TELEVISIONViejos y nuevos formatos en la televisión del siglo XXI, Inmaculada Gordillo |
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Uno de los géneros que mayor presencia, audiencia y credibilidad tiene dentro de las programaciones televisivas es el informativo. En cualquiera de sus formatos -reportajes, documentales, noticieros diarios o temáticos- se mantiene a lo largo de los años y resulta imprescindible en cualquier canal generalista, muchos de los cuales basan su prestigio en estos programas. Pero los viejos modelos informativos han evolucionado con una trayectoria que en España, y en la mayoría de los países de América Latina, sigue un trazado paralelo a la modernización de la sociedad. Y, en las últimas décadas, los informativos televisivos han sufrido una mutación brusca, que se puede observar en diferentes lugares del planeta. Tal vez este cambio esté relacionado con el desarrollo de Internet, y la posibilidad que este medio ofrece para que el usuario se mantenga en contacto permanente con la información. Los distintos programas informativos han debido reciclar sus estructuras para seguir atrayendo a un espectador que posee la información -y sus imágenes- cada vez que se conecta a la red. Programas de infoentretenimientoUna de las características de la televisión desde sus inicios es la fabricación de intergéneros o hibridación de los géneros tradicionales para conseguir nuevos formatos, que pueden llegar o no a tener un afianzamiento y consolidación dentro del panorama televisivo. Si la información y el entretenimiento cubrían parcelas tradicionalmente separadas, actualmente se funden dentro de los que se denominan programas de infoentretenimiento. Y en este territorio híbrido, precisamente, se sitúan los nuevos informativos de televisión que, debido a la competencia entre las distintas cadenas y otros medios de información, están ofreciendo actualmente contenidos seleccionados, a partir de la espectacularización de la noticia. Si la información amarilla (sucesos, sensacionalismo criminal, etcétera) o la rosa (crónica social) durante muchos años han ocupado un lugar secundario y escaso dentro de los noticieros de televisión, en la última década estos contenidos adquieren una relevancia substancial, en detrimento de noticias nacionales e internacionales relacionadas con la política, la economía o la cultura. En los Estados Unidos, algunos países de América Latina y España, por ejemplo, la mayoría de los informativos de las cadenas generalistas -a pesar de contar con un tiempo limitado- se llenan de casos de violencia doméstica o juvenil, de infracciones de tráfico llamativas, escándalos de la vida social, crímenes pasionales, asuntos judiciales relacionados con políticos o personajes de la farándula, anuncios de espectáculos sugestivos o de imágenes impactantes, fenómenos naturales, etcétera. También las noticias deportivas han ampliado el tiempo y la trascendencia dentro del noticiario, saltando en muchas ocasiones a primer plano de la información, sobre todo en el caso del fútbol y de deportes en los que alguna figura nacional destaque en el panorama internacional (como es el caso del español Fernando Alonso en la Fórmula 1 o de la mexicana Lorena Ochoa como jugadora de golf). Bernardo Díaz Nosty habla del fenómeno de la tabloidización de los noticiarios, es decir, la traslación de los temas y tratamientos de la prensa sensacionalista al espacio audiovisual televisivo. De este modo, las temáticas de los informativos se acercan y coinciden, en muchas ocasiones, con programas deportivos, de entretenimiento, de variedades, del corazón o de sucesos. En España, por ejemplo, casos como el de la corrupción inmobiliaria y política de Marbella (conocido como Operación Malaya) hace que personajes habituales de programas musicales o de crónica rosa salten a las noticias. Y a la inversa: la recién casada Ana María Ríos, detenida en México en su viaje de novios, acusada de posesión y tráfico de explosivos, fue protagonista varios días de distintos noticiarios. Una vez fuera de la cárcel, comprobada su inocencia, Ana María se dedicó a visitar programas dedicados a la crónica del corazón. Cultura de los tres minutosPor otro lado, se impone una tendencia hacia la dinamización de los programas, lo que está reñido -en muchas ocasiones- con la profundidad en los temas tratados. La predisposición a la superficialidad nos lleva a afirmar con Ingatief que estamos inmersos en la “cultura de los tres minutos” con los matices de liviandad que esto conlleva. Los principales perjudicados son los programas de entrevistas y los reportajes de investigación. Siempre que se trate de comunicación de pensamiento -político, filosófico, cultural- la televisión no cumple las cuotas de mercado exigidas por la terrible competencia, por lo que en España los programas de entrevistas solamente se mantienen en prime time si se dedican a personajes relacionados con la crónica rosa (personajes del mundo del corazón) o a concursantes y protagonistas de realities televisivos. Este hecho está relacionado con la evolución del discurso televisivo, señalado ya hace algunos años por Umberto Eco, que establecía una primera etapa donde los contenidos de la televisión poseían un carácter vertical. De este modo, los protagonistas de los distintos programas eran políticos, pensadores y personalidades destacadas de la cultura y el arte. Esta televisión-ventana, al ampliar la oferta de canales, pasa a televisión-espejo, mostrando elementos de cotidianidad y personajes que no pertenecen a élites políticas o sociales de ningún tipo. Por ello, en España son excepcionales las entrevistas políticas que se emiten en profundidad y suelen darse solamente en el caso de figuras de primerísima línea. Para Ingatief, la cultura de los tres minutos implica un mundo en el que los políticos y pensadores no se manifiestan a través de discursos de extensión y profundidad notables, sino que su manera de llegar al público se consigue a través de frases contundentes de apenas cinco segundos, a modo de rotundos y pegadizos eslóganes publicitarios. En televisiones autonómicas o locales de España, y también en numerosos países de América Latina, la situación de los programas de entrevista política es diferente, y continúan manteniéndose dentro de la programación, aunque la tendencia es al acortamiento y a la fragmentación de las mismas, olvidando viejos patrones donde el diálogo reposado y la profundidad de los temas eran la base conceptual de estos programas. En la actualidad, debido a los intentos de interactividad de la televisión, se busca también la participación del espectador de formas diferentes: a través del envío de SMS o mails a la redacción del programa, mediante llamadas telefónicas entrantes o por la presencia de un público activo en el plató. Innovación abarca a todos los géneros
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