ENSAYOSLa inmigración en clave periodística, Estrella Israel Garzón |
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En tiempos de globalización mediática, de ciudadanías multiculturales, de comunidades virtuales, de diversidad sociocultural, de desarrollo tecnológico, se mantiene más viva que nunca la apuesta por el conocimiento del otro, por la comunicación intercultural en el sentido amplio del término. El que una entidad geográfica sea pluricultural, no determina que en ella prevalezca la interculturalidad. Suele ser la excepción. Es cierto que todo el mundo se ha convertido en escenario de la movilidad internacional. Como señala Puyol, la multiplicación de los medios de comunicación, al posibilitar un mayor acceso a la información, abre nuevas expe La llegada de la inmigración a España se ha producido de un modo creciente en los últimos años. Entre otras motivaciones encontramos las geográficas, la puerta de Europa; lingüísticas, en el caso de los latinoamericanos o intraeuropea en una doble dimensión como salida de países de bajo nivel socioeconómico o como lugar de negocio - no siempre nítido -. Aunque las razones por las que llegan a España son principalmente de índole económica, la búsqueda de un trabajo aglutina a los inmigrantes en las zonas geográficas que demandan mayor mano de obra como Madrid, Barcelona, la costa mediterránea y los dos archipiélagos: Baleares y Canarias. Hoy, los inmigrantes extranjeros superan el 8,4 por ciento; es decir son tres millones 691 mil personas, según el Instituto Nacional de Estadística. Principales orígenes de la población inmigrante en España a 1 de enero de 2005Marruecos 505.400 Fuente: INE, El País 28.04.05 La población española aumentó en un solo año, 2004, en 770 mil personas. Precisamente como apunta Tomás Bárbulo en el Especial publicado con motivo de las 10.000 ediciones de El País, “uno de los más radicales cambios de España en los últimos 28 años ha consistido en que ha pasado de ser un país del que emigraban decenas de miles de personas, en busca de trabajo, a convertirse en el Estado de la Unión Europea en el que llegan más inmigrantes en busca de unas condiciones de vida digna.” Ruidos y distorsiones en la representación informativa de los inmigrantesEl estudio de la inmigración remite a tres campos en la investigación en comunicación. El primero comprende el fenómeno de la representación comunicativa -sea informativa, persuasiva o de ficción- en los medios; el segundo, el acceso profesional, es decir la presencia de personas inmigrantes en las plantillas laborales; y el tercero engloba lo que denominamos medios propios, es decir, cuando los medios tradicionales son insuficientes para atender las demandas informativas específicas y las poblaciones inmigrantes generan sus propios medios de comunicación. Actualmente, con la red esta posibilidad entronca con el periodismo participativo y sobre todo los blogs, sin olvidar otras formas en soportes más tradicionales, como programas de radio o publicaciones periódicas. En este caso nos centraremos en la representación informativa y los cambios más recientes. En la mayoría de los países europeos, en los que se ha producido una afluencia numerosa de inmigrantes, se reconocen tres fases, la primera de exclusión, en la que las minorías son invisibles, no se plantean crisis ni problemas pero tampoco se les reconoce un estatus social. Esta situación la encontramos en España en el período de los años 80 de expansión socio-económica-; la segunda es la denominada de amenaza: las minorías son percibidas como amenaza al orden social. La crisis económica y el miedo se apoderan de la sociedad y las minorías se convierten en enemigo visible, culpable de los problemas y las frustraciones. Esta sería la fase de este país a finales de los 90. Surge una serie de tópicos: cómo España está amenazada por una invasión migratoria, la inmigración entra en competencia con la mano de obra nacional y ejerce una presión a la baja respecto a los salarios, los inmigrantes se benefician indebidamente de las leyes sociales favorables, España provoca un efecto de llamada en los países pobres o la inmigración amenaza con alterar la identidad. Ya entrando en el siglo XXI nos encontramos en la tercera fase denominada de conflicto/integración en varios niveles: la aparición en los medios de información centrados en los procesos de integración de las minorías, como ciudadanos que se concretan en contenidos en torno a la convivencia, a los asuntos socioculturales como la educación, la sanidad, las manifestaciones culturales propias, el asociacionismo, contribución a la economía nacional, entre otras. La información sobre la inmigración es permanente y abundante, con mayor incidencia en aquellos territorios que cuentan un mayor volumen de inmigrantes, pero con una generalizada presencia mediática que combina en todas las secciones y géneros disponibles: sucesos, decisiones gubernamentales y parlamentarias, artículos de opinión, informes y encuestas. Durante mucho tiempo se pensó que la imagen proyectada por los medios influía en la interpretación social de la presencia de los grupos. Las teorías de la responsabilidad social y democrático-participativa defendían que los medios debían evitar todo lo que resultara ofensivo a las minorías étnicas o religiosas, y al ser pluralistas podían reflejar la diversidad de la sociedad, concediendo acceso a los distintos puntos de vista y al derecho de réplica. El discurso discriminatorioEsta presencia lleva inevitablemente a referirnos a los estudios sobre prejuicios, estereotipos y actitudes que hemos adquirido en nuestro proceso de socialización respecto a los extranjeros. El discurso discriminatorio se ha comprobado en el acceso, ya que los grupos minoritarios tienen menor presencia en los medios por falta de capacidad institucional o por el filtro de marginación que realiza la propia prensa. La contratación, para determinar dentro de las plantillas el número de personas contratadas pertenecientes a grupos minoritarios, hasta la adopción de medidas para la discriminación positiva; la nominación-conceptualización cuando, de acuerdo con la teoría del etiquetaje, se nombra a una persona mencionando su pertenencia étnica, su país de origen, el color de su piel, su cultura y ello no es necesario para la comprensión del acontecimiento. Jordi Sánchez, en El País, (21-3-2005) propone no etnificar determinadas prácticas delictivas, ni reproducir la jerga policial en este sentido, es decir, la asimilación de determinadas actuaciones delictivas con identificaciones de nacionalidades extranjeras no es justificación para su posterior reproducción. El interés creciente por la noticia dramatizada, así como el criterio profesional de desviación y negatividad determinan que prevalezca la presencia inmigrante en el ámbito del conflicto, con componentes de violencia, crimen, drogas, robo, prostitución, discriminación, diferencias culturales o delincuencia, según Martinez y Rodrigo. En el análisis del contenido informativo de las televisiones autonómicas españolas y públicas europeas, coordinado por Teresa Velásquez, un 24 por ciento de las noticias protagonizadas por inmigrantes se refieren al proceso de regularización, las agresiones suponen otro 24 por ciento e idéntico porcentaje se atribuye a detenciones y muertes, de manera que un 72 por ciento de las noticias define la situación de la inmigración como problemática. Las distorsiones aparecen también en la argumentación y, de un modo particularmente eficaz, en la distinción nosotros/ellos. En las informaciones sobre minorías se traza una barrera, en la que a un lado se sitúan los ciudadanos, la policía, el orden y la seguridad y en la otra, los diferentes relacionados con problemas, desorden, violencia. Procedencia de las noticiasEl predominio de la fuente institucional y la invisibilidad de la minoritaria es un hecho, en la medida que entre un 52 y un 60 por ciento de las informaciones proceden de la administración pública, es decir del Gobierno, la Policía, los tribunales o el Parlamento. El 40 por ciento restante procede de la sociedad civil e instituciones privadas. En esta categoría, además de los partidos políticos, los agentes sociales, las ONG, etc., encontramos a los medios que generan editoriales, columnas de opinión y reportajes por propia iniciativa, ver aquí. Distintas organizaciones profesionales, consejos audiovisuales y centros de investigación formulan códigos de buenas prácticas y recomendaciones, en el sentido de no potenciar las informaciones negativas, ni sensacionalistas, así como evitar crear inútilmente conflictos y dramatizarlos. Se ha de estimular la búsqueda de noticias positivas y el equilibrio de las fuentes a través del contraste de las institucionales y la visibilidad de los minoritarios. Pero también los inmigrantes presentan matices y perfiles diferenciados. Un estudio sobre la representación de los inmigrantes latinoamericanos: ecuatorianos, argentinos y colombianos, en la prensa española, realizado por J. Retis, establece que en los inmigrantes colombianos, a diferencia de los ecuatorianos, es más evidente el tratamiento de los otros como enemigos que desestabilizan la convivencia ciudadana. Un proceso que consiste en trasladar la imagen de un determinado país sobre los residentes en el país de acogida. De esta breve revisión, podemos afirmar que los ruidos periodísticos en la representación informativa de la inmigración evolucionan. La inmigración estaba asociada a la desviación y negatividad, pero actualmente, en muchos casos, los inmigrantes ya no son los causantes de los conflictos, sino las víctimas aunque también hay insistencia y persistencia en la asociación temática de la inmigración con problemas y amenazas, especialmente delincuencia y más recientemente terrorismo internacional. Repensar la inmigración a la luz de nuevas variables sociales es urgente. Dejar de hablar de inmigración como fenómeno, para acercarnos a las personas de otro origen es ya una práctica necesaria para periodistas sociales e interculturales, que además incorporan el género, la discapacidad, la enfermedad, la pertenencia étnica, la religión, la edad, la orientación sexual o cualquier otro criterio diferenciador. Una mirada singular a las mujeres inmigrantesEl suceso de Aravaca, considerado como ejemplo de crimen racista en España, tuvo lugar el 13 de noviembre de 1992 en Madrid, cuando un grupo de cabezas rapadas asesinaba en una discoteca abandonada llamada Four Roses a la joven dominicana Lucrecia Pérez. El crimen sacudió a la opinión pública, la inmigración comenzó a adquirir la dimensión de asunto de interés en los medios de comunicación y se empezaron a cruzar variables: mujer, dominicana e inmigrante. En este sentido, Calvo analiza la representación informativa de las mujeres inmigrantes con cuatro grandes temas: asilo, prostitución, redes de tráfico y servicio doméstico, éste último invisible, y plantea la necesidad de aproximación de los y las periodistas con los/las protagonistas de determinadas realidades que permanecen en muchas ocasiones ocultas para el conjunto de la sociedad y propone entrar en contacto con los sujetos reales de la información. El diagnóstico europeo de la violencia contra mujeres inmigrantes indica que cuando una mujer emigra, independientemente de sus perspectivas laborales, trabaja en el mercado informal de empleo, donde es mal pagada y tiene poco o ningún derecho. En ocasiones encuentra trabajo en el servicio doméstico, como limpiadora, camarera o trabajadora sexual. El trabajo sexual supone además residencia ilegal, prostitución forzada, extorsión y violencia por parte de mafias y clientes. Una nueva variable incorporada al análisis de la representación informativa de la violencia contra mujeres desde una perspectiva intercultural, nos lleva a dos casos de femicidio en la Comunidad Valenciana, cuyas víctimas fueron inmigrantes. Se trata de los casos de Jenny y Luz María en el año 2004 en la Comunidad Valenciana. La muerte de Jenny se sitúa en Alzira, el 30 de abril en el domicilio; la víctima tiene 36 años, su agresor, 45. El tipo de relación se define como ex conyuges, el método del asesinato: quemada. El agresor fue detenido, también mató a los dos hijos de la pareja de cinco y ocho años, tenía una orden de alejamiento. El agresor roció la casa de gasolina, cerró la puerta con llave y le prendió fuego con la familia dentro. Estos son dos inicios de relato periodístico en el texto de dos diarios: “Jenny Irene, una mujer de color nacida hace 36 años en la República Dominicana, nunca pudo imaginar que la vida al lado del padre de sus hijos, Ismael Pablo R.G., un asturiano al que conoció en su país, se convirtiera en un infierno que terminara de forma tan trágica”. “La había amenazado varias veces pero ayer se lo dijo de forma rotunda: volverás a tu país dentro de un féretro. Eran las once de la noche y los vecinos acostumbrados a las peleas y con actitud protectora dieron aviso a la Policía para que interviniera”. La muerte de Luz se sitúa el 4 de octubre en Valencia, en el domicilio, ella tiene 41 años y el agresor 26, eran convivientes, el método del asesinato, un arma blanca, el agresor se entrega. La víctima tenía dos hijos de una relación anterior. En las alternativas de titulación encontramos: “Un hombre degüella a su compañera en Valencia tras una discusión y se entrega”. Subtítulo: “La pareja convivía desde hacía tres meses y no hubo denuncias previas de la víctima”, o bien “Un marroquí mata de 4 cuchilladas a su novia ecuatoriana en Orriols”. Subtitulo: “Le clavó tres veces el cuchillo jamonero en el pecho y una más en la espalda”. En ambos casos la fotografía capta el levantamiento del cadáver y los familiares desolados. La diferente titulación nos permite ejemplificar las distorsiones en la representación informativa, lo que denominamos ruidos interculturales; en el segundo caso, al retratar arquetípicamente en función de su origen inmigrante no encontramos una adecuación, ya que el mismo es independiente de la procedencia y en última instancia puede provocar la minimización al situar a los protagonistas fuera del nosotros. Otras variablesLa edad es otro argumento para la reflexión mediática. Las denominadas bandas juveniles entran en escena. El asesinato del joven colombiano Ronnie Tapias en el año 2003 sacó a luz la extensión y gravedad de esta marginalidad urbana que afecta a la convivencia. El editorialista del diario El Mundo En cuanto a la religión, el terrorismo islamista, en la secuencia 11S, 11M y 7J, se traduce en el imaginario popular, según el informe publicado por la Red Europea de Información sobre el Racismo y la Xenofobia (Raxen), en la identificación de la inmigración ilegal con la delincuencia y el terrorismo. Un elemento que transforma la relación es precisamente los atentados terroristas. Concretamente, el 11 de marzo tiene una clara consecuencia en España, los medios se esfuerzan por sacar a luz otras historias de la inmigración que minimicen los posibles brotes de islamofobia. Aunque el atentado no ha generado movimientos xenófobos, ya nadie duda del clima de desconfianza. Proliferan códigos de buenas prácticas y recomendaciones, en el sentido de no potenciar las informaciones negativas, ni sensacionalistas, así como evitar crear inútilmente conflictos y dramatizarlos. Se ha de potenciar la búsqueda de noticias positivas y el equilibrio de las fuentes a través del contraste de las institucionales y la visibilidad de las minoritarias. En definitiva, para mejorar la representación informativa, tal y como recomendaba un documento interno de RTVE, muy en sintonía con las recomendaciones del Consell de l´Audiovisual de Catalunya, es necesario contar con las personas inmigradas como fuentes informativas, garantizar a los inmigrantes el derecho a la libertad de expresión, evitar la atribución de carácter exótico o ajeno a las personas o hechos, evitar el uso de un lenguaje discriminador que incorpore prejuicios genéricos a atribuciones tópicas que comportan valoraciones discriminadoras, especialmente en los titulares, huir de la espectacularización y de las generalizaciones, contextualizar los acontecimientos y evitar la repetición de imágenes de archivo y la utilización de material de carácter racista o discriminador. En términos generales, la representación informativa ha mejorado, pero la gran asignatura pendiente es sacar a luz las voces de los inmigrantes y hacer un periodismo más intercultural. |