ENSAYOSSobre el quinto poder y el Observatorio de Medios, Mauro Cerbino |
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¿Por qué Ramonet muestra tanta preocupación por constituir poderes formales como es su propuesta de un quinto poder? Después de Foucault, sabemos que a todo poder se opone otro en sentido contrario y podemos agregar que toda sustantivización del poder, o sea su institucionalización, esconde la trampa sobre la que se basan todos los poderes formales, la afirmación de una tautología: el poder de tener poder. Creo más en un poder de cuestionamiento de cualquier poder formal, como un ejercicio y una práctica inmanente, sin afanes de codificaciones trascendentales o estructurales, porque además el número de poderes instituidos o por instituirse podría ser prácticamente infinito. Un ejemplo: el poder real de un ciudadano de construirse como tal empieza precisamente ahí donde está el límite puesto por la asignación de sus derechos formales por parte del estado. Además de otras iniciativas tendientes a democratizar la información mediática, por ejemplo a través de la conformación de medios alternativos, de micro alcance, como es el caso de las experiencias de telestreet en algunos barrios de ciudades europeas, la propuesta de Ramonet de la constitución de Observatorios de Medios Globales y Locales creo que es muy interesante. En la FLACSO sede Ecuador también hemos elaborado un proyecto en tal sentido. Me limitaré entonces a señalar solo algunas consideraciones sobre la organización y el funcionamiento del observatorio. Creo que a partir de algunas ideas arriba anotadas es necesario involucrar en el observatorio, además de los ciudadanos y miembros de la sociedad civil o académicos e investigadores, a los periodistas, a los directores de medios y posiblemente a los propietarios. En Ecuador funciona una especie de observatorio de medios hecho por una sola persona que colateralmente habla de víctimas de la prensa, prensa corrupta y entonces el objetivo ahí es atacar a la prensa, contraponerse a ella, satanizándola y haciéndola responsable de todos los males de la sociedad. No pienso que es oportuno operar de este modo. Si algún poder debemos poner en práctica como ciudadanos es aquel de obligar a los medios a sentarse a una mesa de discusión para analizar a fondo y de modo riguroso los contenidos mediáticos y su posible influencia para el funcionamiento de la esfera pública. Estos análisis deberían permitir rastrear, por ejemplo, ¿de dónde hablan los periodistas o los medios, desde qué discursividades, desde qué dimensiones ideológicas y axiológicas, qué tipo de lenguajes usan para plasmarlas? En Ecuador, las condiciones de la actividad periodística dependen en cierta medida de los intereses particulares y de toda índole de los dueños de los medios, de su participación directa o indirecta en los procesos electorales y las enormes influencias que estos ejercen sobre los periodistas, sin embargo y al mismo tiempo, existen serios problemas suscitados por los altos niveles de improvisación y precarización del diario ejercicio de la profesión, por una impresionante impreparación y además por la imposibilidad de tener espacios de formación o de autorreflexión sobre el trabajo periodístico. Otro aspecto que quiero señalar tiene que ver con la necesidad de que los ciudadanos que participan en el observatorio deben recibir una formación que les permita consolidar conocimientos y destrezas y los proyecte como lectores atentos y críticos de los medios. Una propuesta en este sentido es la que ha formulado el teórico de la comunicación Roger Silverstone, de alfabetizar a los ciudadanos en el estudio de los medios con el objetivo de desarrollar herramientas para su lectura crítica. En síntesis, el observatorio de medios podría ser un espacio de formación continua, de análisis y de discusión en torno a los contenidos mediáticos. No pienso que pueda o deba ser una actividad que tenga el objetivo de descontaminar la información y generar así una información pura u orgánica como señala Ramonet queriendo hacer un paralelo con el problema de los alimentos contaminados que consumimos. La actividad del observatorio solo puede ser el espacio donde discutir a base de rigurosos sustentos analíticos, cómo se produce la información, su acción deberá ser más la de de-construir (en un sentido amplio) la información, ser capaz de mostrar de qué está hecha, en términos de discursos y lenguajes, y sobre todo demostrar su inconsistencia fundamental que la proyecta precisamente como un objeto siempre cuestionable. |