Páginas de grandes periodistasComunicadores y periodistas: necesidades de América Latina, Juan Gargurevich

| Imprimir |  E-Mail

La eficacia socializadora de la que gozan los medios radica en su capacidad para proponer a sus receptores qué pensar, sobre qué pensar, cómo pensar y, más allá del terreno intelectual, cómo sentir, actuar y en definitiva vivir.

Juan Gargurevich, comunicador y periodista peruano. 

Y es que ya estamos inmersos en un mundo de comunicación donde los mensajes se entrecruzan, proponen e incluso disponen, logrando en muchos casos modificar actitudes, como es el caso de la sociedad de consumo, ejemplo extremo del uso de la información en beneficio de la economía.

América Latina se integra con cierto retraso al mundo de la comunicación, y sufre la invasión  de la tecnología proveniente de los países desarrollados; nuestra región es vista en términos de mercado, y podemos constatar que los adelantos en la materia nos inundan día a día, dependiendo de la economía de cada país y del potencial de su “mercado”. Somos pues espectadores, a la vez que víctimas de la revolución tecnológica en el campo de la comunicación, con situaciones de contraste cada vez más acusadas, aun dentro de un mismo país. Es fácil comprobar, por ejemplo, que en una misma ciudad un sector de altos ingresos capta transmisiones vía satélite a todo color y los traslada a su video casetera, mientras en otros, la mayoría ni siquiera tiene acceso al modesto radio a transistores.

La miseria de nuestros pueblos no debe pasarnos desapercibida, y los comunicadores constituyen, de hecho, un frente fundamental para la batalla contra el subdesarrollo y la dependencia. Este es nuestro primer enfoque y premisa: analizar, observar, proponer, siempre considerando cómo lograr una sociedad mejor. De otro modo, el estudio de la comunicación en América Latina se convertirá en retórica de gran complejidad para la comprensión de sus fenómenos, y con pocas posibilidades de práctica destinada a lograr ese “otro desarrollo” propuesto por quienes han tomado conciencia de la realidad continental.

En medio del esquema ya probado de penetración intensiva de las transnacionales y de sus métodos destinados a consolidar su influencia,  no quedan descuidados los medios de comunicación, entendidos como medios de presión y de formación, de la mal llamada “opinión pública” que, pese a no ser tal,  es un factor capaz de influir sobre los gobiernos. La captura de las páginas editoriales de los grandes titulares es muchas veces tarea diplomática, y ha llegado hasta las intervenciones descaradas.

El periodismo, tanto en prensa como en radio y en televisión,  es moldeado con características especiales y forma parte del esquema dependiente; la revisión de la propiedad de la “media” en nuestros países comprueba la afirmación.

En cuanto al problema de la teoría de la comunicación, existen proposiciones importantes destinadas a revisar los esquemas clásicos de la comunicación, que plantean la práctica de la participación activa del receptor. Uno de esos avances está contenido en un trabajo del estudioso chileno Fernando Reyes Matta, quien propone como tareas para la educación en comunicación, los siguientes objetivos:

  • formación de juicio crítico respecto a los medios de comunicación, su influencia y organización social;
  • capacidad de análisis y valoración de los diversos contenidos existentes en  los mensajes;
  • formación de un sentido selectivo respecto del carácter de los diversos fenómenos de la comunicación y sus medios;
  • capacidad crítica frente a las consecuencias negativas que medios y mensajes externos pueden tener en la realidad nacional;
  • capacidad de postulación de alternativas para la estructura programática y los contenidos de la comunicación;
  • capacidad de participación en las decisiones políticas de comunicación en cualquiera de las instancias donde ella se presente;
  • formación para la participación directa en la producción de contenidos y mensajes alternativos.
El planteamiento resume cabalmente lo que se quiere obtener de la comunicación, a la vez que pone de relieve las carencias, es decir, que al reconocer las necesidades descubre la ausencia de tales características en las formas de comunicación utilizadas actualmente. La implementación de esos objetivos está en manos de los comunicadores y de los nuevos profesionales de la comunicación.
 
© 1997/07 Chasqui - Contacto
comunica.org