OpiniónPeriodistas argentinos critican su trabajo, Raquel San Martín |
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La materia prima del periodismo es la misma que constituye la base de las creencias y percepciones de los ciudadanos sobre su entorno. La información, los contenidos que difunden los medios y hasta la noción misma de la comunicación, como paradigma del desarrollo tecnológico, son el marco que explica y da sentido al mundo en que vivimos. Con su tarea cotidiana, los periodistas colaboran en la construcción de este marco de referencia, del horizonte cultural compartido en un determinado momento histórico. ¿Qué noción de información tienen los periodistas? ¿Qué sentido le otorgan a su función social? ¿En qué medida son conscientes de la centralidad social y política de la materia prima que manejan a diario? ¿Hasta qué punto creen que su intervención puede fortalecer el sistema democrático, tanto como generar el efecto contrario? La investigación cuyos resultados aquí se sintetizan intentó responder estas preguntas, describir la percepción que tienen los periodistas sobre la función social que cumplen y la noción de responsabilidad que los orienta en su trabajo. En el fondo, se trató de detectar en qué medida la información, entendida como bien público, forma parte de los principios constitutivos de la ética periodística, cuando ésta pasa de las declaraciones de principios a las más complicadas arenas del trabajo cotidiano. Para obtener las respuestas buscadas, la mejor opción era escuchar hablar a los periodistas de su trabajo y darles un espacio de discusión, sobre temas propuestos, con otros colegas. Por eso, se realizaron grupos de discusión con periodistas de los diarios argentinos Clarín , La Nación y Página/12 . Se trató en todos los casos de profesionales que se desempeñaban en relación de dependencia en esos medios, eran redactores (sin responsabilidades de edición), de ambos sexos, de secciones centrales de los diarios, y con un mínimo de dos años de experiencia.
La información como bien públicoLa investigación titulada “La información como bien público: qué dicen los medios y qué piensan los periodistas” fue realizada en 2004 en el marco del Programa de Estímulo a la Investigación y Aportes Pedagógicos del Instituto de Comunicación Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). En el trabajo de campo y elaboración de conclusiones participaron los estudiantes Ignacio Girón y Julián Fernández. En lugar de mirar los grandes procesos y concentrarse en la complejidad de los fenómenos, se propone aquí poner el foco en la información como materia prima del trabajo periodístico y definirla como un bien público, garantía del acceso en el espacio público de aquellos temas, intereses y voces que posibilitan el funcionamiento democrático. En este marco de análisis, los lectores, oyentes o televidentes pasan a ser considerados “ciudadanos”, es decir, titulares del derecho humano a la información , en virtud del cual delegan en los periodistas la tarea de buscarla y difundirla (Soria: 1989). Uno de los efectos inmediatos de este enfoque es que incorpora una noción ética fundante para el periodismo, dentro del marco mismo de la tarea cotidiana, lo que enseguida permite distinguir, por ejemplo, entre el contenido informativo y el espectáculo; entre un periodista y quien meramente tiene un espacio en un medio; entre la búsqueda del interés público y la sola búsqueda de rentabilidad. Entender el periodismo desde esta noción de información como bien público reordena enseguida los planteos críticos y da una orientación práctica clara para el trabajo. No elimina las complejidades ni los desafíos, pero proporciona herramientas concretas y practicables para enfrentarlos. La hipótesis de partida fue que el concepto de información que manejan los periodistas, que se desenvuelven día a día en los medios, dista de ser una idea clara y homogénea y, más aún, que no siempre existe conciencia entre los informadores de estar trabajando con un bien público como materia prima. Por el contrario, los periodistas tienen una noción más bien difusa de la función social que cumplen, acotan su responsabilidad a las notas que escriben cotidianamente y piensan en su público destinatario como una suma de individualidades, a quienes sirven con datos más que con interpretaciones útiles, para que comprendan el mundo en que viven y tomen mejores decisiones.
Conciencia de poderSegún los resultados de la investigación, la noción de la función social que cumple el periodismo es bastante clara en el discurso de los profesionales, y aparece en general relacionada con dos conceptos: el poder y la influencia que tiene la actividad, de los cuales son muy conscientes, y los estrechos márgenes en los que el periodista se mueve para ejercer su trabajo. Así, aunque en principio los periodistas definen su tarea como la de ser “intermediarios” entre los hechos y la gente, a quien se le hace llegar información y datos para que “tome decisiones”, también aparecen visiones menos académicas, como cuando se describen a sí mismos como “testigos privilegiados”, capaces de “manejar información que no maneja el resto”. Sin embargo, del discurso y del diálogo entre los periodistas se desprende claramente que el ejercicio profesional está encuadrado y limitado por muy diversas variables: la línea editorial, las características técnicas del medio, las decisiones de los editores. Incluso, aparecen con fuerza dos condicionamientos novedosos: la “necesidad de impactar” con el trabajo (como si los periodistas incorporarán en su tarea cotidiana las exigencias que impone el marketing del diario) y un lector que le pide al diario más que lo que el medio puede darle. En ese sentido, la responsabilidad aparece, pero acotada al trabajo individual, a la nota como unidad de trabajo, al área que se cubre. Los límites están puestos por las condiciones técnicas y opciones ideológicas del medio, por los lectores, por las fuentes, por los editores, por la sección, por la necesidad de atraer a los lectores. El alcance de la responsabilidad es limitado e individual, porque esos factores que enmarcan el trabajo son vistos más como obstáculos, para cumplir con la tarea, que como parte de las condiciones corrientes de elaboración de un diario. Se trata, además, de limitaciones naturalizadas, internalizadas a fuerza de trabajar en ese medio determinado. Ante estos recortes y obstáculos claramente percibidos, aparece la conciencia de un margen de maniobra posible, aunque acotado a la responsabilidad individual de una nota.
Responsabilidad de comprobar las noticiasLa responsabilidad aparece emparentada con el rigor profesional: el chequeo de las fuentes, la consulta a voces distintas que equilibren el relato, la repregunta, el cuidado de no ser manipulado por los intereses de las fuentes, la necesidad de profundizar en los temas y no “quedarse en la superficie”, conocer los temas antes de escribir sobre ellos. Sin embargo, estos principios profesionales quedan limitados por los condicionamientos descritos, además naturalizados como imposibles de cuestionar o cambiar. Aunque existe una conciencia de margen posible para actuar, la responsabilidad se parece más a un lugar donde refugiarse de esas limitaciones que un valor que se ejercita de manera positiva. Con un sentimiento claro de impotencia ante las presiones y los condicionamientos circundantes, la responsabilidad social se transfiere al medio. Varias veces se habló en los grupos de discusión del derecho a no firmar, por ejemplo, cuando se considera que las decisiones editoriales están tergiversando la realidad que se quiere contar. Quitar el nombre sería una manera de “salvar” la conciencia del periodista, individualmente, pero no aparece al mismo tiempo la necesidad de defender lo que se considera un relato honesto que está siendo tergiversado y que así será publicado. El concepto de información que manejan los periodistas espontáneamente coincide con el de noticia. Es inseparable de lo que se publica en un medio, siempre vinculada con la línea editorial, evaluada según los criterios canónicos de noticiabilidad (novedad, impacto, espectacularidad, singularidad) y relacionada también con las características técnicas del medio (no es lo mismo la información en televisión que en un medio gráfico, por los condicionamientos productivos que instala cada uno). Sin embargo, hay otros factores que también influyen en lo que se considera información-noticia, como el azar, otras noticias, ciertos “humores sociales” y modas, e incluso factores coyunturales que hacen que un acontecimiento tenga lugar en los medios y, entonces, pueda ser entendido como información. Sin embargo, en los discursos puede rastrearse la conciencia de que la información es un material sensible, un bien transable, una mercancía que “se paga”.
Influencia restringidaLa idea de la función social que cumple el periodismo no es difusa. Por el contrario, está presente, se hace explícita la necesidad de la responsabilidad, es clara la conciencia de la influencia social que tiene la tarea periodística. Sin embargo, las limitaciones, las presiones y los obstáculos que los periodistas dicen sentir al realizar su tarea recortan la posibilidad de desplegar esta tarea a un margen mínimo. Los editores, el medio -tanto en sus características técnicas como en su línea editorial-, la necesidad de impactar y atraer a los lectores y los propios lectores -más demandantes, más críticos- encapsulan el trabajo posible y hacen que la responsabilidad y el rigor profesional se conviertan en un refugio para protegerse, individualmente, de este hábitat hostil en el que hay que trabajar. De ese lado negativo corresponde registrar, también, que los periodistas identifican información con noticia, es decir, la materia prima de su trabajo con las condiciones productivas del medio en que lo desempeñan. Esta idea es consistente con la preocupación por los límites de todo tipo que enmarcan su trabajo, la sensación de contar con un margen de maniobra muy estrecho para cumplir con su tarea, y la impotencia de satisfacer a los lectores. Es cierto que los periodistas acotan la responsabilidad de su trabajo a las notas que escriben, sobre las que, incluso, sienten perder control ante las limitaciones que impone la lógica comercial, técnica e ideológica de los medios en los que trabajan. Pero no puede sostenerse de igual modo que tengan una noción difusa de la función social que cumplen. Más aún, tienen claro que se trata de una función social relevante, de intermediarios, de testigos, con acceso privilegiado a los acontecimientos de interés público, de instalación de temas en la agenda pública. Lo notable es que esa conciencia no puede luego plasmarse en la actividad cotidiana, acotada, como se dijo, por múltiples limitaciones, frente a las cuales solo queda buscar los márgenes para la negociación o quitar la firma para proteger la propia conciencia.
ConclusiónComo conclusión general, y según la idea principal que orientó esta investigación, en los periodistas no predomina la idea de la información como bien público, ni la apelación a los lectores como ciudadanos. Esta constatación enciende indudablemente una alarma, que, de todos modos, puede relativizarse con otro hallazgo: a pesar de que no es la noción predominante, sí hay conciencia clara de que la información está adquiriendo una creciente centralidad y transparencia como materia prima sensible, que desde el funcionamiento de los medios puede afectar el funcionamiento de las instituciones democráticas y asegurar u obstaculizar el ejercicio de los derechos ciudadanos. Sin embargo, esta constatación no tiene todavía una expresión pública clara por parte de los periodistas, que expresan poco su malestar, naturalizan las presiones que dicen sentir como inmodificables y parecen satisfacerse con buscar el margen para trabajar. Una posible línea de indagación está en una presión novedosa, según la plantean los periodistas: la necesidad de impactar en el lector, de llamar su atención. Se trata de una demanda más relacionada con el marketing y la necesidad de venta del medio que del trabajo periodístico. La información bien entendida debe atraer solo por ser tal, por su interés público, su implicación y su impacto en la vida cotidiana. En el fondo de la investigación, y de estas propuestas, se encuentra una preocupación por acercar el ejercicio profesional a un periodismo de calidad y, por eso, fortalecer la democracia en el país. En el contexto argentino y latinoamericano, esto no solo significa asegurar la restauración y el funcionamiento de las instituciones según principios democráticos, sino también “demostrar que la democracia es una herramienta eficaz para asegurar la transformación social y la construcción de una buena sociedad” (Borón: 2003, 239), es decir, instalar la conciencia de la democracia como forma de vida que permite construir una sociedad mejor.
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