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En 1959, el Ecuador aceptó ser la sede
del Centro Interamericano de Estudios Superiores de Comunicación para
América Latina, CIESPAL, creado por la Unesco. Sin lugar a dudas ha
sido y es el gran rector de la información, la comunicación para el
desarrollo, las relaciones públicas del continente.
El balance de la institución en sus primeros 45 años no puede ser más
halagador: antes del CIESPAL, ninguna Facultad de Periodismo ni de
Comunicación conocía la importancia de la investigación para poder
crear conocimiento. La bibliografía en español era escasa, parroquial,
con los grandes autores europeos y norteamericanos encerrados en su
idioma, y el CIESPAL los vertió al español y los puso a disposición de
escuelas e institutos.
Qué gran Cancillería del Ecuador ha sido la entidad que Jorge
Fernández, Gonzalo Cordova, ya fallecidos, Marco Ordóñez, Luis Eladio
Proaño, Asdrúbal de la Torre, Edgar Jaramillo, actual director,
impulsaron e impulsan, con seminarios, conferencias, congresos,
talleres, jornadas de investigación, todo de excelente calidad y
contenidos. Decenas de latinoamericanos han desfilado por las aulas del
Centro, primero en la Universidad Central del Ecuador, luego en la
avenida Amazonas y ahora en la moderna sede de la avenida Diego de
Almagro. Cada participante se convierte de inmediato en un embajador
leal y entusiasta del Ecuador y siembra en su país el respeto y
admiración por la capital quiteña.
La comunicación es a la sociedad lo que el sistema circulatorio al
cuerpo humano. El tejido social se construye y se alimenta a base de la
trasmisión oportuna, completa y veraz del conocimiento, sin lo cual no
habría cultura ni identidad nacional. Ahora que estamos en tiempos de
globalización, la comunicación adquiere tal importancia que, como bien
lo afirmó el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),
no es posible lograr la integración de mercados si antes no opera la
integración de la gente.
Formar comunicadores, crear bibliotecas y fondos bibliográficos para
los profesores de comunicación de América Latina, es lo que con
especial tenacidad, compromiso y acierto ha hecho el CIESPAL en sus
primeros 45 años.
Por ello afirmo que América Latina tiene una deuda inmensa de gratitud
con el Ecuador. Su gobierno, y por lo tanto los ecuatorianos, sostienen
en medio de las dificultades, quizás el Centro más conocido en el
continente por periodistas de todos los medios.
La Organización de Estados Americanos, la Unesco, fundaciones de tanta
proyección como la Ford y la Frederich Ebert, se han unido en programas
especiales para ayudar al Ecuador en su inmenso compromiso.
Especial mención merece Radio Nederland, gracias a cuya colaboración el
CIESPAL ha podido desarrollar programas de radio y televisión,
cumpliendo una tarea formativa admirable.
Nombres como los de Gerard Maletzke, Wilbur Schramm, Scott Cutilp,
Antonio García, Juan Díaz Bordenabe, Joffre Dumazedier, Jacques Leanté,
Wesley Clausse, Raymond Nixon, Wanning Seil, Juan Isaac Lovato,
verdaderos gurús en los años 60, fueron puestos al alcance de decanos y
profesores, quienes desconocían en su mayoría a quienes ya en Europa y
los Estados Unidos eran clásicos de la comunicación.
Resido en la ciudad de Medellín y desde hace 45 años estoy vinculado a
la Facultad de Comunicación de la Universidad de Antioquia (la única
bicentenaria del occidente colombiano) y ello me da autoridad para
hacer tres afirmaciones:
-
En 1966 invitamos al
profesor del CIESPAL, Ramiro Samaniego, a dirigir el primer seminario
sobre investigación por encuestas sobre comunicación. Nunca antes se
había hecho en Colombia una jornada de tanta enjundia. De allí surgió
el núcleo de investigaciones que le ha dado a Medellín el liderazgo en
la enseñanza de la comunicación y en la permanente evaluación de los
medios.
-
Nuestra Escuela de Periodismo, creada en 1960, se inició con profesores
empíricos que nos habíamos hecho periodistas en la dura brega. Si no
hubiese sido porque desde 1964 empezamos a ir al CIESPAL, becados por
el Centro, nuestro nivel de enseñanza sería menos que precario.
-
En Colombia, y en especial en Medellín, honramos al CIESPAL y es alto
honor ser ex-CIESPALino. Ninguna otra ciudad del país realiza tantos
certámenes profesionales sobre comunicación y relaciones como Medellín
y en todas está presente el CIESPAL con sus luces, orientaciones,
delegados especiales. Estoy seguro que igual sucede con otros países.
Hace 45 años era el cero, era la nada.
El CIESPAL tuvo entonces que iniciar su fondo bibliográfico haciendo el
primer directorio de escuelas de periodismo, el primer directorio de
asociaciones de periodistas, el primer directorio de los diarios
escritos de América Latina. El de las Escuelas costaba cincuenta
centavos de dólar y el de los diarios, dos dólares.
Y fue el CIESPAL el primero en investigar la prensa en el continente.
Dos semanas en la prensa de América Latina se llamó el estudio, que hoy
se lee como un referente histórico.
Los directivos del Centro entendieron que sus trabajos y estudios
necesitaban un gran vehículo periódico que llegara a las asociaciones
de periodistas, a las Facultades de Comunicación, a las grandes
empresas de comunicación. Entonces crearon la revista Chasqui, con
seguridad la más seria, profesional e importante del continente. Con su
nombre hicieron honor al gran mensajero incaico, quien con lealtad,
transparencia y eficiencia, fue el correo de los Incas en su extenso
imperio el que atravesaban corriendo y mediante el sistema de postas,
para entregar los mensajes que el Inca requería para su buen gobierno.
Grandes figuras políticas, el empresariado, la academia, el periodismo,
la comunicación han pasado por los auditorios del CIESPAL en estos
nueve lustros.
Ser invitado a exponer en uno de los seminarios enriquece el curriculum
y da honor. Ofrece además la gran oportunidad de pasar por la mejor
biblioteca de comunicación que existe en el continente y ponerse al día
sobre hallazgos sociológicos y nuevos modelos para modernizar el
ejercicio comunicador.
Precisamente, uno de los libros del CIESPAL que más aprecio es el que
contiene los diferentes modelos de procesos de comunicación según el
leal saber de las grandes figuras.
Cuando voy a Quito, y procuro que sea cada año, siempre incluyo en mi
agenda visitar al CIESPAL. Labora allí un equipo de gentes
maravillosas, devotas de su trabajo, conscientes de cuán importante es
lo que realizan y fieles exponentes de la altísima calidad humana de
los ecuatorianos.
En las universidades, el cargo más alto es el del Rector. En mi país se
le da el tratamiento protocolario de Egregio Señor. Para llegar tan
alto se requiere ser un profesional de muchas campanillas, con
autoridad docente y vocación para la formación. Pues en la Comunicación
Latinoamericana ,esa rectoría la ejerce el CIESPAL desde hace 45 años y
nunca ha sido inferior a sus objetivos.
Que Dios bendiga a Ecuador por ese formidable aporte que realiza
manteniendo la vigencia del CIESPAL para que el tejido social de
América Latina mejore día a día a través de la comunicación. |