EnsayosEl asesinato de Anna Politkovskaya una muerte en una democracia fallida, Raúl Sorrosa

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Praga – Escribir esta nota no ha sido nada fácil, no solo por el tema: una colega ajusticiada el 7 de octubre por un sicario que más de un interesado pudo haber pagado, sino porque en su Rusia natal los asesinatos nose han detenido (han muerto dos importante banqueros, uno de ellos el vicegobernador del banco central e incluso otro colega periodista de ITAR-TASS). ¿Es pura casualidad? ¿Es una muestra del inmenso témpano de hielo que se oculta en la desconocida Rusia de Vladimir Putin? Es el efecto de una democracia fallida. De paso, el asesinato ocurrió el mismo día en que el presidente ruso celebraba su cumpleaños, en este caso, el número 54.

Desde 1993 hasta ahora, en Rusia han muerto, de lo que se sabe, 43 periodistas. Al 15 de octubre de 2006 el barómetro de Reporteros Sin Fronteras señalaba que en el mundo habían 60 periodistas y 24 colaboradores muertos, 130 periodistas encarcelados, tres colaboradores encarcelados y 56 ciberdisidentes encarcelados. Estadísticas como decía Stalin.

Anna Politkovskaya

Ella es la última de una serie de periodistas que, en la Federación Rusa, han sufrido ataques a causa de sus actividades profesionales, por informar de forma independiente sobre violaciones a los derechensayo2.jpgos humanos y sacarlas a luz. Según han informado los medios de comunicación, un funcionario de la policía declaró que un vecino había encontrado, a las 17h10 del 7 de octubre de 2006, a Anna Politkovskaya (48) muerta por disparos en un ascensor del bloque de pisos donde residía en Moscú. Según los informes, la fiscalía ha abierto una investigación criminal por “asesinato premeditado”. Los canales rusos de televisión mostraron el video tomado por una cámara de seguridad cercana a la escena del crimen; se aprecia a un hombre delgado, con gorra de beisbolista y por la mala calidad de la cámara no es posible ampliar las imágenes para llegar a detalles que permitan identificarlo. Si la investigación llega a depender solo de ese video ni el sicario ni quienes le pagaron llegarán a ser detenidos. Politkovskaya fue enterrada el 10 de octubre en el cementerio moscovita de Trojekurovski.

En Rusia a los sicarios se los llaman “kiler”, adaptación de la voz inglesa killer. Usar la expresión “zakazat” en el argot ruso define, en ocasiones, pedir una pizza o un billete de avión, aunque también, si habla sobre alguien, implica el deseo que lo manden al otro mundo. Los medios de comunicación rusos indican que un sicario se consigue por 100 dólares aunque también por varios miles, dependiendo de quién sea la víctima. Uno de los más famosos sicarios se llama Alexandr Solonik, conocido como Alejandro el Grande, capturado por la policía en 1994; admitió haber atacado a toda una serie de prominentes del bajo mundo a inicios de la década de los noventa del siglo pasado. Nunca reveló quién le pagó.

El asesinato provocó reacciones inmediatas. Amnistía Internacional (AI) le pidió al presidente Vladimir Putin que condene el asesinato de Anna Politkovskaya y demuestre que no puede haber impunidad para este tipo de crímenes. “De esta manera, el presidente demostraría su apoyo a las personas que defienden los derechos humanos y a los periodistas independientes en la tarea, no sólo legítima sino además fundamental, que desempeñan en la sociedad rusa”, dice el comunicado de AI. Pero también el Parlamento Europeo reunido en sesión plenaria reflexionó sobre las relaciones UE – Rusia tras el asesinato y rindió homenaje a la reportera por “su coraje y entrega excepcionales”.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, declaró que la credibilidad del Gobierno Ruso está en juego y debe aprehender a los asesinos, cómplices y encubridores. “Es una cuestión de credibilidad del Gobierno Ruso y de las Autoridades Rusas. Deben demostrar que son capaces de poner ante la justicia a quienes realizan ese tipo de crimen horrendo.

Deseamos que sus asesinos sean puestos ante la justicia. La señora Politkvskaya fue una gran luchadora de la libertad de expresión”, dijo Barroso el 15 de este mes a la BBC.

Valiente y entregada labor

Anna venía informando sobre la situación de los derechos humanos en Chechenia, desde 1999, para el periódico bimensual Novaia Gazeta (para la edición del 9 de octubre debía entregar un artículo con fotos dedicado a la tortura en Chechenia: su material nunca llegó a la redacción). Su valiente y entregada labor de cobertura del conflicto ha sido reconocida mediante numerosos galardones, como el Premio Internacional de Periodismo de Derechos Humanos que le concedió la Sección Británica de Amnistía Internacional en 2001. También escribió profusamente sobre abusos cometidos en otros lugares de Rusia, como la violencia en el ejército, la corrupción en las estructuras estatales y la brutalidad policial. Publicó también “Rusia según Putin”, editado en francés e inglés en el que denunciaba no solamente las exacciones en Chechencia sino también la corrupción y los ataques a los derechos humanos en el país.

Anna Politkovskaya fue objeto de intimidación y hostigamiento por parte de las autoridades rusas y chechenias, a causa de sus críticas abiertas sobre la política y actuación del gobierno. En varias ocasiones fue detenida, amenazada y sufrió graves represalias a causa de su labor informativa, una de ellas en junio de 2004, cuando permaneció varias horas detenida en Tsenteroi (Chechenia), en el domicilio de Ramzan Kadyrov, actual primer ministro de Chechenia, donde, según dijo, fue insultada y amenazada. También, según informes, se le impidió viajar a Beslan (Osetia del Norte) en septiembre de 2004, durante la crisis de los rehenes que tuvo lugar en la localidad. Anna pensaba que la habían envenenado deliberadamente a bordo de un avión que volaba desde Moscú a Rostov-on-Don, ya que perdió el conocimiento tras beber una taza de té durante el vuelo.

Las últimas consecuencias

Ahora Vladimir Putin ha encargado al fiscal superior las investigaciones y ha dicho que será “hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga”. En América Latina, creo, tenemos bastante experiencia con ese tipo de declaraciones. No por nada “Reporteros Sin Fronteras” lo tiene catalogado como “un depredador de la libertad de prensa” y afirma: “Como el fino estratega formado por la KGB que es, Vladimir Putin continúa su tarea de apropiación de los medios de comunicación. El Kremlin controla la prensa escrita, las radios y los canales de televisión, a través del poderoso grupo energético Gazprom. Tan solo unos pocos periódicos escapan a ese dominio, para caer en el de los oligarcas. El presidente ruso monopoliza cada vez más la pequeña pantalla, e incluso se permite dar lecciones en directo a sus ministros. Un caso de impunidad ensombrece aún más el cuadro : el asesinato en 2004 de Paul Khlebnikov, periodista de la revista norteamericana Forbes, cuyos autores intelectuales no han sido identificados todavía”.

No es la primera vez que escribimos sobre este tema. Así, las historias de cómo Putin salió de compras para controlar los medios o de cómo creó “Russia Today” para controlar la imagen internacional de su Federación, aparecieron en las ediciones anteriores de Chasqui 72, 82 y 92 con los titulares “¿Hay ahora libertad de prensa en Europa Oriental?, “Rusia, Putin contra la prensa” y “Revive el culto a la personalidad en Rusia”.

Politkovskaya tenía un fino humor crítico, porque además de la obvia relación de Putin con la KGB, prefirió compararlo con la figura del clérigo zarista Akaky Akakievich, creación literaria del autor ruso Nikolay Gogol. Akakievich deseó ser exitoso modificando la cáscara, su costra, usando un abrigo costoso; sólo le importaba la apariencia. Cuando se lo robaron, descubrió que estaba vacío. Putin se le parece: es pequeñito, es un personaje gris que no desea serlo, tiene una oportunidad histórica para tener otro color, pero está a condenado a ser lo que es, gris.

Otros asesinatos

No podemos cerrar esta parte sin referirnos al asesinato en Moscú del gerente comercial de la agencia de prensa ITAR-TASS, Anatoli Voronin (55). De acuerdo a fuentes policiales fue asesinado con un objeto corto punzante; recibió varias punzadas y su cuerpo inerte fue encontrado al día siguiente por su chofer. Esto ocurrió el 16 de octubre 2006. La Policía trata el tema como un asesinato, no tiene aún el motivensayo3.jpgo claro del hecho y para los investigadores policiales el crimen no se cometió por sus actividades profesionales sino por su estilo personal de vida o se trató de un asalto común. Lo cierto es que nada fue robado de su departamento. Voronin tenía 23 años de trabajo para la agencia de prensa, un organismo estatal, de las mayores agencias del Mundo.

Ni podemos terminar sin señalar que en octubre la serie de asesinatos no se detuvo para nada. El 11 de octubre otro sicario mató por la tarde, también en Moscú, a Alexander Plochin (38),  director de la sucursal del segundo banco más grande de Rusia: “Vnestorgbank”. Su cuerpo fue encontrado, en la escalera de la casa donde vivía, muerto con un tiro a la cabeza. En este caso la Policía y los investigadores piensan que se trató de un asesinato a encargo, provocado por sus actividades profesionales. Dos días después, tres sicarios atentaban contra el primer vicegobernador del banco central ruso, Andrei Kozlov, un funcionario calificado de incorruptible que entró en choque con varios sectores porque luchaba contra el lavado de dinero. Fue asesinado a la salida del complejo deportivo moscovita “Spartak”. Fueron tres los asesinos, que se entregaron voluntariamente a la Policía, porque no recibieron su paga y empezaron a temer por sus propias vidas.

La punta del témpano

¿Fue el asesinato de Politkovskaya un acto aislado? Hemos señalado ya que no: lo peor es que tampoco parece que será el último. Más parece ser la punta de un témpano que encierra algo peor: que todos nuestros derechos civiles y humanos están siendo mancillados en nombre de “causas superiores”. En la Rusia de Putin es Chechenia, es su zona de influencia en sus ex satélites como Ucrania y Georgia tomadas por Occidente mediante revoluciones perfectamente dirigidas, su espacio vital ante una OTAN que se acerca peligrosamente, con los Estados Unidos que desea instalar en la zona bases que controlarán el sistema antimisiles de protección temprana en Polonia o la República Checa. Hay muchas “causas superiores” para violar uno que otro derecho en nombre de la seguridad nacional.

Y en Occidente la cosa no es tan buena. Al momento de terminar de escribir esta nota  (19 de octubre) el presidente de los EE.UU. ha promulgado ya la Ley Sobre Comisiones Militares (aprobada el 29 de septiembre en el Congreso). Amnistía Internacional opina lo siguiente: “La ley da el visto bueno en la práctica a las violaciones contra los derechos humanos cometidas por Estados Unidos en la guerra contra el terror. Esta ley coloca a Estados Unidos directamente al margen del derecho internacional, y ha convertido la mala política del Ejecutivo en mala legislación nacional. Amnistía Internacional hará campaña para que esta ley sea revocada, y solo espera que su constitucionalidad sea cuestionada en los tribunales”.

El Mundo atraviesa un período complicado y peligroso: Washington y Moscú tienen una agenda violenta que no admite críticas ni el control independiente a sus métodos de luchar contra los enemigos, reales o imaginarios. En ambos casos hablamos también de recursos energéticos. Putin lo ha dicho claramente a principios de octubre: Rusia tiene los recursos naturales pero es el Kremlin el que los controla. Rusia ha hecho sentir a Europa Occidental el invierno pasado que va en serio cuando se trata de negociaciones, críticas y respeto a una superpotencia. Redujo suministros a Georgia y Ucrania, asustó a Alemania.

Washington se garantiza el abastecimiento de energía desde Iraq. El presidente de los EE.UU. ha definido que en esta marcha no admite puntos neutros: o eres mi amigo o eres mi enemigo. En el contexto de la “guerra contra el terror” y citando informes de AI: el gobierno estadounidense ha recurrido a las detenciones secretas, a las desapariciones forzadas, a las detenciones prolongadas en régimen de incomunicación, a las detenciones indefinidas sin cargos, a las detenciones arbitrarias, y a la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Miles de personas siguen detenidas indefinidamente bajo custodia militar estadounidense en Irak, Afganistán y Guantánamo.

Puntos sobresalientes en la vida de Anna Politkovskaya

  • Nacida en 1958 y graduada como periodista en la Universidad de Moscú en 1980, trabajó en el periódico soviético Izvestiya por más de una década. En 1999 se unió a Novaya Gazeta, uno de los pocos periódicos nacionales rusos que tomaron una línea editorial crítica contra el Kremlin.
  • Reconocida periodista rusa de fama internacional por sus apasionados reportajes en el conflicto en Chechenia, denunciando los abusos a los derechos humanos y por su libro titulado “La Guerra Sucia” en el que recogía sus experiencias como corresponsal durante el conflicto en el Cáucaso desde 1999.
  • En 2004 ganó el Premio Olof Palme por sus trabajos a favor de los derechos humanos “y su coraje y valor al trabajar en circunstancias difíciles y peligrosas”.
  • En julio del año 2000 escribió uno de sus más conocidos artículos titulado “En el Infierno”, en el que describe la capital chechenia, Grozny: “las ruinas de la ciudad son como una nueva montaña en el Cáucaso, hambre al estilo africano, niños casi en los huesos… las calles vivientes llenas de ojos muertos. Gente loca y medio loca. Calles donde se tropieza con las armas, minas donde quiera, explosiones permanentes, desesperanza”.
  • En octubre de 2002 fue una de las pocas personas que entraron a un teatro en Moscú cuando los rebeldes chechenios tomaron cientos de rehenes pidiendo negociar, lo que terminó en matanza.
  • En 2004 trató de llegar a Beslan cuando los chechenios tomaron la escuela, pero durante el vuelo alguien le dio comida envenenada y cayó gravemente enferma.
  • En ese mismo año publicó su libro “La Rusia de Putín: La vida en una fallida democracia”, describiendo a Rusia como un país donde los derechos humanos son rutinariamente violados.
  • Su último artículo publicado en Novaya Gazeta el 28 de septiembre fue una condena a las milicias pro-Kremlin que operan en Chechenia como parte de la política de chechenización de Moscú.
 
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