InformáticaInteracción persona-computador: ¿Quo vadis ética y estética?, Francisco Ficarra |
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Desde luego que la ética comunicativa y la estética de la originalidad deberían ser la dirección a seguir en la brújula de las nuevas tecnologías de la comunicación. Sin embargo, en el actual vendaval de la interacción persona-computador (IPC) estos términos han desaparecido en nuestro triángulo de las Bermudas. Siguiendo con el estado del arte en determinados ámbitos profesionales ibéricos, el cono del huracán nos lleva ahora a las costas de las Islas Baleares, cuya realidad deja pasmado al más simple de los mortales, porque veremos cómo las fuerzas destructoras se unen para hacer volar por los aires la ética. Además, se establecerán una serie de líneas guías para detectar los lobbies que se dedican a distorsionar realidades en nombre de la IPC (otros sinónimos utilizados de estas siglas son HCI: Human-Computer Interaction e IPO: Interacción Persona-Ordenador) con el fin de obtener el mayor beneficio económico posible.
Las artes gráficas en el IPOUn nuevo libro titulado Prioritizing Web Usability del principal exponente de la ingeniería de la usabilidad, Jakob Nielsen y su coautora, Hoa Loranger , ha comenzado a comercializarse mundialmente. En él se pone de manifiesto que dicha actividad goza de buena salud, considerando los sueldos que se pagan en los Estados Unidos y otras naciones anglófonas. A veces, son estos los números que captan la atención de una muchedumbre ajena al sector. Son los que con variopintos retoques a la imagen personal (gafas o anteojos de aspecto seudo intelectual), algún cursillo en marketing, mucha labia, pueden acelerar la carrera hacia el sillón del poder imperecedero y ver acrecentar sus arcas monetarias. Cuando se da a conocer esa penosa realidad los adeptos a la corruptela reclaman los derechos a réplica. Lo que hay que aplicarles sería el código penal, por los daños y perjuicios que ejercen desde la sombra, sobre profesionales incorruptibles que padecen enormes penurias en el opulento primer mundo. En las tierras ibéricas, ciertos medios de comunicación impresos insulares y peninsulares dan un gran espacio, a la siguiente expresión de neta ilegalidad: el copiar y pegar en el diseño es algo normal . Si esto se sostiene en la Unión Europea , que luego nadie se lamente, si en los países asiáticos se clonan por miles de millones maquinarías y demás derivados de la tecnología de punta europea, cuyos diseños, investigaciones y desarrollos se han subvencionados desde Bruselas. Uno de los ejes centrales de la IPO es el diseño gráfico. Es un área del saber que abarca desde las artes gráficas hasta el diseño industrial. Hoy tenemos un gran repertorio de estos compendios en los idiomas de Cervantes y Shakespeare (mayoritariamente): Don't Make me Think (Steve Drug), El diseño emocional (Donald Norman), Designing the User Interface (Ben Shneiderman), Tog on Interface (Bruce Tognazzini), etc. Naturalmente, con la difusión de los ordenadores o computadoras se ha revolucionado dicho ámbito. Son muchos los profesionales de las artes gráficas “clásicas” que se han adaptado a las nuevas tecnologías. Otros, en cambio, han desistido y han abandonado ese sector, llevándose un acerbo de experiencias riquísimas que no se transmitirán a las futuras generaciones. Estamos hablando de los antiguos maestros y entendidos que trabajaban en las imprentas para realizar folletos, periódicos, y demás publicaciones. Eran tiempos en los que la ética y la estética se podían constatar a distancias kilométricas. Algunas exposiciones europeas de carácter retrospectivo certifican tal afirmación, con un marcado éxito de afluencia de público, especialmente en países como Alemania, Austria, Francia, Italia, Reino Unido, etc. La excelencia del diseño se puede notar desde una caja de galletas hasta un cartel publicitario. Claro, era el fruto de auténticos expertos, aunque la mayoría no pisó jamás los claustros universitarios pero tenían un modo de operar honrado que perduraría con el pasar de los años. La antítesis de todo ello hoy pulula por las calles de Mallorca. Es allí donde el término diseño ha cobrado una dimensión impensable en el último decenio, si nos orientamos particularmente en el contexto informático-matemático. Muchos se preguntarán el por qu´we de esa desviación. Nada más simple que la avaricia personal. Enfermos de notoriedad buscan a toda costa transformarse en una “marca”, como si se tratase de alguna gaseosa norteamericana con difusión planetaria. Representan la paranoia absoluta en el mundillo del diseño. Su codicia no tiene límites: imagen corporativa para TV, multimedia, E-commerce, usabilidad, ilustrador de libros, articulista, fabricante de tazas, camisetas o remeras, y un etcétera exorbitante son algunas de las glebas en que supuestamente es competente. En pocas palabras, un emblema de la decadencia del sistema universitario español. No se entiende cómo luego las autoridades ibéricas quieren imponer ese modelo educativo -con menudos representantes- en los países de Latinoamérica para reducir la deuda externa. Es menester señalar que los periodistas son culpables por su ingenuidad en fomentar esos dráculas del gazpacho con apellidos burbujeantes.
Ensaimada universitariaEn los años 90 los centros universitarios españoles proliferaron como los hongos en otoño. Quizás era una medida para contrarrestar la fuga de industrias hacia el norte de África. Muchos respetables ciudadanos perdían diariamente sus puestos laborales. Algunos pensaban porque no tenían formación universitaria. Una fábula archiconocida en los países de Latinoamérica, o sea, sin estudios universitarios no hay un trabajo estable. Era el período en que España, el Reino Unido y otros países del norte europeo potenciaban el sector servicios desmantelando sus industrias tradicionales. Como la enseñanza puede dejar muchos millones de beneficios con sus potenciales alumnos -o mejor dicho clientes-, básicamente, cuando hay que pagar cifras estratosféricas por asistir a ciertas universidades. Entonces, hacia ella se orientó a todo vapor la maquinaria para activar estudios terciarios, como si fuesen churros. Fue una época en que el pelotazo en la aulas universitarias de ciertas autonomías -dentro de la pluralidad y diversidad de España- dejaba desconcertado al resto de colegas internacionales. En la isla de la ensaimada, por ejemplo, docentes en bellas artes, con una media de 25 años, eran contratados a tiempo indeterminado. Mientras que en Madrid para ocupar idéntica plaza debía superar los 50 años -menudo sistema de igualdad de oportunidades se mantienen dentro de las fronteras de un mismo territorio estatal-. Amén de la picaresca ibérica y que trasciende fronteras, que esos titulares o catedráticos son de escuelas universitarias pero se quitan el término “escuela” y todo el mundo piensa en una facultad. Ya nos podemos imaginar cómo se les abren las puertas de par en par, en el extranjero, al leer en las tarjetas de presentación o en el mismo currículum los términos “catedráticos” o “titulares”. De esta manera se instauraron en poltronas públicas muchos jóvenes desfachatados y cínicos que vieron en la infraestructura universitaria mallorquín (como otras del Triángulo de las Bermudas: Lérida, Barcelona, Bellaterra, Gerona, Zaragoza …) un medio para montar sus propios chiringuitos. Ya pasada una década, que nadie se sorprenda que con un mero enlace del programa de una asignatura relacionada directamente con IPO, se pasa automáticamente a la tienda virtual del docente para comprar sus tazas, camisetas o remeras, etc., a unos precios que superan al mismísimo Miró, Picasso o Dalí (igual obligan a los estudiantes a consumir esos productos para aprobar las asignaturas ...). Mientras que en el nuevo mundo, un licenciado en bellas artes se las ve canutas o morrocotudo para hacer estudios superiores, en la isla del mundo al revés, en un año se podía obtener una maestría europea en animaciones o multimedia (visitando Francia, Holanda y el Reino Unido). El trabajo final -una animación de cinco minutos-, hoy sería equivalente a una práctica para estudiantes de secundaria. Posteriormente, se escogían una serie de amigos para sacar adelante el doctorado sobre “chácharas del diseño” en un departamento de matemáticas e informática. Algo impensable que lo lograse, en dicho espacio, un auténtico y excepcional maestro del diseño hispanoamericano como es América Sánchez, por ejemplo. No obstante, con el paso del tiempo, la decadente fachada mediterránea acepta y premia toda esa parafernalia corrupta (incluso desde Bruselas, a través de las suculentas y eternas subvenciones que reciben). Hay que ver la seriedad que reina en dichas universidades y en ciertas facultades que teóricamente están orientadas a las matemáticas e informática. La responsabilidad de estos desmadres es igual a cero. Más aún, sus encargados pueden cambiar tranquilamente de centro de formación terciaria y duplicar sus ingresos salariales. Simultáneamente, la ensaimada crece involucrando a los medios de comunicación.
La expansión del corrupto exasperadoA tal fin, el personaje empieza a corromper a los medios locales de comunicación, enviando constantemente desde el departamento universitario, notas de prensa como si se tratase de una agencia de noticias. Indudablemente, todo el contenido está relacionado con sus actividades extra académicas. El delirium tremem es tal, que sus autoretratos fotográficos (con patas al aire) para dichas publicaciones son realizados por profesionales del sector, o sea, como si de un artista de Hollywood se tratase. Incluso llegan a ofrecer a los periodistas estancias gratuitas en las islas (aprovechando un congreso o seminario). Todo esto pagado por la universidad, a cambio de publicar sus andanzas y recibir abundantes copias de las publicaciones (las cuales son distribuidas como dossier de prensa). El próximo paso, los medios de comunicación social de cobertura nacional e internacional. Primero será la prensa madrileña y luego los canales de televisión pública como TVE, llegando incluso al satélite (la parábola apuntada visiblemente a Latinoamérica para captar clientes y/o esclavos en nuevas tecnologías). El truco, el mismo, la eterna presión ejercida sobre los periodistas, mediante un sistemático alud de noticias distorsionadas sobres premios recibidos, concursos falseados de antemano, seminarios gratuitos, colaboraciones, etc., (Amnistía Internacional, Anaya Multimedia, Premio Laus, etcétera). De cara al director del departamento -quien conoce y consiente todas estas barbaridades-, se lo ve como un integrante del equipo que trabaja arduamente hasta los fines de semana. Vemos que el objetivo final no es otro que su autopromoción gratuita. Dando otra vuelta a la ensaimada, esos departamentos universitarios han necesitado de personas válidas para llevar adelante los proyectos financiados desde Europa. Obviamente, latinoamericanos, asiáticos y países del este europeo, con una larga tradición en ciencias formales pero contratados temporalmente o bajo el perfil de alumnos de doctorados o maestrías, en animaciones por computadora o multimedia. Ahora nada se sabe de ellos por la eterna inestabilidad laboral, la burla burocrática de la que han sido objeto, las humillaciones sufridas por el robo de sus ideas y trabajos originales de investigación.
Consejos ante la falta de ética y estética en el marco de la Interacción Persona-Computador• En primer lugar, no matricularse en ingenierías o licenciaturas que estén directa e indirectamente relacionadas con la IPC (audiovisual, multimedia, realidad virtual, Internet, etc.) cuando el número de colaboradores del departamento supera al profesorado. Es una clara señal que la esclavitud estudiantil reina en los corredores de esos centros de formación, principalmente, privados. • No fiarse en los comentarios alentadores de los alumnos explotados para continuar proyectos de investigación, porque el clima de terror es tal, que no ven las horas de finalizar los estudios para abandonar velozmente los buques piratas, bajo la fórmula de departamentos universitarios. • Analizar el uso de la última tecnología porque no es un sinónimo de calidad educativa. Por ejemplo, quienes recurren a los artilugios novedosos como puede ser el I-pod con software open source (gratis), para escuchar las lecciones grabadas de las asignaturas en vez de música, facilitan la confusión reinante en el sistema educativo interactivo. Además, fomentan la tensión entre alumnos y docentes por la falta de lectura imperante en la actual Unión Europea. Sus mentores y defensores tan solo buscan una aureola efímera. • Dudar de aquellos responsables de áreas, quienes han realizado doctorados relámpagos en países anglosajones, con el espejismo del término politécnico de la facultad o universidad en la titulación del doctorado. Por ejemplo, un procesado digital de la señal nunca puede dar la base teórica y práctica en hipermedia, HCI, gráficos por ordenador, etc., para llevar adelante la coordinación de estudios universitarios en esos sectores (ingenierías, licenciaturas y maestrías). Es un claro indicador que son pipiolos en IPO, ocultan la presencia de latinoamericanos para estructurar esos estudios en breve tiempo y que nunca reconocerán la faena realizada (como los integrantes del primer HCI Lab. en Barcelona). Es decir, son grandes especialistas en bossing , mobbing y bullying universitario. Frecuentemente, se hace con el aval de los máximos responsables (aunque estén rodeados de símbolos religiosos), los cuales son movidos por el principio inmoral “que nos enseñen cómo se hace que luego lo hacemos nosotros”. La ley terrenal consciente gracias a los contratos basura y a la perpetua inoperancia de ciertos sindicatos, mientras que sus preceptos teológicos están más cerca del diablo que de los ángeles. • Evitar aquellos centros de enseñanza, asociaciones, etc. que se comparan con el MIT -Massachussets Institute of Technology, ACM, IEEE, entre otras-, porque en realidad están, y estarán, a años luz de tales instituciones. • Desconfiar de aquellas personas que insertan más de siete áreas de interés. En la anterior entrega habíamos localizado un “Pinocho enchufado lombardo” (más de 100), pues también existe la versión catalana, que pulula en el sector turismo de Cataluña, concretamente cuando hablamos de tecnología de la información y comunicación (TIC). Ante ciertos aprendices de psicología y antropología, supuestamente expertos en: Sociedad de la información; comercio electrónico; marketing interactivo; E-goverment; E-learning; creación de empresas; innovación; creatividad; estrategia Internet; arquitectura, visualización, gestión, y economía de la información; … tan solo podemos decir: “Ole a la charlatanería sideral”. Es decir, que en este caso, el límite del engaño y el timo es el espacio infinito. • Huir de aquellos que anteponen, a los conocimientos adquiridos, los premios recibidos (generalmente, son entregados entre amigos a cambio de favores). A veces, apelan a utilizar las siglas “S.A.R.” -por motivo de la entrega de galardones-, en el currículum vitae de personas que son antimonárquicas de nacimiento. • Advertir las trampas del lavado hipócrita de la imagen hostil hacia el extranjero mediante: palabrerías y sonrisas sobre obras de beneficencia hacia los pobres del mundo; fabricantes de ideas que ofrecen colaboraciones interdisciplinarias -mejor dicho atracar la creatividad ajena- entre hispanoamericanos, europeos, africanos, asiáticos, etc.; falsos futuristas que buscan descubrir nuevas formas de aprender, trabajar mejor y hacer cosas (delata una ignorancia galopante); disertantes que exageradamente ponderan los lazos entre los descendientes de la madre patria; profesores de asociaciones teledirigidas, y un extenso etcétera. • Estar muy atentos cuando ofrecen colaboración para la IPO en la tríada: innovación, calidad y excelencia, porque son filibusteros camuflados, cuyo modo de operar no conoce el significado del término “ética”. Frecuentemente, siguen los pasos de sus instructores. Va como ejemplo, una catedrática en comunicación y publicidad de Bellaterra: “Madame premios Moëbius amañados” encargada de recoger trabajos inéditos presentado en 1995, dentro de workshops internacionales de la ACM en los Estados Unidos, para pasarlos a sus amigos de departamento, o sea, una auténtica “Mata-Hari” de las nuevas tecnologías. Luego en 1997, por arte de magia y el consenso de ciertas editoriales españolas, se transforman automáticamente en un libro -reeditado en el 2003-. Empero, el personaje ilustrado en la portada, denota perfectamente la rapiña por los ojos exagerados o mejor dicho, el inacabable antifaz de chorizo, realizada curiosamente por el drácula del gazpacho en las Islas Baleares. • Alejarse de aquellos que tienen una empanada mental al mejor estilo gallego, que no saben diferenciar entre ergonomía y usabilidad, o entre composición y diseño gráfico, por citar un par de ejemplos. Peor aún, ese caos conceptual es publicado en formato libro. El conocimiento del inglés ayuda a explorar directamente los manantiales naturales de la IPC. • Esquivar aquellos lugares en donde los deshonestos se lanzan flores entre ellos. Por ejemplo, cuando un encargado pipiolo -estilo Rasputin- en el marco del HCI autoriza la usurpación de todos los trabajos de investigación, tesis doctorales, contenidos de maestrías, etc., (específicamente, cuando sus autores no están presentes para defender sus derechos de copyright) para escribir un libro relacionado con las nuevas tecnologías (HCI, multimedia, realidad virtual, etc.) a cambio de recibir publicidad por el escritor-plagiador. La razón está en que ninguno de los dos tiene ni puñetera idea de la temática, e ir a consultar las fuentes en otros idiomas es una tarea pesada para ellos. La solución ideal para resolverles el problema pasa por la contratación temporal de expertos latinoamericanos del cono sur (Argentina, Chile y Uruguay) y del norte (México). • Finalmente, registrar dentro de lo factible los trabajos de investigación, aunque sean incompletos, con un número ISBN. Si bien es cierto, que reclamar los derechos de autor en ciertos lugares es como ir a quejarse delante de la muralla china, lo importante es tener alguna constancia. Milagrosamente se puede ver cómo ciertos presidentes de asociaciones -pedagogos en falsificar- recuperan la amnesia temporal de respetar a los autores reales, cuando son llamados al orden por los representantes legales del copyright.
Una larga conclusión ante las lecciones aprendidasTal como acontece en la naturaleza “nada se pierde, todo se transforma”, tememos que en el futuro inmediato no cambiará en absoluto el modus operandi de los huracanes corruptos de la IPO en el Mediterráneo. Es un eslabón más de lo que ya predecía José María Pasquín Durán en la obra El Tercer Mundo frente a las nuevas tecnologías . A ciencia cierta, hay una crisis enorme de valores. Sin embargo, si este es el modelo que se pretende exportar a Hispanoamérica, entonces más vale ser libres y felices, que esclavos amargados de ignorantes. Latinoamérica tiene los conocimientos necesarios para reorganizar o generar su propio modelo educacional en IPO. La historia demuestra que los moldes provenientes de ultramar jamás se adaptan a una coyuntura diametralmente distinta. Además, la mera sabiduría popular de cualquier terruño del nuevo continente supera con creces a ese clan de corsarios del nuevo milenio, quienes buscan cobijo en el paraguas de los supuestos sustentadores de la moral o religiosidad, pues pueden llevarse el chasco de su vida. En muchos casos esa es la cueva de la discriminación étnica y la raíz de todos los males de nuestras sociedades contemporáneas. Hemos visto cómo la veleta de la ética y estética ha sido arrancada de cuajo por los vientos huracanados de la última década. No en vano algunos se esfuerzan por descifrar esta hecatombe. El libro de Mario Bunge titulado Crisis y reconstrucción de la filosofía puede servirnos de guía para encontrar algunas respuestas. Son tiempos en los que se prohíbe pensar y reclamar en voz alta, porque la báscula de las obligaciones debe superar a los derechos. Ahora bien, una brisa de aire puro puede provenir del nuevo mundo, pero ha sido atajada por enésima vez, con el famoso timo de los papeles. Van como ejemplo, las habilitaciones de los profesores universitarios instaurada por el anterior gobierno ibérico y monolíticamente respetadas por las actuales autoridades, ya que no han cambiado ni una coma de las mismas.. Además, poco o nada se hace para erradicar esta pandemia (camino a cumplir 15 años), a favor de todos aquellos honestos y anónimos docentes que se dedican con tesón a la enseñanza en España y en el resto de Europa. Los lobbies mafiosos están carcomiendo todo el sistema. Por eso la sociedad española -como otras en el viejo mundo- continúa experimentando con varios modelos educativos pero jamás tendrá resultados positivos, porque el mal está dentro de la estructura. Es decir, la perennidad del gueto de califas -a veces, rodeado de campanas-, que actúa como un constante destructor de futuras generaciones. Empero, gozan de bendiciones y bonificaciones económicas por el auge infrenable de los nacionalismos. La puesta en marcha de un nuevo sector en educación ibérica como es la IPO no está exenta a tal coyuntura. También, resulta sorprendente que los medios impresos, radiofónicos y audiovisuales de difusión, nacionales e internacionales, sucumban ante los desvergonzados descritos anteriormente. A veces, esos canales de comunicación se prestan a la caza y captura de aquellos profesionales éticamente correctos y que están súper preparados sobre nuevas tecnologías. El objetivo es achicharrarlos al mejor estilo de las hogueras del medioevo o marginarlos sistemáticamente para que no revelen la verdad. |