TELEVISIONTelenovela: Amor en custodia, una telaraña sentimental, Manuel de Jesús Corral Corral |
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Quien ve y escucha en televisión el tonito de Bárbara, la sabia serenidad de paz o la inmoderación clasista de Santiago, corre el riesgo de quedar atrapado y, como dicen en mi pueblo, empicarse con la trama y el desempeño actoral, elementos íntimamente entrelazados, de la puesta en escena de la telenovela Amor en custodia, transmitida por Televisión Azteca, de lunes a viernes, en horario triple A. Muchas historias en una. En ellas se teje una telaraña de relaciones sentimentales apasionadas y lacrimógenas.
En busca de hacer productivo socialmente el tiempo invertido en esa actividad, se retoman aquí algunos de los elementos sobre el melodrama propuestos por estudiosos, con el fin de que sirvan como marco de referencia para el análisis.
El origen del melodrama se remonta al siglo XVIII y la televisión garantiza su producción industrial, mediante cambios en el contenido y las formas narrativas. Con Amor en custodia, el género ha confirmado una vez más su arraigo en amplios públicos, mediante lo que Martín Barbero llama estilización metonímica: rasgos físicos, apariencia, figuras y gestos corporales del personaje, y su efectismo, no solo estético sino también económico (Martín Barbero, 1987).
La conciencia colectiva en el melodrama
Elementos para el análisis son el carácter narrativo del género, con su fuerte carga emotiva y la familia como espacio de consumo. En cuanto a lo primero, pueden destacarse:
Como espectáculo total, en el melodrama televisivo afloran las contradicciones que se registran en la sociedad y la lucha de los personajes por afirmar su identidad. La complejidad de las relaciones familiares, como aparecen en la puesta en escena, simboliza la complejidad de las relaciones sociales como las vive el pueblo, y expresa el imaginario colectivo. Familia, educación y religión
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| Primer segmento: 17 minutos |
Segundo segmento: 17 minutos |
Tercer segmento: 15 minutos |
Cuarto segmento: 16 minutos |
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A ello hay que sumar la autopromoción de la empresa Televisiva. Con el pretexto de altruismo y filantropía, se anuncian hasta el cansancio las acciones del Banco Azteca para el ahorro o el envío de remesas de los emigrados, o de Movimiento y Fundación Azteca para apoyo a personas con problemas severos de salud o afectadas por desastres naturales como los huracanes y tormentas, y las entrevistas, dentro de la trama misma, en las que aparecen en primer plano los micrófonos de la emisora. Promocionales que se antojan más como burla o lucro con el dolor humano que como sentido humanitario de los emisores.
Lo que, en casos como este, agravia es que ese comercialismo desaforado viene a desembocar en una verdadera agresión y falta de respeto al público televidente. A partir de cierto momento, la trama se ve debilitada con la introducción de elementos innecesarios, que la contaminan y afectan el desempeño actoral, pues los personajes pierden espontaneidad y frescura. La explicación final de ese debilitamiento de la trama y del desempeño actoral se encuentra en el predominio de los intereses económicos que se juegan en el campo de la emisión, en detrimento de los valores estéticos que pueda tener una obra de este tipo y de los intereses estéticos de quienes se mueven en el campo de la recepción. Evidencia clara de la tiranía del rating.
El amor o más allá de la historia
En la trama de Amor en Custodia, con su lógica y su contenido ético, aparecen dos mundos familiares claramente delimitados: las y los de arriba, favorecidos por la fortuna que da el dinero y por el poder que éste confiere para aplastar a quien se ponga enfrente o para reclamar y hacer efectivo el derecho de propiedad sobre las cosas y personas. Y las y los de abajo, contratados como custodios y trabajadores domésticos, nacidos para callar y obedecer sin chistar. El apellido mismo designa el origen y la clase social de los actores, y remite al lugar que a cada mundo le corresponde en la sociedad. Ambos mundos tienen, cada uno a su manera, su propia vida cotidiana, pero ésta sujeta a cambios.
Cuando ambos mundos entran en contacto, son arrastrados por los aconteceres de la cotidianidad y ésta se modifica radicalmente. Por la fuerza de la misma vida, impulsada por el amor, se van creando entre uno y otro mundo una maraña de relaciones sentimentales que en este caso convierte a la trama en un laberinto de pasiones. Intrincadas y borrascosas relaciones, que aderezadas con elementos visuales y auditivos y, en lo básico, con una aceptable actuación de los personajes, le imprime el interés necesario para mantener el suspenso suficiente para atrapar la atención del espectador. El principio marxista de la lucha de clases es puesto en la picota por el poder revolucionario del amor como sentimiento unificador de la humanidad. Al final, el televidente, ¡¿sorprendido!? o ¡maravillado! puede preguntarse ¿Será?
Sea de ello lo que fuere, el consorcio argentino Telefe Internacional ha logrado colocar su producción televisiva en buena parte de países. Amor en Custodia ha sido vendida, y vista y hasta gozada con éxito, en más de veinte países, entre otros, en países de Europa del Este y de Europa Central y, en Nuestra América, en México, Ecuador, Guatemala, El Salvador y, por supuesto, en Argentina. Guste o no, el éxito de telenovelas como ésta, invita a profundizar la reflexión sobre el género melodramático y las preferencias de la base social sobre él.
| Amor en custodia |
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| País |
México |
| Canal |
TV Azteca |
| Transmisión |
Diaria |
| Nº episodios |
280 |
| Sintonía |
Varios target |
| Director |
Pablo Ambrosini Daniel Aguirre |
| Productor |
Juan Rodríguez Bur |
| Reparto |
Margarita Gralia Sergio Basañez Paola Nuñez Andrés Palacios |
| Ambientación |
2005 - 2006 |
| Tema principal |
«Abre tu corazón» (por Olga Tañon) |
| Transmitido por |
TV Azteca, México |
Juan Manuel Aguirre vive en las afueras de la ciudad haciendo tareas de campo en un pequeño, pero amigable pueblo. Su madre era mexicana, nacida en el alegre puerto de Veracruz, y supo contagiarle su buen humor y su alegría. Su padre era un marino cubano, lleno de ilusiones pero poco dinero.
Juan Manuel creció en Nueva York, más precisamente en Harlem, rodeado por el afecto de su madre y de su "tía" la mulata Soledad, una de las brujas mayores de Catemaco. Como era de esperarse, la cultura negra del barrio le dejó una marca profunda. Su padre, generalmente ausente, siempre ocupó el lugar de "ídolo" en la vida de su hijo.
Durante las temporadas que no navegaba pasaban el día juntos. Juan Manuel adoraba escuchar sus historias de mar. Su padre fue el responsable de enseñarle las bases del Aikido, ya que en su juventud fue campeón mundial varias veces, y cada desembarque era, para Juan Manuel, sinónimo de entrenamiento.
Durante su adultez y tras la pérdida de sus padres, quiso rehacer su vida y viajo a un pequeño pueblo cercano a la ciudad de México (pero lleno de tranquilidad), allí conoció a Gabriela Almanzi, y se enamoró de ella, cuando el primer bebé llego a sus vidas le pusieron como nombre Tatiana.
Pero hubo un día en que cambió la vida de la familia Aguirre Almanzi para siempre. Juan Manuel tenía una entrevista para ocupar el puesto de capataz en el rancho de la prestigiosa empresaria Paz Achaval Urien. Ella y su familia, conocidos por todos, son los propietarios de una importante empresa cervecera (Cerveza Paz = Ficticia). Cuando Juan Manuel llegaba a dicha propiedad percibió acontecimientos extraños, un auto sin placas, pisadas, sombras. Todo esto le pareció sospechoso y se dejó llevar por su sexto sentido que lo acompaña desde su niñez y se acercó a la casa, entendiendo que estaba sucedienco algo grave.
Paz leía un libro en uno de los pasillos de la enorme casa/hacienda cuando un grupo de hombres fuertemente armados irrumpió la tranquilidad del lugar al intentar secuestrarla, Juan Manuel, sin saber como, le salvó la vida. Cuando Paz lo vio a los ojos, supo que no había mejor persona que la pudiera custodiar.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Amor_en_custodia_(Versi%C3%B3n_Mexicana)
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