los libros variaban por su tamaño y diseño, todos eran biografías que fueron escritas a pedido del Kremlin o salieron de manera voluntaria por escritores que percibieron rápidamente de esa tradición rusa y soviética de escribir libros corregidos para conseguir, gracias a ellos, cercanías al poder. Ya en su segundo mandato hay más reportes sobre el culto a la personalidad de Putin, pero más en los medios extranjeros, pues en los nacionales se lo menciona muy de vez en cuando”, nos comenta Panfilov. Así las cosas, la “Era Putin” ha vuelto a la vida algo que se pensó olvidado tras los nueve años de liberalismo, fomentado por el entonces presidente Boris Yeltsin: adorar al oficialismo y al aparato que rodea al presidente, reverenciar a la burocracia (la todopoderosa que da y quita, que castiga o premia) e incluso ha llegado a declarar a Putin como el Salvador de Rusia. El habilidoso Putin, en junio de 2000, confirmó su decisión de tener buenas relaciones con la prensa al firmar decretos que daban condecoraciones a un vasto número de periodistas.... que laboraban en diarios oficiales. Esto le valió el calificativo, por parte del director de ITAR-TASS, Vitaly Ignatenko, del “Garante de la Libertad de Palabra”. Panfilov nos resalta que en diciembre de 2000 Putin premia a otros 48 periodistas por todo el coraje demostrado al cubrir los “eventos en el Cáucaso” sin que nadie pudiera preguntarse, o preguntarle, cómo se seleccionó a esos periodistas, que trabajaban en Chechenia, ni si hubo entre ellos alguno que ayudara a detener la primera guerra. Las estadísticas señalan que 20 reporteros murieron, otra docena quedó herida y nueve desaparecieron en acción. “¿Será que acaso se premió a quienes se percataron del verdadero llamado patriótico y dejaron de reportar sobre los numerosos civiles muertos, sobre las bombas y los sufrimientos de miles de refugiados? Eso es un culto a la personalidad que incluye no solo libros sino también fotos enmarcadas de Putin, sean caras o baratas, afiches y más basura propagandística”. A controlar la prensaLos controles se realizan en varias dimensiones, desde 1999 una vía interesante es la reunión regular que sostienen los editores jefes de los medios impresos controlados por el Estado con el presidente, para establecer lineamientos de propaganda oficial e imagen pública del mandatario. Otro es el Ministerio de Medios, donde estuvo Mikhail Lesin, conocido no solo por su trabajo con la prensa sino de armar el monopolio para pautar publicidad en la televisión a través de Video International Company. Otro aspecto es la VGTRK, Compañía de la Televisión y Radio Estatal en Rusia, con Oleg Dobrodeev como director (enero de 2000) y el general Alexander Zdanovich (KGB) como vicedirector. “Las nuevas autoridades, las de Putin, nunca ocultaron el hecho de que querían una prensa obediente y patriótica, una del tipo que sea aceptable al Gobierno. Los encuentros regulares con la prensa se realizaban no solo con el presidente sino también con los ministros de Defensa, Seguridad, Justicia, Asuntos Internos y la oficina de inteligencia FSB –Buró Federal de Seguridad- . Incluso este último organismo, en diciembre de 2002, dijo que estaba satisfecho por la cooperación que había entre su entidad y los medios masivos de comunicación”, nos destaca Panfilov. Pero las autoridades encontraron rápidamente que no podían controlar directamente a los medios, y en septiembre de 2000 Putin firma la llamada “Doctrina de la Seguridad en la Información”, documento de 90 páginas que por no ser Ley no tiene peso, aunque como cualquier doctrina dentro de Rusia es una especie de bala trazadora que determina la línea a seguir. El documento destaca el derecho constitucional de los ciudadanos rusos a tener una información objetiva y veraz, por lo que el papel de las autoridades es aplicar ese concepto a los materiales periodísticos. E incluso recoge un concepto más moderno: hay que unificar la información con una infraestructura perfecta, ante amenazas como la Guerra Informativa que pretende obstruir los flujos normales de información y telecomunicación, minando la integridad de las fuentes de información. Esa nueva Doctrina recomienda que la Federación Rusa debe clarificar el estatuto de las agencias extranjeras de noticias, el de los medios de comunicación masivos extranjeros y de sus reporteros, así como los antecedentes de sus inversores para que puedan tomar parte en la estructura informativa rusa. “El renacimiento de la tradición de la Propaganda Soviética representa una nueva era para los medios rusos y para la política interna. Por supuesto que no resultó una batalla dura, ya que más del 70 por ciento de los periodistas que hoy laboran en los medios se graduó en las Universidades Soviéticas o era parte de los comités de los medios comunistas donde la propaganda era considerada una herramienta importante de la Ideología Soviética. No fue difícil revivir la propaganda durante la Era Putin, en parte gracias a una extendida presencia de sus ex colegas de la KGB, quienes están familiarizados con las técnicas de propaganda, pero que tampoco quieren cambios ni en la sociedad ni en los medios. Siguen considerando que es esencial que la sociedad rusa reciba su dosis diaria de información teledirigida y creen que solo bajo este modelo el reinado del presidente será largo y sin problemas”, dice Panfilov. Putin está en un segundo mandato, pero podría pensar en un tercero, en 2008. ¿Control en el exterior?A lo mejor en el tiempo que le queda Putin desea controlar y regular incluso la imagen rusa en el exterior y por ello lanzó, en junio pasado, el proyecto para el nuevo canal permanente de noticias Russia Today, en inglés, destinado a transmitir al exterior. Su principal objetivo, se ha dicho, es ofrecer al telespectador occidental una imagen positiva de Rusia y todos los vinculados al canal niegan que pueda tener tintes propagandísticos. El proyecto tiene atraso, pues debía empezar a transmitir desde septiembre 11 del año pasado, para coincidir con la apertura de la 60 Asamblea General de las Naciones Unidas, y ahora todo apunta a que transmitirá desde diciembre, o a lo mejor aún más tarde. Y cómo poder creer, si el canal será financiado desde el presupuesto estatal ruso; su fundador es la empresa RIA-Novosti -controlada por el Estado-, su cerebro o guardián es el asesor Mikhail Lesin, el “padre” sería el secretario de Putin, Alexei Gromov, y la cabeza de la televisora es Margarita Simonyan. Tendrá una plantilla de unos 500 empleados, incluidos más de 100 periodistas, y es muy posible que no tenga publicidad para, dijo RIA-Novosti, elevar el estatuto de canal público, lo que le daría un alto estándar entre los espectadores. Lo cierto es que a mediados de septiembre de 2005 Russia Today inició sus primeras transmisiones de prueba presentando una paseo por el canal, un reportaje sobre Mikhail Kasyanov, otro sobre el magnate petroleo Mikahil Khodorkovsky, otro sobre la Cumbre de la ONU en Nueva York y otro sobre el huracán Ofelia que golpeó a Carolina del Norte. Russia Today tiene un presupuesto de 30 millones de dólares, garantizado desde las arcas oficiales y sus mercados están en América del Norte, Europa y Asia. Según Kommersant, denominado el primer diario ruso independiente, “lanzar el proyecto del canal permanente de noticias en inglés ha sido la primera tarea seria que el presidente le ha dado a Lesin, luego de haber renunciado al cargo de ministro de Medios en febrero de 2004 y pasar a convertirse en su asesor para los medios, deportes y turismo”. Señalemos también que Simonyan, pese a declarar en todas partes que nada de propagandas ni nada de censuras, trabajó por muchos años -aunque es joven, de 26 años- como reportera del Kremlin en el canal estatal Rosilla. Russia Today contará con un consejo de gobernadores que controlará su independencia... solo que no se saben quienes son.
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