INFORMÁTICAInternet en la gestión pública y municipal (I), Francisco Ficarra

| Imprimir |  E-Mail
Mircea Eliade realizaba un interesante estudio denominado mito y realidad. En su obra ponía de manifiesto esta dualidad que todavía envuelve cada uno de los aspectos cotidianos de la persona. En esta coyuntura, el ser humano espera de la comunidad, en donde está inserto, una serie de beneficios en función de los impuestos que paga a la misma, por citar un motivo. Algunos han llamado a esta realidad E-Administración o E-Government.

En dos entregas trataremos de desvelar cuál es el estado del arte en este sector de las nuevas tecnologías y si realmente el ciudadano de a pie percibe todos estos avances. En esta primera entrega hay una introducción a la problemática planteada, con una serie de reflexiones para tener siempre presentes en el momento de considerar a la E-Administración como la panacea de todos los males de los ciudadanos de a pie.

El primer paso: acceso a la información pública

En nuestros días, resulta difícil saber cómo los avances tecnológicos ayudan a la comunidad. Es la primera vez en la historia de los grandes logros tecnológicos en que los mismos pueden no aportar absolutamente nada para grandes y pequeños extractos de la población, sea en países llamados del primer mundo como aquellos que no están en ese conjunto (afortunadamente, guste o no, el planeta Tierra es uno solo). Es la injusticia en la distribución de las riquezas la que está generando una divergencia, en proporciones geométricas, más que una convergencia hacia el bienestar de todos.

De qué sirve afirmar que el 99 por ciento de ciertas macro regiones europeas (por ejemplo, Rhône-Alpes, Baden Württemberg o Lombardía) o americanas están informatizadas, cuando se producen mega apagones del suministro eléctrico, como sucede en los Estados Unidos o Canadá, por citar dos países del continente americano, dejando paralizada toda la vida cotidiana de millones y millones de ciudadanos. Tampoco algunos países europeos están exentos de esta situación anómala. 

Obviamente, que la expansión informática e Internet pueden llevar a casa una serie de ventajas que pocos años atrás eran impensables o solo tenían acceso sectores elitistas de la sociedad, ya sea por el poder adquisitivo o por pertenecer al ámbito de las investigaciones públicas o privadas en esta materia. Sin embargo, el resto de los mortales quedaba excluido. Hoy existe un proceso de democratización del acceso a la información pública. Fundamentalmente, se trata pues de la apertura de los contenidos digitales de las bibliotecas tradicionales. En ese sentido, la UNESCO ha cumplido un rol importante desde hace más de dos décadas, especialmente en Latinoamérica.

El otro problema que se plantea en la actualidad es el libre y gratuito acceso a la información. Años atrás, ciudades como Bologna en Italia, Montpellier en Francia, y gracias a una serie de estudiosos como Umberto Eco, Tomás Maldonado, De Kerckhove, … se han convertido en un modelo por seguir en esa materia. No obstante, los acontecimientos del 11 de septiembre en los Estados Unidos y el 11 de marzo en España han causado prácticamente la desaparición de dos palabras elementales para los usuarios y contenidos en Internet: libertad y gratis.

Estructura versus sistema; público versus privado

Ahora bien, la gran pregunta es ¿qué espera el ciudadano de a pie de una comunidad de las autoridades locales en materia de servicios? Quizás muchos desean no hacer colas interminables en los ayuntamientos o municipalidades para pagar los impuestos u otros recibos; otros desean recibir en casa los certificados de nacionalidad o escolaridad, sin necesidad de desplazamientos, entre otras tantas posibilidades que se enumerarán más adelante.

No obstante, es necesario que esta respuesta tenga en cuenta la conjunción de dos variables fundamentales: calidad de servicios y bajos costos. Como es sabido, muchos países de Latinoamérica durante años fueron, son y serán (muy lamentablemente) auténticos laboratorios para fórmulas experimentales, cuyos resultados se trasladan a otras áreas del globo terrestre. Empero, los daños económicos a esa zona del mundo son enormes, basta ver las deudas externas que se acumulan e hipotecan los sueños y anhelos de las futuras generaciones.

Es así como millones de habitantes caen en una pobreza económica sin precedentes en la historia de esos países. Como siempre, los más débiles deben pagar las decisiones erróneas de unos pocos dirigentes, que en teoría saben cabalgar por las llanuras o las praderas de las nuevas tecnologías y todas sus derivaciones. 

Cuando se habla de calidad de servicios, muchos piensan en privatizar todo como la gran solución a los problemas estructurales de una comunidad. Otros, en cambio, afirman que hay que dejar todo en manos del sector público o también llamado Estado. Cualquier libro serio de macroeconomía o historia nos señala cómo los ciclos se repiten en la historia económica de la humanidad: del poder público se pasa al poder privado y viceversa. Es un ciclo sinfín, pero que está muy bien documentado. 

Por ejemplo, en los dos países del continente americano mencionados anteriormente, en la costa mediterránea española o en la zona limítrofe entre Suiza e Italia ¿cómo se producen en pleno siglo XXI apagones eléctricos en amplias zonas geográficas? ¿Es mejor la gestión privada o la pública de cara a la comunidad en materia de bienes y servicios?

El verdadero problema que se extiende a la temática de Internet, al servicio de cualquier comunidad, es la eterna diferencia entre estructuras y sistemas. La estructura necesita más tiempo para su instalación y una serie de trabajos de mantenimiento a lo largo del tiempo. El sistema se vale de la estructura para su funcionamiento. Por ejemplo, ¿cómo se puede promocionar el acceso de Internet a todos cuando no hay líneas telefónicas suficientes en una ciudad o población?

He aquí el eterno dilema de siempre, que a veces puede resultar tragicómico escuchar a los políticos en las campañas electorales tratando de resolver en diez minutos los problemas estructurales de un país que llevan siglos esperando una solución. Muchos de ellos, incluso se valen de un pizarrón y una tiza para explicar en cinco minutos a los televidentes estas soluciones mágicas. Desde luego, una tomadura de pelo impresionante para el votante. Me pregunto ¿por qué estos políticos no interactúan con el juego Simcity de Electronics Arts? Sería un interesante modo de aprender a realizar estructuras e incluso ver cómo reaccionan los ciudadanos virtuales ante esas obras (atención que el descontento popular también está reflejado en ese juego: www.simcity.com).

Eventuales servicios a la comunidad

En la actualidad, un primer listado de servicios a los conciudadanos es el siguiente:

* Censo de la población. Lejos están quedando los años en que en algunos países de Latinoamérica, los docentes de la enseñanza primaria, acompañados de especialistas, realizaban los censos de la población e incluso llevaban adelante las campañas masivas de vacunación. Las nuevas tecnologías al servicio del ciudadano permiten rellenar los cuestionarios del censo a través de Internet. Por ejemplo, en el último censo realizado en España con un total de 13 millones de hogares, menos de 14.000 han realizado el censo vía Internet (fuente: Instituto Nacional de Estadísticas – INE).

* Elecciones on-line. El voto a distancia o por correspondencia encuentra su eco en los sistemas telemáticos gracias al voto on-line. Cabe señalar que las asociaciones estadounidenses relacionadas con las informática como la ACM y la IEEE, permiten desde hace muchos años la elección de los dirigentes mediante el voto de sus afiliados, independientemente del sitio del planeta en el que se encuentren. Algunos ven en esta posibilidad el fin del fraude electoral.

* Documentos digitales de identidad. Austria fue pionera en Europa al incorporar este servicio. Al respecto, debemos recordar que la Unión Europea está potenciando la idea de los pasaportes y documentos nacionales de identidad en donde no solo estará la impronta digital, sino además, la escansión del iris (la zona del color de los ojos, donde hay una serie de elementos únicos en cada persona). También, existe la posibilidad de insertar la voz y el ADN, entre otras informaciones de carácter biométrico.

* Firmas digitales y matasellado de tarjetas o documentación oficial. Otra clave de este rompecabezas es la posibilidad de firmar digitalmente solicitudes de estudios, certificados de residencia y un largo etcétera. Aquí, el problema radica en la gestión segura de la base de datos de todas estas firmas, es decir, la autenticación de la firma. En el caso de matasellado de tarjetas, tenemos un claro ejemplo en España, donde los millones de personas que están desocupadas ahora tienen la posibilidad de matasellar digitalmente los documentos relacionados con el paro o la desocupación. Algunas comunidades autónomas de España brindan este servicio a distancia a sus conciudadanos.

* Pago de impuestos o facturas a través de Internet. Los pagos mediante las tarjetas de crédito de los impuestos provinciales o nacionales, como el agua, la luz y demás, son un factor positivo, no solo para los habitantes de la comunidad, sino incluso para todos aquellos que han debido emigrar en búsqueda de nuevos horizontes. Es una manera válida y honesta de proteger los patrimonios de millones de ciudadanos dispersos por el mundo. También se evita que las propiedades sean subastadas por el incumplimiento de los pagos.

* Servicios de correos y telecomunicaciones. En muchos países del viejo continente el enviar una carta certificada o un telegrama no requiere desplazamientos. Los primeros en experimentar estos servicios a la comunidad han sido los países nórdicos. Posteriormente se ha producido una serie de cambios en los correos de los países del Mediterráneo europeo para transformar estos servicios, llegando inclusive a convertirse en tiendas o negocios para la venta de material de papelería, librería, vídeos, música, etc.

* Portales al ciudadano. En varios países de la Unión Europea, los puntos de información turística han servido de experiencia a los sistemas multimediales para la incorporación de kioscos interactivos, con la posibilidad que los ciudadanos tengan acceso libre a la información pública. En algunos de los mismos se puede realizar incluso la impresión de los formularios, consultar los horarios de atención de las diversas dependencias de la administración pública, solicitar turnos, búsqueda de empleo, etc. 

Hasta aquí hemos considerado una serie de aspectos que pueden considerarse como una cara de la moneda. Empero, no hay que olvidarse que toda moneda tiene dos caras. En la otra cara hay un conjunto de consideraciones que merecen las siguientes reflexiones:

1) En el intercambio de información entre las diversas entidades pertenecientes a un mismo Estado u otros, ¿quién garantiza la seguridad de los datos?, ¿quién tutela el derecho a la privacidad?, ¿hay una legislación acorde a estos nuevos tiempos?, ¿quién controlará al gran hermano que todo lo sabe y todo lo ve?

2) La infraestructura y los costes de las conexiones a Internet. En la actualidad, en numerosas ciudades se está procediendo al cableado a través de fibra óptica, para ampliar la banda de información y reducir los tiempos de fruición de la información deseada. Además, hay que considerar los enormes potenciales para la información interactiva, claro que la variable costes no se puede dejar de lado. Por ejemplo, el pago de tarifas fijas por estar conectado a la red, utilice o no el servicio.

3) El software de bajo costo e inclusive gratuito para todos estos servicios on-line. Muchos ayuntamientos o municipalidades se han embarcado en las soluciones provenientes del mundo Linux. Obviamente es una interesante solución, pero no hay que olvidar que gran parte de la población tiene un mayor dominio de los productos procedentes de la firma Microsoft. Además, no todos los usuarios tienen los suficientes conocimientos para el control, corrección y modificación de las aplicaciones. 

4) El factor cultural. Como es sabido, muchos habitantes de los pueblos latinos prefieren pagar todavía personalmente las boletas o recibos. Es una manera de establecer, aunque sea por unos minutos, una conversación con el otro, mientras se hace una cola en una gran metrópoli. Que a nadie sorprenda ver en ciudades como Madrid donde los abuelos, por ejemplo, prefieren pagar personalmente sus boletas, ya que es un momento importante en su jornada para hablar con otros compañeros, amigos o la cajera. Indiscutiblemente, este fenómeno no tiene la misma intensidad en la península escandinava, vistas las condiciones climatológicas. 

5) Las estadísticas. La gran pregunta es: ¿hasta qué punto las informaciones que manejan las asociaciones tendientes a potenciar este nuevo sector de las nuevas tecnologías es fiable? Por ejemplo, en España existen numerosas asociaciones, pero considerando en algunos casos quiénes son los presidentes e integrantes del consejo ejecutivo, deja mucho que desear la objetividad de los estudios que ellos mismos realizan. Como es sabido, el sector estatal deja mucho dinero de beneficios cuando se embarca en estos tipos de proyectos de gran envergadura, tendientes en teoría a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Sin embargo, las prioridades pasan por otros lados, como pueden ser la sanidad y la educación.

Para quienes les interesa la temática, pueden profundizar en las siguientes direcciones de Internet:

· archives.internet.gouv.fr,

· europa.eu.int

· www.agpd.es

· www.csi.map.es

· www.fcw.com

· www.gateway.gov.uk

· www.www.linux.org

· www.microsoft.com

· www.mininnovazione.it

A modo de conclusión …

Una vez más observamos cómo los jóvenes países del continente americano tienen una mayor flexibilidad en materia legislativa para introducir una serie de cambios en el tema de Internet, incluso modificando las constituciones del Estado. Quizás ha llegado el momento en que ellos tomen nota de la realidad existente en el otro lado del Atlántico para no cometer ciertas equivocaciones.

Uno de los más graves errores ocurridos en el último quinquenio es la caída de numerosas empresas de producción o servicios por los charlatanes de turno en ciertas asociaciones o centros universitarios, que promovían con bombos y platillos la difusión de Internet en la vida de las personas, liberándolas en teoría de la monotonía diaria. Lo que hoy se conoce como E-Administración no fue una excepción a dicha realidad.

Nada de esto ha ocurrido, peor aún, muchas industrias centenarias españolas han cerrado por las pésimas inversiones que han realizado en el sector de las nuevas tecnologías, por ejemplo. Ello se debió, particularmente, a las chácharas que giraban en torno a ciertos portales, los cuales actuaron como auténticos atrae imbéciles para robarles el dinero. Actualmente, muchos de estos charlatanes (que gozan de la perenne inmunidad) están abocados a promover todo lo concerniente a la E-Administración. 

Esta vez, los países que todavía no han realizado grandes inversiones en este sector tienen como palabra de orden a la prudencia y diferencian siempre qué cosa es una estructura y qué se entiende por sistema. Los gobernantes, en vez de invertir grandes sumas de dinero en servicios intangibles para millones de habitantes, deberían concentrar los recursos en sanidad y educación, por citar dos áreas prioritarias de cualquier comunidad.

Finalmente, sabemos muy bien que el peligro en Internet está en seguir el canto de las sirenas, como le sucedió a Ulises. Al respecto, Mircea Eliade dirá: “el mito es una realidad, y hay que contar con ella no solo como imagen del pasado, sino también como técnica del hombre moderno, utilizada para renovarse y percibir lo eterno”. El problema está en que las nuevas tecnologías debían traer más tiempo libre y elevar la calidad de vida de todos los seres humanos. En nuestros días, esta afirmación hace parte de los mitos y no de la realidad diaria.
 
© 1997/07 Chasqui - Contacto
comunica.org