CineEl cine indio, a la conquista de Hispanoamericana, María Helena Barrera-Agarwal

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97_054.jpgEs ya un lugar común que al contemplar el tema del cine del subcontinente indio se mencione que, en términos de películas producidas y en otros aspectos, supera a Hollywood. Esta muletilla, destinada tal vez a incitar curiosidad, es inadecuada, ya que invoca una comparación con el cine estadounidense. La cinematografía india, analizada por sí misma y sin símiles, no requiere en lo absoluto de lugares comunes para atraer atención. Es un vasto y extremadamente interesante campo, que contiene tanto filmes comerciales de poco mérito como obras de autor consideradas clásicas en la historia del séptimo arte. No es extraño entonces que el público hispanoamericano, ayudado por los avances tecnológicos de distribución, haya empezado a conocerlo y gustarlo. Tal apreciación es natural, predicada en los puntos comunes y en las muchas lecciones valuables que de él se derivan.

El presente artículo sugiere que existen indicios de que una confluencia entre el cine indio y el público hispanoamericano está ocurriendo. Tal acercamiento parece ser paulatino y conlleva la intervención de múltiples agentes, entre los que se encuentran aquellos tradicionales, como empresas del entretenimiento, productores y distribuidores de cine. Su intervención, sin embargo, palidece cuando se la coteja con las acciones del público. Utilizando instrumento como sitios Internet, blogs y plataformas para compartir videos, son los espectadores de habla hispana los que se encuentran tomando directamente en sus manos la iniciativa de descubrir un universo audiovisual hasta hace algunas décadas desconocido.

Las cinematografías de la India : el crisol de lo propio

Al tratar de este tema, una explicación previa resulta de rigor. En medios castellanos se escribe y se habla abundantemente del “cine hindú” cuando se debería utilizar la expresión “cine indio”. La industria cinematográfica india no tiene ninguna relación específica con el hinduismo. A lo largo de su historia, incontables directores, actores y técnicos de otras religiones y razas han sido parte fundamental de su éxito.

El cine indio posee una importancia sorprendente dentro del contexto político social del subcontinente. El rol que la industria juega en la vida diaria puede ilustrarse con un ejemplo. En abril de 2006, la ciudad de Bangalore, centro del boom informático y tecnológico de la India , permaneció paralizada por dos días. La razón no residía en una crisis financiera o un revés político, sino en la muerte de Raj Kumar, actor de cine. El duelo popular obligó a multinacionales como Microsoft, Citibank y Cisco a cerrar sus puertas. Los medios de comunicación en su conjunto se hicieron eco del luto con transmisiones interrumpidas.

La carrera de Raj Kumar, sin embargo, se había desarrollado tan solo en idioma kannada, dentro de los límites del estado de Karnataka. En otros estados y otros lenguajes, a lo largo y ancho de la India , esa misma pasión es dedicada a ídolos regionales y a algunos nacionales, como Amitabh Bachchan, Raj Kapoor o Sharuk Khan. Más de dos decenas de industrias cinematográficas sostienen un sistema de estrellas y de producciones gigantesco. De entre ellas se destaca, desde luego, el cine en hindi, basado en Mumbay, Bollywood, que como menciona Vijay Mishra en su libro Bollywood Cinema, Temples of Desire (Routledge, 2002), “es el mayor participante del sector y constituye también el modelo para el cine popular regional, y, en este respecto, es lo más cercano que se tiene a un cine indio nacional.”

En tal contexto, lejano está el interés que en otras latitudes se les prodiga a los Brad Pitt o Harrison Ford. En la India , Hollywood apenas suscita ventas por debajo del cinco por ciento de la taquilla anual total de la India. Las razones de tal inusual situación se encuentran en las raíces mismas del cine indio. En 1896, apenas seis meses después de que los hermanos Lumière mostraran sus primeras cintas en París, las mismas eran exhibidas en un hotel de Bombay. Tres años más tarde, el primer realizador indio, Harish Chandra Bhatvadekar, creaba la primera película del subcontinente, una secuencia de luchas filmada en Bombay. Otro pionero, Dhundiraj Govind Phalke, conocido como Dadasaheb Phalke, fue el primero en comprender que para tener éxito en su tierra natal, el cine debía ser utilizado como un instrumento al servicio de las narrativas preexistentes, especialmente religiosas. Su obra maestra, Raja Harishchandra , creada en 1913, le abrió las puertas al cine comercial.

El avance tecnológico de la imagen en movimiento fue puesto al servicio de historias populares, tomadas de obras épicas como el Mahabarata y el Ramayana . Consistentemente, los actores y su apariencia no pudieron ser más acordes al arquetipo indio; hubiera sido imposible que el público aceptase a un actor interpretando a Ram, Krishna o Shiva, con los cabellos rubios o los rasgos europeizados. Otro elemento esencial al carácter del séptimo arte fue que tan pronto como la posibilidad del cine sonoro fue un hecho, la música se convirtió en parte integral de las películas. Esa aparición respondía tanto a la omnipresencia de melodías en la vida diaria del pueblo, como a la inclusión de mantras y obras místicas cantadas en rituales diarios. La danza, como elemento complementario a la acción, había aparecido anticipadamente, para acoplarse luego a la música con excelentes resultados.

Puede argüirse que los elementos precitados -cercanía a las narraciones primigenias, actores pertenecientes al arquetipo nacional e incluso regional y uso integral de la música con relación a la historia- fueron centrales para tornar al séptimo arte en la diversión favorita de la India. Esos rasgos se han transformado con el tiempo, abriendo paso a diversas vertientes y estilos, pero una continuidad es evidente. Las consecuencias de la misma son duales; es posible que hayan causado el aislamiento del cine indio, impidiendo su exportación, aún si ello está parcialmente contradicho por el éxito de sus filmes en naciones tan dispares como Rusia y Sudáfrica. Es también posible que hayan contribuido a la continuidad de paradigmas sociales y familiares poco valuables, si bien también existen películas con mensajes progresistas. En balance, resulta innegable que esos mismos elementos han ayudado a evitar que el mercado cinematográfico del subcontinente cayese bajo el influjo de producciones extranjeras.

La ausencia de ese influjo comercial no implica que los realizadores indios no se hayan servido de las técnicas de Hollywood. Lo han hecho con buenos resultados de taquilla. Sin embargo, tal como menciona Kishore Valicha en su libro The Moving Image: A Study of the Indian Cinema (Orient Longman, 1988. p. 39), “los filmes en hindi incuestionablemente toman prestados elementos de su contraparte de Hollywood. Empero, resulta interesante que aquello que toman prestado lo recrean dentro de fuertes parámetros indios, transformándolo para expresar preocupaciones indias.” Tal vez sea este el verdadero secreto de la primacía cultural que el cine indio goza dentro de sus fronteras, una lección que otras naciones podrían muy bien poner en práctica.

 

Confluencia y globalización

La posibilidad de incluir múltiples subtítulos en discos digitales no solo ha ampliado las audiencias de filmes, sino que, incidentalmente, permiten apreciar las transformaciones en el interés del público y las expectativas de los distribuidores. De acuerdo con los subtítulos incluidos en las películas indias, su audiencia es múltiple, compleja y global. No es difícil encontrar películas con traducciones a 12 ó 15 idiomas. Entre los mismos se cuentan, como es de suponer, buen número de idiomas hablados en el subcontinente, así como también lenguas europeas como el francés y el italiano. Poco a poco, otro idioma se va haciendo presente entre esas traducciones. Es posible ya encontrar, por ejemplo, copias de obras de arte como Mughal-E-Azam y Pakeeza con subtítulos en español.

Con ciertas excepciones, las traducciones al español no son perfectas, como una comparación somera con el original hindi comprueba. Sin embargo, su adición es un indicio de interés por parte de la industria. En la ausencia de un concertado esfuerzo expresado en campañas publicitarias, es el único elemento que puede citarse en este contexto. Más trascendentes han sido las iniciativas personales de estrellas de ambas culturas. Una de ellas, Penélope Cruz, compró en 2006 los derechos de adaptación al cine de la biografía Pasión India , escrita por Javier Moro. Cruz prevé dirigirla y protagonizarla, junto con actores de Bollywood. Se prevé que la filmación tendría lugar tanto en España como en India.

Otro hito, presenciado por millones de teleespectadores, se dio en los MTV Video Music Awards del 2006: La coreografía de la presentación de Shakira en su canción Hips Don't Lie , laudada por la prensa mundial, fue creada por una de los artistas de Bollywood de mayor renombre, Farah Khan. Luego de tal éxito, se habla de la posibilidad de que Shakira aparezca en la próxima película dirigida por Khan, intitulada provisionalmente Om Shanti Om .

Hace algunos meses, la empresa de computadoras Lenovo firmó un contrato en exclusiva con el actor Saif Ali Khan para que éste fuese su imagen exclusiva en comerciales emitidos en México y otros países de Latinoamérica. A notarse también es la iniciativa de una periodista de nombre, Sara Barrera (sin ninguna relación familiar con la autora del presente artículo), quién clama ser la única española que danza en películas indias y ha preparado sobre su experiencia un documental intitulado Camino a Bollywood , http://caminoabollywood.com/ .

Más allá del ámbito de estrellas y de empresarios, la verdadera revolución se está efectuando gracias a la curiosidad, esfuerzo y emprendimiento del público mismo. El Internet y sus espacios lo permiten. Sitios dedicados al cine indio han aparecido. Entre ellos se cuentan El Tamaño Importa , http://www.telefonica.net/web2/beti/ , y Cine Indio http://www.cineindio.com/portal/ . Las estadísticas de El Tamaño Importa indican que desde su inicio en diciembre del 2004, más de 190 mil visitas individuales se han producido al mismo.

Foros en español, dedicados a actores y películas indias, existen y prosperan, particularmente aquellos adscritos a páginas populares. El foro de El Tamaño Importa , http://www.telefonica.net/web2/beti/foro.htm , creado a finales de 2004, contaba en enero de 2007 con más de 10 mil usuarios registrados, y aproximadamente 80 mil mensajes distribuidos en 1.400 temas. El foro de Cine Indio , http://www.cineindio.com/foros , contaba en enero de 2007 con más de 2.800 usuarios registrados, y aproximadamente 31 mil mensajes. Un ejemplo de un blog dedicado exclusivamente al tema, MundoBollywood, http://mundobollywood.blogspot.com/ , en dos meses de existencia declaraba tener 14.000 visitas.

El entusiasmo que las cantidades citadas expresan puede observarse también en una simple búsqueda en Google: La expresión “cine hindú”, aún siendo obviamente errónea en sustancia, trae por resultado más de 40 mil entradas dirigidas al universo de páginas hispanas. Estimando conservadoramente repeticiones, vínculos falsos y no actualizados, un importante interés es evidente. La cuestión, ante tal panorama, es clara: en la ausencia de un sistema desarrollado de exportación de filmes hacia países de habla hispana, ¿cómo se justifica que tantas personas conozcan del cine indio y sus estrellas?

La respuesta es, desde luego, el Internet como sistema ad hoc de difusión de Bollywood y otras cinematografías indias. Mientras que hace una década habría sido ilusorio el pretender observar ejemplos de esos filmes desde Hispanoamérica, hoy basta digitar una búsqueda en plataformas como Google Video o YouTube, una miríada de secuencias está disponible. Ello no es sino el principio, En enero de 2007, una de las productoras de Bollywood de más historia, Rajshtri, empezó a difundir gratuitamente películas completas desde su sitio de comercio electrónico, http://rajshri.com/ , con la posibilidad de adquirirlas luego bajándolas a computadoras individuales. Parece ser tan solo una cuestión de tiempo antes de que el modelo de negocios así experimentado ponga cada vez más filmes al alcance de un público global.

 

Conclusión

El descubrimiento de la cinematografía india tiene una importancia particular: el que por décadas la industria haya sido dentro del medio hispanoamericano un tema inexplorado, resulta ilógico. Con más de 1.300 películas por año el cine indio es el único sector del séptimo arte que, a nivel mundial, ha sabido resistir los embates de Hollywood con éxito constante y excepcional. Los parámetros de tal logro podrían ser aplicables al contexto hispanoamericano, donde la primacía del cine anglosajón continúa siendo abrumadora.

 
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