CineLatinoamérica en el Festival de Cine de Venecia 2006, Francisco Ficarra |
| Imprimir | |
|
En la ciudad de las góndolas por excelencia, la presencia latinoamericana habla principalmente portugués en la 63º edición de la Mostr La decana de los festivales cinematográficos en Europa tiene un escenario único en el mundo para llevar a cabo tal evento, como es la mágica ciudad de Venecia, que a lo largo de los siglos ha sabido mantener ese toque distintivo y emblemático de toda la península itálica hacia el exterior. Durante todos esos días, y con un clima primaveral, se encendieron los proyectores cinematográficos y miles de asistentes participaron en la fruición de películas de todo el mundo. Un dato a destacar es que por vez primera en la historia de la Mostra, todos los filmes proyectados a concurso para los diversos premios tenían el cartel de primicia o estreno mundial. La actriz italiana Isabella Ferrari fue la madrina de la 63º edición del festival. Mientras que la labor de presidenta del jurado de la sección oficial fue desarrollada por la actriz francesa Catherine Deneuve. El director mejicano Guillermo del Toro estuvo en el jurado del Premio Venecia Opera Prima Luigi De Laurentiis. Además, en la presente edición se ha celebrado el centenario del nacimiento de tres grandes directores de la industria del cine en la península itálica: Luchino Visconti, Mariano Soldati y Roberto Rosellini. Algunas cifras pueden indicar rápidamente al lector la magnitud del acontecimiento veneciano con proyección internacional: 2.589 títulos de películas visionados durante la Muestra, de los cuales 1.429 son largometrajes. Las obras presentadas en el 2006 ponen de manifiesto que un felino audaz ha empezado a rugir con fuerza desde Latinoamérica. Los principales espacios de la muestra y la presencia brasileñaLas áreas esenciales y/o edificios fundamentales del evento se pueden agrupar de la siguiente manera: Cinematográfica (Sala Grande, Sala Volpi, Sala Zorzi y Sala Pasinetti), Casino (oficina de prensa, Sala Perla, congresos, exposición, etc.), PalaLido y PalaBiennale (salas de proyección) y el Movie Garden (zona destinada a la promoción de otros acontecimientos del séptimo arte en el exterior de la bienal). Fueron en esas salas, en donde las producciones de lengua portuguesa y proveniente mayoritariamente del Brasil, han brillado con un resplandor especial en la presente edición. Por ejemplo, los trabajos de Joaquim Pedro de Andrade y Maria de Andrade han sido proyectados en la sala Volpi: Macunaíma (versión original y digitalizada), Vereda tropical, Guerra conjugal, O poeta do Castelo, O homen do Pau Brasil, Aleijadinho, Os inconfidentes, Couro de gato, O padre e a moça, entre otras. Es la primera vez que se ha decidido revisar estas producciones pasadas más de dos décadas. Todo ello se debe al realismo y alegorismo de sus contenidos, que hacen del cineasta brasileño uno de los directores latinoamericanos más notables del siglo XX. Realizando una clasificación exhaustiva del trabajo del cineasta, tenemos dos grupos: largometrajes y cortos (muchos de ellos documentales). En el primer grupo están: Garrincha (documental), Alegria do Povo (1963), O Padre e a Moça (1965), Os inconfidentes (1972), Guerra conjugal (1975), O Homen do Pau Brasil (1981). En el segundo, excepto Couro de Gato (1960), todos los cortos son documentales: O mestre de Apipucos (1959), O poeta do Castelo (1959), Cinema Novo (1967), Brasilia, Contradições de uma Cidade Nova (1967), Linguagem da Persuasão (1970), Vereda Tropical (1977) y O Aleijadinho (1978). Joaquim Pedro de Andrade es conocido como unos de los gestores del Cinema Novo, un movimiento que sacudió las mismas raíces del sector audiovisual brasileño. Bajo la dirección de su hija Alicia, muchas de sus creaciones recientemente han sido restauradas y digitalizadas. No en vano, su trabajo más representativo, Macunaíma, fue presentado en la selección oficial de la Muestra de Venecia en 1969. Sin lugar a dudas, todo un clásico dentro de la filmoteca del Brasil. Más latinoamericanos en el Lido de VeneciaLos asistentes a la Muestra también pudieron asistir a la proyección de la película de ciencia ficción Children of Men – Los hijos de los hombres del mexicano Alfonso Cuarón. Las actrices y actores, entre otros, son: Clive Owen, Julianne Moore, Peter Mullan y Chiwethel Ejofor. Brevemente se narra un espacio temporal (año 2027) en donde no hay más nacimientos de seres humanos. Esa fecha produce en el imaginario colectivo una aceptación implícita del contenido porque no es muy lejana. En la cinta se tocan temas como la guerra, la inmigración, la ecología y la distribución de la riqueza en el mundo. Es interesante ver como hay un freno en la comunicación entre las personas por motivos ideológicos. Además, se ha podido presenciar la obra Quelques Tours en Septembre, del director y guionista argentino Santiago Amigorena. Una trama de espionaje estadounidense que se remonta al primero de septiembre del 2001, con escenarios parisinos y venecianos. Unida a la presente temática del 11 de septiembre y fuera de concurso se puede incluir el film World Trade Center, de Oliver Stone, que en estos días está ocupando las primeras posiciones en las carteleras de las salas cinematográficas europeas. La sección Corto Cortissimo estuvo presidida por el director y productor sudafricano Teboho Mahlatsi. Los otros integrantes del jurado fueron el director ruso Aleksey Fedortchenko y la italiana Francesca Calvelli. También aquí se han presenciado filmes de Latinoamérica, tales como:
El auge del corto es mundial. En Venecia, los cortometrajes en 35 milímetros deben cumplir los siguientes requisitos: primicia mundial o no proyectado fuera de los países de origen o en Italia.
El jurado de este premio estuvo compuesto por el director italiano Carlo Carlei, el escritor Giuseppe Genna, la productora japonesa Keiko Kusabe, el director egipcio Yousri Nasrallah. El rol de presidente del jurado lo tuvo el alemán Philip Gröning (director, productor, escenográfo, director de fotografía y pintor). En la semana internacional de la crítica encontramos el film argentino El amarillo, de Sergio Mazza. El largometraje presenta la problemática de la búsqueda de empleo en una zona fronteriza entre Argentina, Brasil y Uruguay. Sin embargo, el protagonista pone de manifiesto uno de los temas de mayor preocupación para la inmensa mayoría de los habitantes de nuestro planeta, ante el nuevo modelo económico internacional que no tiene en cuenta la edad, aspecto físico, nivel cultural, experiencia laboral, etc. Finalmente, la producción Chicha tú madre (Perú y Argentina- El compromiso del cineastaEn casi todas las obras cinematográficas de Latinoamérica vistas en la Muestra de Venecia, se puede constatar ese compromiso del cineasta latinoamericano de hacer una radiografía o tomografía de la realidad popular. Para algunos, ese tipo de plantear y mostrar la cruenta coyuntura que atraviesan millones de habitantes del planeta les puede fastidiar. Sin embargo, no hay que preocuparse porque, igual, esos individuos no tienen tiempo para ir al cine o buscan a toda costa y con todos los medios de sostener a los amos y señores de los eternos desajustes sociales del planeta, y que ni Charles Chaplin, en el célebre film Tiempos Modernos puede arreglarlos. Tal vez ese estilo directo de enseñar todas las penurias en la riquísima Latinoamérica debería ser imitado en sociedades teóricamente desarrolladas o del primer mundo. Son pueblos que también están encarrilados pasivamente a la desintegración del bienestar social y cuyas consecuencias -guste o no- ya están reflejadas en las cintas de celuloide o en el soporte digital de las producciones del otro lado del Atlántico. Mientras Francisco Delich nos describe magistralmente en su libro Repensar América Latina o Zygmunt Bauman espléndidamente nos da a conocer la situación actual en su ensayo literario Trabajo, consumismo y nuevos pobres, algunos ignorantes piensan que eso ocurre a los desafortunados de siempre en la historia reciente de la humanidad. No obstante y curiosamente algunos han comenzado a sonar alarmas paralelas a las descriptas con anterioridad. Va como un primer y simple ejemplo, el libro de Alberto Alesina y Francesco Giavazzi, Goodbye Europa: crónica de un declive económico y político. En Venecia, todos aquellos que están inmersos en la industria del cine latinoamericano han resplandecido con luz propia. O sea, que no estamos delante de coproducciones entre Estados ricos y pobres, que tan solo beneficia a los que ponen el dinero para enriquecerse a costa de las miserias ajenas. Esa luz multicolor es una muy buena señal, ya que desde la unión de los pueblos latinoamericanos saldrá la energía necesaria para cambiar el destino trazado por fuerzas exógenas a su cotidianeidad. Prueba de ello es el excelente nivel de creatividad que se plasma en cada una de esas cintas cinematográficas y que sirve para contrarrestar los modestos recursos económicos que se dispone para hacer cine. Otros, en cambio, utilizan esa sinceridad y transparencia en las producciones cinematográficas para continuar a desprestigiar gratuitamente a las naciones menos desarrollas -económicamente hablando- pero con riquezas naturales incalculable. Un deplorable ejemplo son aquellas redacciones retrógradas o en la retaguardia de los medios de comunicación social, que tienen prácticamente un burdel en su propia acera o vereda y se rasgan las vestiduras de lo que sucede ante tal problema en el otro lado del Atlántico. Claro que el oscurantismo e ignorancia de algunos habitantes de un seudo principado -anclados en el medioevo- favorezcan que en las campañas electorales autonómicas, la propaganda -supuestamente confidencial- se distribuya gratuitamente en soporte DVD. Un millón de copias de vídeo cuyo contenido es casi todo en blanco y negro, pero unido al periódico dominical. El prisma cromático al final del túnel narrativo lo detenta el incombustible virrey tiranosaurico -con su calva cabellera peinada al mejor estilo de Kim Jong Il- y su candidato discípulo. Por cierto, no se entiende el uso del término tango en un capítulo de la historieta, en vez de sardana en Perpiñán. Los habitantes del Río de La Plata, que felizmente están muy lejos de esos mamarrachos escandalosos, se merecen el máximo de respecto hacia su música y baile popular. He aquí un fiel reflejo de cómo a veces los recursos económicos ilimitados en producción audiovisual no promueven la conciencia crítica, avispada y creativa de los conciudadanos. Peor aún, hay un constante regreso al pasado. En los kioscos de revistas del viejo mundo, por ejemplo, se continúan a reeditar libros, DVD, vídeos, etc. -como si fuesen churros- de los grandes irresponsables que llevaron a casi toda la humanidad a la Segunda Guerra Mundial. A veces, cabe preguntarse si se ha salido verdaderamente de esa era destructiva y xenófoba. Por lo visto, no. Latinoamérica debe generar su propio trayecto cinematográfico y no caer en la trampa de las imitaciones por cuestiones de rápidos beneficios económicos. El crisol de etnias que pueblan y se han integrado a lo largo de los últimos siglos en todo el continente americano enriquecerá todavía más su cinemateca, prueba de ello son las iniciativas de volver a proyectar en festivales de gran prestigio internacional las producciones de hace décadas. Afortunadamente, todavía hoy el objetivo de las cámaras latinoamericanas apunta hacia el ser humano y el pueblo que lo debe acoger e integrar. Misceláneas del festivalA continuación, y en forma resumida, otras curiosidades desde el Lido de Venecia. 1) Categorías, premios, galardonados y largometrajes del 2006:
2) Las películas fueron proyectadas con soportes digitales para obtener el máximo de calidad en el sonido y la imagen. Por ello, todos los sistemas de proyección y reproducción en las salas tenían una resolución de 2K y 4K, una luminosidad superior a los 25.000 ANSI Lumen, con una respuesta colormétrica “xyz”, de acuerdo con los estándares mundiales. En algunos casos, se emitieron contenidos del cine digital en 3D. El objetivo final de toda esta tecnología es garantizar al espectador una fruición de calidad, acorde a las directrices del director y del equipo de producción. Consecuentemente, ha sido la vez primera que un prestigioso festival del cine adoptó los sistemas y la calidad de las proyecciones con el respeto de las normas internacionales. 3) Las historias secretas del cine es el título que han tenido numerosas proyecciones de los autores cuyo centenario del nacimiento se festejaban, como fueron: Visconti, Soldati y Rossellini. Otras en cambio se remontan a las primeras décadas de la historia del cine popular ruso que salieron a la luz en la Mostra, destacándose en ese sentido la colaboración de la Agencia Federal para la Cultura y la Cinematografía de la Federación Rusa. Gracias al trabajo del director Nikita Mikhalkov, se han emitido en las pantallas de la Bienal, obras y autores de un interesante movimiento cinematográfico, prácticamente desconocido en el mundo. 4) La zona denominada Movie Garden es ideal para el intercambio de información entre los pequeños productores y promotores de eventos a menor escala en Italia y el resto del mundo. No nos olvidemos que en exhibiciones de tal fastuosidad, se aprovecha al máximo las oportunidades para encontrar canales de distribución de las obras presentadas en concurso o fuera del mismo. 5) Los cortos son la gran apuesta que realizan los jóvenes estudiantes de cinematografía, ciencias de la información, audiovisual, etc. Potenciar esos sectores desde el ámbito público o privado es muy positivo para tener siempre abierta una ventana a nuevas ideas y futuros profesionales del séptimo arte. Lecciones aprendidas al bajar el telón …En los tiempos actuales, en donde el aire que se respira en cualquier gran urbe de nuestro planeta está súper degradado por el transporte urbano, fábricas, quema de desperdicios, etc., resiste al pasar del tiempo ese símbolo italiano que circula sobre el agua: las góndolas (aunque las pobres aguas de los canales venecianos también sufren de la contaminación). Sin embargo, con ese medio de traslación, muchos latinoamericanos han estado presentes en un acontecimiento de gran prestigio mundial en el Lido de Venecia. Brasil fue la gran protagonista en el 2006. Es el premio a una intensa trayectoria en filmar historias reales como las telenovelas La esclava Isaura, con su actriz Lucelia Santos (1976) o Tierra nuestra. La primera de ella con una proyección en 70 países y la segunda, en 84 Estados. El secreto está en la calidad del audiovisual latinoamericano. El trabajo restaurado de Joaquim Pedro de Andrade ha sido todo un éxito para revalorar un hito importante en la historia reciente del cine brasileño. Esperemos que las alas del león veneciano permitan hacer volar la imaginación de los industriales cinematográficos, en los supuestos países desarrollados, para centrar la mirada en el ser humano, las dificultades de la cotidianeidad y el degrado del entorno social, como excepcionalmente lo están haciendo en las naciones latinoamericanas. Negar la realidad siempre ha tenido consecuencias catastróficas a mediano, o largo plazo. Los únicos que salen bien parados -en los tiempos actuales de gran confusión y a pesar de su pésima gestión en quinquenios o décadas- son ciertos políticos, perennemente inmunes o irresponsables por los daños a la sociedad y ante sus conciudadanos. La memoria y el pensamiento han desaparecido en muchas sociedades. Un buen cine puede devolver al pueblo estas funciones mentales y vitales para una digna sobrevivencia. Por último, dos datos destacados y a tener en cuenta: Primero, que las producciones participantes en la Mostra di Venezia 2006 desde Latinoamérica han superado a las provenientes desde la península Ibérica. En segundo término, la apertura de un nuevo festival en Roma: La Fiesta Internacional del Cine. |